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sábado, 16 de diciembre de 2017

En su 38 aniversario

No se sientan mal, no lo hicieron mal… no al menos lo mal que la sociedad les dirá.

A ella le dieron libertad para ser quien quiere y para saber querer hacer.
Le dieron alas en las letras desperdigadas por el nido, sopló bajo ellas el viento de sus confianzas
A ella la dejaron ver. La dejaron ver la mierda y ver las nubes, ver las flores y ver las grietas en la tierra árida de este lugar, a veces maldito, casi siempre maldito.

A ella no le robaron su cuerpo, ella lo sabe suyo. Suyo para gozarlo, suyo para decorarlo, para dejar de hacerle el daño que alguna vez le pudo hacer, suyo para compartirlo sin regalarlo. Suyo para la ternura y para el placer y para el dolor.

A ella no le pidieron ceder su voz, se la escucharon, por cortesías en más de una ocasión probablemente, con risillas de ternura seguramente, con una que otra respuesta ante la insolencia terriblemente.

No lo hicieron todo mal. Tampoco lo hicieron todo bien.

Cuando les culpen, porque lo harán. Cuando les culpen de su libertad, ella maldecirá a quienes lo hacen. Esa mierda entre las grietas, esos juecesjurado que condenan la valentía, esa iglesia, esa familia…
Cuando les culpen porque ella no necesita ganar el jucio, cuando les culpen porque es tan feliz estando sola como con uno, como con tres; como con ellos como con ellas también. Cuando les culpen porque no ama bien. Porque ama de más o ama de menos, porque no quiere ser madre santa, porque no quiere y no le duele no querer.
Porque no quiere vestido blanco, quiere la fiesta y no el ritual.
“Les faltó amarla, les faltó pegarle (Es que para la mierda ese es amor)
Son las carencias, su rebeldía, quiere vengarse de ustedes dos. Les faltó tiempo, les falto plata. Les faltó charla, les faltó Dios. Ahora ya ven ¡Son las consecuencias! Una vergüenza pa´l corazón.”
¡No les escuchen! ¡No les atiendan! ¡No hagan caso a su sin-razón!


Ella agradece la libertad que la hizo libre; el amor que la hizo amar. Ella agradece que le confiaran pues ella ahora sabe confiar. Ella les ama como la amaron y como sabe que la amarán.  No les escuchen, dicen mentiras. Dicen y dicen sin saber qué…

lunes, 2 de febrero de 2015

Mucho le dicen a uno...

Me encuentro editando una fotografía, después de bastante tiempo de no hacerlo, y es que uso como excusa que ya tengo trabajo y la U ya empezó... pero probablemente no es eso. La fotografía que edito es de una mujer que estuvo comprometida, y poco tiempo antes de su boda, por motivos que nunca pregunté, su compromiso se terminó, y ella se quedó "vestida y alborotada"; como sucedió tal "desgracia", de verdad que no me tomé la molestia de preguntar, pero al momento de consultarme si quería participar en una actividad con otrxs fotógrafxs más, donde ella era la modelo y curiosamente iba a utilizar su vestido de novia con el que nunca llegó al altar, con gusto accedí. Sucede que la intención de ella es cerrar ese doloroso círculo, y su manera de hacerlo es con una sesión de fotos de novia y posteriormente quemar su vestido...
¡Ta bueno pues! dije yo, la verdad nunca había tomado fotos de novia, y quería salir a pasear el domingo, dijeron que sería por la Antigua y a mi me encanta ir a la Antigua, ¿así de egoísta? no, también quería participar y colaborarle a cerrar el círculo, lo demás era bono, o abono, ¡que se yo! al fin de cuentas llegamos, y bien tarde, yo llevaba sandalias y había mucho frío porque era en una montaña de esas que se ven cuando estás en la Antigua, ya casi sería el atardecer y allí estaba la novia con su vestido, padeciendo frío; y lo que yo pude observar al llegar es que no le tiraban mucha bola (eso o ya la habían fotografiado mucho para cuando llegamos), lo que me pasó por la mente fue que como ella no se encontraba dentro de los desagradables estereotipos de belleza guatemalteca (digamos que guatemalteca), entonces no le fotografiaron tanto, ¡yo se que más de algún fotógrafx lo pensó! y veía como se moría del frío y no le asistían porque no le prestaban ni atención, y claro que me indignó, y la sola idea de este tipo de comportamientos me aburre y me desagrada, porque así como hay modelos genéricas, hay fotógrafxs genéricxs, cuya intención es fotografiar a mujeres "guapas" ¡y mejor si consiguen hacerle un desnudo!, pero aclaro que todo esto está en mi mente, y es mi percepción; y  mi percepción me llevó a tanto que sentía como me echaban el ojo a mi con carita de querer usarme de modelo, pero como iba con mi compa, ni lo intentaron, ¡pero  no intentar preguntar porque mi pareja se encuentra allí me resulta más desagradable aún! recuerdo a un amigo fotógrafo que en una ocasión mientras mostraba una foto que me tomó dijo que lo hizo  -después de haberle pedido el respectivo permiso a JuanPa- Si la foto me la iba a tomar a mí, ¿no habría sido más congruente que me pidiera permiso a mí?, bueno, pero resulta que al parecer no es así, y puedo continuar contando más anécdotas que he vivido pero probablemente terminaría hablando de cuestiones muy alejadas a todo esto, y en esta ocasión ya me puse ansiosa por terminar mi relato.
La situación fue esta, así como la cuento, la novia muy feliz y muy dispuesta a colaborarme para tomarle sus fotos y yo re feliz y a la vez nerviosa porque estaba intentando otra técnica distinta a la que me resulta menos complicada realizar, y pues no, no me salió como esperaba, pero algo me salió, y hoy -una semana después- me animé a encender la computadora y pasar las fotos, seleccionarlas e intentar editar una, y me doy cuenta que la luz natural, con un manejo adecuado de los "settings" es lo mío, y me río, porque es muy divertido para mí decir eso; realmente me gusta la fotografía, pero personalmente no me siento cómoda cuando las personas ven como calificando el arte que has realizado. Nos han metido tanto a la cabeza que todo hay que entenderlo, y para ello debemos compararlo y calificarlo, que cuando vemos algo inmediatamente comenzamos con ese proceso, y comparar y calificar resulta hiriendo sensibilidades, y como yo soy tan sensible, ¡me la paso herida!, pero hoy agarré la máquina, y abrí photoshop, y mientras edito me pongo a pensar y recordar de todo, y al escribir esto, repaso mis palabras y las entiendo, pero temo que no me las van a entender ¡pero arte es arte! y si mi intención es no seguir herida, pues obligatoriamente debo de continuar, espero dejar algo con todo esto, aunque sea confusión, pero algo... ya que dicen que todxs buscamos la trascendencia...

lunes, 15 de septiembre de 2014

El significado de Jacobo Árbenz Guzmán para la Juventud de Hoy

Por: María Alejandra Muralles Marín


Hubo una época en la que Guatemala se puso de pie, una época en la que se dejaron de lado los intereses de la burguesía, en la que las mejoras en el área rural fueron más que promesas. Como un preso puesto el libertad, que tras pasar años en la penumbra, atado de pies y manos, sale de su encierro; respira el aire cuyo sabor hacía ya tanto tiempo habían olvidado sus pulmones y temeroso contempla la inmensidad ante sus ojos, que poco a poco se acostumbran a la luz. Guatemala, que estuvo presa, engrilletada por una dictadura militar, saboreó la libertad, un glorioso 20 de octubre de 1944, la tan conocida “Revolución de octubre” fue un grito que puso un alto a los 14 años de prisión.  Tras la renuncia del Señor presidente, General dictador y déspota Jorge Ubico Castañeda, que, cabe recalcar, no fue a solicitud expresa del campesinado si no de “un grupo de prominentes profesionales y comerciantes capitalinos"(1)Un proceso de cambios sociales se produjo. Estalló pues una bomba encendida hacía siglos.

Tras el grandioso gobierno de Juan José Arévalo en el que la educación como máxima riqueza intelectual se priorizó y se le dieron al pueblo herramientas para que el justo trato laboral encausara su camino, hubo un segundo y tristemente último gobierno de la Revolución. El terreno preparado por Arévalo dio pie a un gobierno con una beligerante propuesta que pretendía salir del modelo económico colonial basado en el monopolio, la explotación y la simple y llana injusticia. Llegó entonces al poder un colega del infame dictador Jorge Ubico. Colega de profesión, más no de práctica y menos de ideología: el Capitán Jacobo Árbenz Guzmán. 

En el gobierno de Árbenz, durante el que la actividad sindical siguió su empoderamiento a pesar de su inestabilidad, el mensaje fue muy claro. Guatemala no pertenecía ese 2.2% de la población poseyente del 70% de las tierras, pertenecía al 76% que se dividía el 10% de tierras y especialmente a ese 57% carente de propiedades que con su trabajo en tierras ajenas mantenía la economía del país y que no por ello poseía condiciones de vida dignas. Era solo justo reorganizar el orden social cuasi feudal en el que el país se encontraba. A través de una serie de cambios que iniciaron en el Gobierno anterior, tuvo lugar el decreto 900: la reforma agraria. Cuya pretensión era una equitativa repartición de propiedad  que beneficiaría especialmente a la población indígena que a través de la historia, desde la conquista, ya fuera por Encomiendas, servidumbre por deudas o la Ley de la Vagancia, había sido explotada sin la más mínima consideración.

Como en todo cambio que beneficia a las mayorías empobrecidas, hubo una agresiva y bien patrocinada resistencia. Esta vez por parte de  terratenientes cuyo monopolio alimentado por la barata mano de obra indígena y excedentes por esta generados estaba siendo amenazado. La AGA, la UFCO y la IRCA acudieron al máximo representante del imperialismo  y a través de una serie de operativos llevados a cabo por la enigmática CIA en confabulación (más bien en una relación titiritero-títere) con el General Castillo Armas, aduciendo una alianza comunista, dieron a la entonces democrática Guatemala un golpe de estado que culminaría con la renuncia del Presidente Árbenz así su humillación y exilio. Esperando a cambio el agradecimiento del continente por salvarlo del comunismo y la, según ellos, nociva perspectiva Marxista del Gobierno electo.Volvieron entonces los grilletes y cadenas que en forma de discriminación, desigualdad, hambre, despotismo y otros males a sujetar al país.

Conocer, como mínimo, la historia tras el asueto del 20 de octubre no es una competencia alcanzada por la mayoría de jóvenes guatemaltecos. Las consecuencias del fin de los 10 años progresistas en Guatemala se ven reflejadas en cómo las élites se han empeñado en enterrar esta pieza crucial del inconcluso rompecabezas de la historia nacional. El sistema educativo, lejos de los sueños de Arévalo hace hincapié en fábulas sobre la invasión, mal llamada descubrimiento, español de América, endiosa a figuras carentes de significado para el pueblo y se ensaña en la memorización de fechas en las que se conmemoran eventos determinantes, en su mayoría, para las altas clases sociales.

Jacobo Árbenz, en su lucha por sus ideales incluyentes y democráticos dejó de representarse a sí mismo, pasando así a representar y ser figura de un movimiento. Se convirtió  imagen de esperanza para su nación. No sólo en el momento en que vivió. Es decir, si bien en la década de los 40´s fue él el excelso representante de las silenciadas luchas y anhelos del pueblo en su calidad de Presidente de la República y líder revolucionario, es hoy figura que representa la posibilidad, aunque mínima, latente, de un cambio; la posibilidad de  modificar el opresor sistema, el saber que si la lucha es justa, la vida misma no es suficiente. La imagen de un caudillo liberador que se atrevió a anteponer el bienestar social frente a los intereses oligárquicos le ha dado un carácter de héroe nacional. Las verdaderas figuras patrias son las figuras de la revolución; aquellos cuyos aportes tuvieron un significado representativo  y beneficioso para los guatemaltecos.

Como ha sido mencionado anteriormente, es labor de la escuela guiar a los jóvenes a la reflexión histórica revolucionaria en sus exponentes clave, es labor del estado reconocer dignamente a quienes guiaron, aunque fuera por un corto tiempo, al país al desarrollo y progreso, pero es deber propio y cívica obligación concientizarse sobre el valor de dichos guías, pues reconocer el valor de quien valora al pueblo es reconocer en sí el propio valor.  Una vez reconocido el propio valor y con la imagen liberadora que Árbenz representa es posible para los jóvenes guatemaltecos tomar en sus manos el control de su país. 

Más allá de un afán de glorificar a Jacobo Árbenz Guzmán,  el reconocimiento de sus logros es una forma de agradecimiento. La juventud, que hoy sufre de tantos males. Que carece en general de un sentido de dirección y un vacío en los roles de liderazgo colectivo, en la medida que se ha concientizado sobre su propio devenir como método para controlar su porvenir, ha encontrado en la figura del segundo presidente del periodo democrático un ídolo forjado con trabajo, justicia, decisión, imparcialidad e integridad.

Tras el derrocamiento de Árbenz, no ha habido Gobierno alguno cuya motivación para ocupar cargos estatales haya sido genuinamente fomentar el progreso del país. La juventud no conoce un verdadero Gobierno democrático, no conoce cómo se vive el estado de derecho. Especialmente los jóvenes en el área rural no conocen un Gobierno al que realmente le importen  y les perciba como algo más allá de la mano de obra que produce ganancias.  La figura de Árbenz no solo se reconoce en sus aportes y asenso, se reconoce también en su caída o más bien en el empujón recibido. El que un idealista y su búsqueda de justicia representen una “amenaza” para el capitalismo da un sentido de empoderamiento a la juventud, el convencerse de que la voz del pueblo suena aún para quien no quiere escucharla y no suena por sus gritos, si no por su constancia. El saberse capaz de provocar un cambio a nivel comunitario es lo mínimo que esta figura inspira, saberse herederos de la fuerza interior e ímpetu libertador característicos de Árbenz da a la juventud una cucharada de azúcar en medio de la amargura infundida por el diario vivir de las secuelas de la represión que se vivió de forma explícita entre el fin del período revolucionario y la firma de los acuerdos de paz. Represión de forma explícita, término que da lugar al entendimiento de que no ha cesado la represión y mucho menos la violencia, solamente ha ido evolucionando junto y a veces más velozmente que la sociedad.

Se ha relegado el papel de la juventud,  se le han negado privilegios, se le ha condenado a una silenciosa espera por una edad “madura” para apelar a su derecho a una opinión. Pero lo que no puede ser denegado es el derecho a conocer, más que su historia, su verdad y en base a ella discernir quien merece ser considerado un líder clave en el desarrollo de la sociedad. La juventud está despertando, está buscando regresar a esos ideales liberadores, que tanto en su momento como, increíblemente, hoy han sido satanizados y tildados de comunistas; tal como si el ello fuera el sinónimo del apocalipsis. Ese despertar va acompañado por una figura, una figura cuyo significado, sin afán de redundar pero sí de recalcar, se reitera: es ser la imagen de la posibilidad de un cambio; la figura representativa de la unión del pueblo en busca de justicia y equidad. De una revolución guiada por la búsqueda del beneficio de quienes han sido oprimidos, ignorados y despreciados.  Es Jacobo Árbenz Guzmán significado de esperanza por la Guatemala libre que tanto se merece la juventud.

Citas
(1)  Handy, Jim. Revolución en el área rural. 2013. Primera Edición. Guatemala.  Editorial Universitaria.         P. 28

Referencias
Handy, Jim. Revolución en el área rural. Primera Edición. Guatemala.  Editorial Universitaria. 2013

Casaús Arzú, Marta Elena. Guatemala: linaje y racismo.  Tercera edición. Guatemala, F&G Editores. 2007

Zachrinsson Girón, Mauricio. El feudalismo de la United Fruit Company. [En línea ]http://www.eleutheria.ufm.edu/ArticulosPDF/070918_Feudalismo_de_%20la_United_Fruit_Company.pdf. 20/10/2013

Schlesinger, S. Fruta amarga la CIA en Guatemala. 4ª Edición. México, Siglo Veintiuno Editores. 1987
García Ferreira, R. La CIA y el caso Arbenz. Primera Edición. Guatemala, Centro de Estudios Urbanos y Regionales. 2009

martes, 9 de septiembre de 2014

Generaciones

No es raro pensar que nuestrxs abuelxs pensaron mal de las generaciones venideras con todas las renovaciones y revoluciones que éstas trajeran. Prueba de ello, para no ir tan lejos, es la rebeldía que experimentamos nosotrxs mismxs con nuestrxs madres y padres en su momento.

No es raro -entonces- pensar con cierto desagrado de las generaciones que vienen. Por más que algunx trate de tener la mente abierta, hay cosas que no podemos obviar, como puede ser la transformación del lenguaje, sobre todo escrito, con el que se comunican muchas personas ahora. 

Nos puede parecer desagradable; una abominación a la forma de comunicarse y una pérdida del sentido de la escritura, en fin, una amenaza a la belleza del simbolismo escrito. Y más allá de que yo comparta lo anterior ¿será que las nuevas generaciones desafían las formas de escritura como parte de su rebeldía? ¿Será su forma de decir "a la mierda las reglas"? De ser así, hay que admirar el proceso sistemático en que el lenguaje escrito se ha ido transformando con fines desafiantes. 

Piense entonces que el mismo miedo que podemos tener en cuanto a la desfiguración del lenguaje escrito podría ser el mismo que tuvieron nuestrxs abuelxs unas generaciones atrás al pensar que si la mujer dejaba de usar falda, se perdería la esencia femenina. 

No imagino el mundo sin las palabras tan bien empleadas al enamorarme de Sabines, la sexualidad escrita de Benedetti o la resistencia por medio de la palabra de Galeano, (me quemo un poco la boca) pero recordemos lo que dijo Gelman: "La palabra es una herramienta de lucha" y eso está muy bien escrito.

martes, 26 de agosto de 2014

Congreso de Psicología Social de Guatemala sep/2014

La invitación está  abierta a participar en este evento tan genial y tan necesario:


También adjuntamos información sobre la convocatoria del mismo congreso a escribir:
aquí la invitación y las bases del concurso de ensayos.


Agregamos a nuestra lista de sitios sugeridos el blog oficial del congreso: 
http://congresopsicologiasocialgt.wordpress.com/ 

lunes, 25 de agosto de 2014

20 Segundos

Llevo en mis manos un libro de signos y símbolos sociales que procuro leer,
pero en la mente llevo un revoltijo de inseguridades del fin de semana.
Se sube una señora al bus; lleva tantas cosas que golpea a varia gente
con un paraguas que sobresale especialmente.
Agradezco ir sentada del lado de la ventana.
Eso me permite ver hacia afuera con mayor facilidad y veo como un tipo
le ve el culo a una señora que se le salía el fustán de la falda. Era blanco.
Se sube una vendedora de dulces a decir su discurso. 
"Dios le bendiga", así termina sus palabras. Así terminan sus brev(ísimas)es palabras.
No sé si logré entenderlas por la brevedad de las mismas.
Volteo a la venta otra vez. Un flexero con los ojos rojos me mira y a la vez no me mira.
A la par, un chucho viejo con cara de hambre parece ser su leal compañero.
El chofer prende un cigarro. Pienso que es muy temprano para fumar; me dan ganas de fumar.
Veo mi celular con la discreción del caso (de ir en camioneta) y ya voy tarde a mi trabajo.
Pienso en bajarme en la siguiente calle y tomar un taxi para llegar pronto, pero me gana
el pensamiento de no tener dinero para pagar esas "malas costumbres" mías; justificaciones
mentales que les llaman.
El semáforo da en rojo y aprovecho a bajarme.

Qué rápido pasa el tiempo.
El tiempo pasa rápido.

martes, 6 de mayo de 2014

Queja del Dolor

-Doctor le pido que me cure, tengo mucho dolor.
-¿Dónde le duele mija? A ver que podemos hacer.

Guatemala me duele
Me duele en el alma que está quebrada.
Me duele en los ojos
por los grises paisajes y la sangre en el suelo.
Me duele en los oídos
de gritos de dolor y de los causantes de dolor.
Me duele en las manos
que están intactas por la falta de trabajo,
o están dañadas por el exceso sin dinero.
Me duele en la vagina
por parir tanto hijo sin haber disfrutado al crearlos,
y me duele por el aborto ilegal por una doble moral.
Me duele en las muñecas
por no tener reloj, pero se qué el tiempo no se detiene.
Me duele en el ser
ya que por ser mujer mal me ven.

Medicina para tu dolor no tengo. No tengo medicina para el dolor.

miércoles, 23 de abril de 2014

La Muerte Maldita

Caminante yo iba, cuando vi que una flamante figura venía.
-Soy la muerte, me decía. Y enamorado de ti vengo hace días.
-¡Oh muerte maldita! ¿Acaso mi turno de partir ha llegado este día?
-No te preocupes adorada mía, tu día no te toca hoy, ni de noche ni de día.
-¿Y a qué se debe tu visita entonces muerte maldita? Le pregunté ya sin agonía
-La tristeza de no ser cercano a ti, el alma en dos me tenía.

Los días pasaron y la muerte a mi recurría para calmar sus llantos de que nadie lo quería.
-¡Quiéreme tu, princesa amada mía! Dame la dicha de hacer el amor una vez con quien mi corazón merita.
-¿Cómo podré yo hacer el amor contigo muerte maldita? Ya me has quitado a varios de los míos y ni despedirme me has dado la dicha.
-¿¡Qué culpa tengo yo!? Aclamando me decía. ¡Que el peor trabajo del mundo me haya sido encomendado sin compasión! Y ahora tengo que soportarlo sin vos.
-¿Acaso me estás dando a escoger vivir mi vida sin tu compañía? Ilusionada yo decía.
Jamás! Gritó la muerte maldita. ¡Aprenderás a vivir conmigo cada día!

Y así hizo la adorada con la muerte maldita. Convivió con la muerte como ésta se lo pedía.
Una noche de carnaval, su adorada conoce a un gran galán.
Ambos se enamoraron en demasía y la muerte de envidia moría. Convencido de que un favor hacía a aquella doncella con belleza infinita, ideó un plan que de adrenalina morir podía.
Su amor llevaba tres semanas, cuando la muerte decide arrebatar el amor de los brazos de su querida. Una muerte dolorosa le ha brindado con una fiebre que lo hizo llorar a cántaros.

-¿¡Cómo me haces esto muerte maldita!? ¿¡Condenada a vivir bajo tu presencia estoy cada día!?
-Un favor te he hecho doncella amada mía. Ahora vivirás con un perfecto recuerdo de tu ideal, que bien pudo destrozarte tu alma en el año de vida que le quedaba.
-¿Has adelantado su final, odiosa muerte maldita? Aclamaba sollozada.
-Si lo he hecho ¿qué no fue un mejor final?
Y así hizo la muerte con todos los amores de su princesa querida, hasta que ésta misma su corazón se arrancó para tratar de quitarse la vida.
-Si tu mueres ya no te veré más princesa mía. Morirte no podrás jamás.

Los años pasaron en la dulce Ana querida. Su vejez se apresuró por su falta de amor.
Sin pareja y sin descendencia a la muerte maldita le pidió que actuara con prudencia.
-Dame descanso muerte maldita. Mi vida acorté por tu maldita egolatría.
-Dame un descanso eterno y por piedad, déjame ir en paz.
La muerte pensó que su dulce Ana querida jamás le haría el amor.
Y con el mejor de los besos de ella se despidió.
-Ve en paz y sueña en el descanso eterno. Dulce amada mía, ¡espero verte en el cielo!
Al finalizar su beso se dio cuenta que la muerte no goza de descanso eterno y arrepentido del  concedido deseo a su dulce amante eterno un grito pegó y Ana, sonrió en el cielo.



lunes, 21 de abril de 2014

Hasta Conocer al León de Judah -Parte 3-

Mientras bailaban, Kahina no pudo evitar tocarle los hombros, los brazos, las manos. Era la primera vez que tocaba a un hombre sin que éste fuera su padre, su hermano o el maestro. Resultaba excitante y le provocaba adrenalina el hecho de tenerlo tan cerca. Mientras Kahina alucinaba y soñaba despierta con su vecino, vio como el movió la boca e inmediatamente asumió que el le había hablado y ella por estar fantaseando con el, no le escuchó. "¿Qué dices?" -Le preguntó apenada. "Que tu eres Kahina ¿verdad?" -Le repitió su vecino. Ella asintió con la cabeza e inmediatamente se sintió avergonzada de no saber su nombre. Kahina estaba petrificada en su mente pero su cuerpo seguía el ritmo de la música. "Yo me llamo Aashiq" -Dijo su vecino riéndose, ya que sabía que no había forma que Kahina supiera su nombre teniendo un esposo como Aaghad. "Siempre te había visto, pero nunca me había atrevido a hablarte." -Continuaba Aashiq. Kahina pensó que debía decir algo. No podía permitir que Aashiq pensara que ella era tonta, y dijo lo primero que se le vino a la mente "Yo también siempre te había visto, pero mi..." -Suscitó un momento antes de decir la palabra "esposo" debido a lo que sentía por Aashiq, pero después sintió culpa y le dijo la verdad. De igual forma ¿no era obvio que ella ya había sido tomada? Así que continuó "pero mi esposo no me dejaba hacer muchas cosas" -concluyó. "¿Dejaba? ¿pasado?" -le cuestiono Aashiq. "He decidido marcharme" -contestó asertivamente la joven muchacha. "Ya no podía seguir viviendo de la forma en que vivía, estoy segura que alguna vez viste como me... como me..." "No es necesario" -interrumpió Aashiq. "Me siento un poco mal de decirte esto, pero me llena de alegría que lo hayas hecho. Aaghaa es el típico hombre que piensa que puede hacer lo que se le de la gana con las mujeres" -afirmaba. Kahina no podía creer lo que escuchaba de la boca de Aashiq ¿en realidad un hombre podía pensar así? Si, si podía aparentemente. Cuando la música dejó de sonar ambos pensaron que no podía ser el final del baile. Se miraron fijamente. Aashiq sabía que Kahina jamás daría el primer paso. Se acercó a ella y la beso. Kahina no sabía lo que estaba pasando, pero ese 14 de agosto había sido su primer beso. Semanas después ella recordaría como había sido la forma tierna y sensual en que había visto sus ojos y luego como canicas rodando, sus ojos se dirigieron a su boca. Cómo la tomó de la mandíbula izquierda con su masculina mano derecha y se acercó para topar sus labios con los suyos, no si antes humedecerlos un poco. 

Ese mágico y monumental 14 de agosto le dio un nuevo giro a su viaje; un giro que se daría cuenta más adelante. "Disculpa si te he ofendido" -dijo Aashiq con la sonrisa escondida. "De ofensa no he experimentado nada" -respondió Kahina con la sonrisa no tan oculta. Caminaron juntos por la casi calle principal platicando de tonterías y no tan tonterías. A Kahina ya no le preocupaba parecer inteligente frente a el. Estaba cómoda. Las horas pasaron y la luz del día se despedía en un paupérrimo atardecer. "Amante" -le dijo espontáneamente a Aashiq. "¿Eso significa tu nombre verdad? en algún lugar lo escuché. Es hermoso." -dijo sonriente Kahina. Se quedó pensativa algunos minutos. Minutos que recalcaban una verdad inevitable para ella. Las conclusiones eran determinantes. Cuando estaba a punto de expresarle sus pensamientos a su compañero, éste le dice: "Guerrera". Unos segundos de pausa. "¿Cómo dices?" -Le preguntó Kahina como si esa palabra le hubiera penetrado en el pensamiento borrando todo lo que había pensando hace unos segundos. "Guerrera significa tu nombre ¿no lo sabías?". Todo tenía sentido ahora. Desde que nació ya era una guerrera y una guerrera lucha a pesar de los lamentos de su ambiente. Las ideas que rondaban su mente antes que Aashiq dulcemente la interrumpiera inundaron nuevamente su mente. Aashiq era un amante y ella una guerrera; tenía que seguir luchando para poder estar con un verdadero amante y no con uno que se hiciera llamar el maestro. Un juego de palabras que surgió de sus nombres pero hacía mucho sentido para ella. "Aashiq, tengo que seguir mi viaje, tengo que seguir luchando". -decía Kahina con indicios de lágrimas en los ojos. "Yo te entiendo" -con tristeza le contestaba Aashiq. "Sigue, guerrera." 

Así se levantó Kahina y sacó un trozo de papel y con su lápiz le escribió un poema que se sabía de memoria gracia a su madre llamado Viaje que pertenecía al primer Nobel de literatura africano y negro Wole Soyinka:

VIAJE
Aunque llegué al final del viaje,
Jamás sentí que hubiera llegado.
Tomé la carretera
Que sube despacio la cuesta de las preguntas, y que me lleva
Incluso a descender a la tierra que conduce a casa. Yo sé
Que mi carne está limpiamente mordisqueada, perdida
Para el perturbado pez entre las vainas susurrantes-
Yo los dejé atrás en mi ruta.

Y así también con el pan y el vino
Necesito la repartición de derrota y carestía
Yo los dejé atrás en mi ruta
Jamás sentí que hubiera llegado
Aunque amor y bienvenida me atrapan en casa
Los usurpadores pasan mi copa en cada
banquete como en una última cena.

Se lo dejó en las manos y empezó a caminar. Aashiq la tomó suavemente de la mano para darle otro papel que llevaba desde que la vio partir de casa. De alguna forma sabía que ese momento llegaría; el momento de darle ese papel. El sabía que Kahina era una guerrera y que su viaje no podía concluir con él. Aashiq sabía que esta nueva Kahina que percibió desde que la vio salir a escondidas de Aaghaa sería un regalo para el mundo y que retenerla con aquella excusa del amor, sería el acto más egoísta de su vida. 

Aquí estaré si regresas.

Decía el papel.




lunes, 24 de marzo de 2014

De fumar

(escrito el 7 de julio de 2007)

Me tomo un receso en mis labores (ni tantas, ni tan importantes), del fin de semana para comentar, brevemente, algunos cambios que he notado en mi entorno con respecto a ese hábito tan placentero, pero dañino, que es fumar.
Sucede que, luego de mucho tiempo sin fumar (¡qué inexactitud decir “mucho tiempo”! porque cualquiera que haya dejado de fumar sabe que el tiempo se valora de un modo distinto cuando se acaba de cortar el vicio, pero lo dejo así),  luego de mucho tiempo sin fumar decidí “echarme un cigarro”, una tarde en la que me tocó esperar un firma en la universidad.  Sabía que la espera era larga y eso de fumar me podría hacer sentir más corta la espera. 
Recordé esa tarde que al entrar a “la U” fumaba.  En esos días me gustaba bastante el tabaco con nicotina y mentol y encontré en las aulas varias personas más, que también pertenecían a la comunidad fumadora.  Noté mientras estudié mi carrera diversas campañas y acciones en contra del cancerígeno hábito: la prohibición legal de fumar en ciertos lugares públicos y en los edificios del estado; la consecuente prohibición del Consejo Superior Universitario de fumar en la U y la calamitosa (para quienes fumábamos entonces) prohibición de vender cigarros en la U.  Además se prohibió a nivel nacional la venta de cigarrillos sueltos, la cual continuó, sólo que hay que saber dónde (siempre hay un lugar de confianza, una tienda de barrio o un chiclero que los vende).  Recordé que antes se podían comparar cajetillas de diez unidades, ahora tampoco se encuentran por decena, hay que comprar la de veinte o ir a esos lugares de confianza.
Yo seguía esperando la firma, me dieron más ganas de fumar y decidí que si encontraba alguna persona conocida fumando le pediría un cigarrito.  Empecé a fijarme entonces en aquellos lugares donde solía fumar, no encontré a nadie fumando, ni personas conocidas ni desconocidas.  Pensé entonces que las medidas tomadas por las autoridades han tenido algún éxito en su afán por mejorar la salud de la población.  Claro, en la U se sigue fumando, los sitios de confianza venden sueltos, la comunidad fumadora sigue siendo tan unida que aunque no me conocieran, pensé, me regalarían un cigarrillo.  Decidí, entonces, poner a prueba ese principio de quienes fuman que alguna vez aprendí y practiqué: “un cigarro no se niega” (a menos que sea el último, ese siempre se respeta).
La espera me llenó de impaciencia y casi por matar el tiempo y algunas neuronas quise ir a buscar a otros lugares alguien que me compartiera el vicio.  Busqué por varios lados, siempre pendiente por si aparecía por allí la persona a quien esperaba para pedirle su firma.  Fui pues a buscar en esos lugares en que solía encontrar a alguien fumando, pasé por la cafetería y se me antojó, además del cigarro, un buen café. ¡Qué rico! Pensé, sólo podía ser mejor si encontraba con quien platicar, y curiosamente pensé que el mejor tema sería quejarme de la burocracia y de la larga espera que me provocó la ansiedad, esa que esperaba quitarme fumando.  Me di cuenta que el cigarrito era más ansiógeno que la espera en sí.
Pensé entonces en los momentos en que fumaba: cuando me tocaba esperar, antes o después de un examen (más bien, antes y después), después de comer mucho, al tomarme un rico café (mejor si era al tomarme un rico café después de comer mucho), claro, en las noches bohemias, en las fiestas de fin de año (y en las de fin de semana), en las noches de luna llena (viendo la luna) y las noches si luna (viendo las estrellas).  La lista es larga, pero hallé dos factores comunes: en las situaciones de ansiedad y en las de placer. Claro que en las de ansiedad y placer era más de un cigarro…

Al final, encontré a quien debía firmar antes que alguien que me regalara un cigarro.  Pero, luego de tanta espera y de estar pensando tanto en el cigarro no quería quedarme con las ganas.  Finalmente encontré en la cafetería (en la segunda vuelta por el lugar) alguien con quien quejarme de la burocracia, tomarme un café (no muy rico) y disfrutar con todas mis ganas de un cigarro.

viernes, 28 de febrero de 2014

Elena Bossi

"El erotismo se define más por lo que oculta
que por lo que muestra
y es más eficaz cuanto más oscuro.
El erotismo es un arte del control
y no del desenfreno".

martes, 18 de febrero de 2014

Mi Tatuaje en la Espalda

¿Que cómo me hice mi tatuaje? Verás, me levanté, todo estaba oscuro. Todavía era de madrugada. Tenía una erección, así que fui al baño a hacer algo al respecto. Regresé a mi habitación a tratar de recuperar el sueño. Eran las 2:37 de la mañana y me quedaban exactamente 3 horas con 23 minutos para levantarme, tarea que no iba a ser nada fácil después de la cantidad de cervezas que tomé. Daba vueltas en mi cama buscando el ladito frío de la sábanas. No pude dormir, todavía tenía esta idea en mi mente. Salí al patio y escuchaba los grillos platicando entre ellos. Decidí dar un paseo. Caminaba con la cabeza baja sólo viendo mis pies. Caminé unos 15 minutos cuando, de repente, escuché un trueno. Por el susto cerré los ojos (¿Quién en su sano juicio cierra los ojos al asustarse, en vez de correr?). Abrí los ojos y levanté la mirada; no se parecía para nada a mi vecindario. ¿Había caminado dormido? ¿Estaba soñando? Era un lugar lleno de árboles y tan sólo un par de casas. Asustado, decidí ir a una casa para pedir ayuda. ¿Ayuda? ¿A las 2:54 de la  madrugada? Lo mejor era buscar una estación de policía. Seguí caminando y ni siquiera encontré una tienda, un bar, un restaurante, ni una pinche cabina telefónica. ¿En dónde estaba? 

Luego de unos minutos perdí el miedo. Mis pensamientos pesimistas invadieron mi mente. ¿Tenía algo para regresar a casa? ¿Alguien me buscaría? ¿Alguien se preocuparía? ¿Mi novia se asustaría? Bueno, en realidad era mi novia, sólo que todavía no se lo decía, así que si no se preocupaba por mi, ella no tendría la culpa. Recordé que en mi pashama había metido mis cigarrillos. Abrí la caja y me quedaban dos. Dos cigarrillos y tres fósforos. Era todo lo que tenía conmigo. Las 3:14 marcaba mi reloj de mano y había dejado de caminar. Pensé en recostarme bajo un árbol y esperar el amanecer. Encendí mi cigarrillo con uno de los 3 fósforos que tenía. Pensé que un poco de cafeína no me caería nada mal. Tuve la intención de pararme por sentir el culo mojado, pero ya no importaba nada; era un loco al que nadie creería que en un minuto estaba en su vecindario y al siguiente estaba en... en... en este lugar. Cerré mis ojos un momento y me quedé dormido. Mis sueños fueron más normales que la vida real. Abrí los ojos y para mi extremada sorpresa, tenía alas. ¿¡ALAS!? No, no, no, no. Yo nunca he tenido alas. Extrañamente, decidí seguir el juego mental que mi propia cabeza me estaba jugando. Me las empecé a tocar; eran suaves y esponjosas de color anaranjado. -"Bueno mente". Dije. -"Si me diste alas, hazme volar." Es difícil explicar como en realidad empecé a volar. Sentí como una clase de mariposas en el estómago que subieron a mi pecho y salieron por mis ojos y al tratar de seguirlas empecé a volar. Si, así empecé a volar. Jamás había sentido el aire tan puro. Comprendí que nadie en realidad puede ser tan puro, ni siquiera las personas que hemos considerado puras lo han sido. ¡Pues claro! -pensé. Somos humanos después de todo. 

Eran las 4:28 y yo seguía volando. Viajé por encima de todo el lugar y parecía que no tenía fin. Todo era lo mismo; árboles, pequeñas casas y más árboles. Pude ver una pequeña laguna y decidí aterrizar cerca. Nunca vi agua más limpia y comprendí que nadie puede ser tan limpio como quiere aparentar serlo lavándose las manos después de ir al baño. Nadie tiene la mente, el estómago, los nervios, la piel, el corazón tan limpios. Somos humanos después de todo. Vi mi reflejo en el agua. No era yo. Era otra persona. Mi mente me estaba haciendo volar mi imaginación al máximo. Por el reflejo noté que ya no tenía mis alas. Voltee a ver si era cierto y, para mis lamentos, ya no estaban. Comprendí que cuando tu mente te da alas, hay que usarlas. 

Abrí los ojos. Todo había sido un sueño. Me levanté con un sentimiento de tristeza de pensar que lo más emocionante de mi vida había sido un sueño. Pero... momento. ¡Todavía me encontraba en ese lugar! ¡¿Qué quieres de mí, mente?! ¿¡Qué me vuelva loco!? Me picaba la espalda y, para mi mayor sorpresa y placer, al rascarme noté que tenía mis alas. ¡No había sido un sueño! Y comprendí que cuando piensas que tú solo te has quitado las alas, tu te las puedes volver a poner. Volví a volar. Eran las 5:47. En menos de 15 minutos tenía que levantarme para ir a trabajar. No me importó y seguí volando. Dando vueltas por el aire vi que ya estaba volando por encima de mi vecindario. ¿Tan pronto mente? ¿Ya tengo que regresar? Comprendí que volar implica tener que regresar al suelo para accionar todo lo que aprendiste volando. Entré a mi casa y al entrar a mi cuarto, como si no hubiera tenido demasiadas sorpresas ya, me vi a mí mismo acostado en mi cama todavía dando vueltas buscando el lado friíto de las sábanas. Mi expresión era de tristeza, preocupación e incomodidad. ¿He sido así siempre? ¿Con arrugas provocadas en mi rostro? Sentí las mariposas otra vez en mi estómago subir hacia mi pecho y salir por mis ojos. Cuando salió la última mariposa cerré los ojos. No quería abrir mis ojos porque ya sabía que estaba acostado en mi cama, sin embargo, los abrí. Una vez más comprendí algo tan simple; hay que abrir los ojos. Así tengas uno, dos o tres ojos, hay que abrirlos. Para mi sorpresa cuando vi mi reloj eran las 2:37 de la madrugada, pero ya no tenía erección.

Y así, querido amigo, es como me hice mi tatuaje en la espalda. Así decidí tatuarme un par de alas con un ojo en medio ¿comprendes?

lunes, 27 de enero de 2014

Víctimas ¿Voluntarias?

De esas mañanas reflexivas nace lo siguiente:
http://www.youtube.com/watch?v=TBOdQVR6r7o

¿Desde hace cuánto somos esclavos del tiempo? ¿Cómo ha sido el proceso?
Vaya que somos esclavos. Estudias (si tuviste la suerte) de 12 a 15 años para graduarte de nivel medio. Antes de graduarte tomaste (si te dejaron) una de las primeras decisiones que marcan un rumbo a seguir (¡cómo si todas tus demás decisiones no lo hicieran también!). Escogiste tu carrera en diversificado. A los 2 o 3 años te gradúas. El siguiente paso es ir a la universidad. Si en todo caso lo puedes hacer, tienes dos opciones; o te mantienen tus padres o te mantienes tu. Asumamos que escogiste (si es que tuviste la opción de escoger) lo segundo.

Empiezas a trabajar bastante joven. A los jóvenes les dan trabajo más rápido por su juventud (y porque son más baratos). En el trabajo debes de llegar a la misma hora 5 o 6 días a la semana e irte en una hora indefinida que procuras que sea la misma porque tienes el tiempo calculado para empezar a hacer tu siguiente actividad, claro, tomando en cuenta el tráfico. Como tienes la dicha de trabajar y estudiar, corres a tu casa de estudios. Sigues siendo víctima del tiempo. Estás condicionado a "aprender" todo lo que te digan en un falso semestre de 5 o 4 meses. Si pasaste y no aprendiste, no hay problema. Sigues la carrera (carrera en todo sentido de la palabra). Lo importante es terminar en el tiempo que tengas que terminar. Debes apurarte para conseguir el cartón. Así te darán un trabajo con mejor paga, si lo consigues. 

El siguiente paso (hayas terminado o no la universidad) es casarte. No hay labor más noble que cuando le dedicas "tu" tiempo a alguien más. Como las madres por ejemplo. Su tiempo es de todos, menos de ellas. Lo mismo con los padres, claro. Tienes un hijo, luego otro y uno más. Desde luego que sigues trabajando y continúas haciéndolo para asegurar tu vejez. (¿Cuánta gente llega a su vejez realmente?) Trabajas para un tiempo que todavía no es "tuyo", pero claro, arriesgarse a no hacerlo es demasiado arriesgado ¡con justa razón claro! 
Con el tiempo dejas tu vocación porque ya no encaja con la vida que planeaste (te planeas - te planean). Sigues trabajando de la misma forma que hace 5 años (6, 7... 15...). Te duelen las piernas; de tanto estar sentado.

Dejas de vivir sin cargas de poesía. Tus cuotas de masoquismo se vuelven más odiosas que placenteras. Te acomodas a torturarte. "Un ave que crece enjaulado piensa que volar es pecado". ¿Hace cuánto hiciste el amor? Evades tu naturaleza de sentir placer, de divertirte porque ya no tienes tiempo, ni para ti ni para los tuyos. Cuando te das cuenta que nunca hiciste tiempo (¿se puede "hacer" el tiempo?) para jugar con tus hijos, ellos ya no tienen tiempo para estar contigo. Dejaron de jugar hace años. Y lo más desastroso del mundo; siguieron tu ejemplo. Les enseñaste a que su tiempo no es de ellos pero pueden pensar que si lo es. Te das cuenta que ahora puedes ver para atrás y unir los puntos en retrospectiva. No forman una bonita figura. Hasta ahora te das cuenta de la importancia que tiene tomarte tu tiempo, no hacerlo. El tiempo siempre existe y que lo uses sin darte cuenta es una elección propia que pareciera que no tuviste el derecho de tomar. Que te perdiste de todos los tragos de vida. Que pensaste que era más cómodo sentir muy poco, a sentir mucho. Que no cosechaste verdaderos amigos ni siquiera para que confiaran en ti cuando necesitabas dinero. Que pensaste que tus pasiones eran cumplir los objetivos del trabajo que sólo le hacían dinero a alguien más. 

Pero pasa lo que planeaste desde tus veintitantos; llegaste a la vejez y te diste cuenta que la vejez fue demasiada corta comparada con todo el tiempo que invertiste en ella. Cansado, no la disfrutas; tus hijos están muy ocupados preparándose para su vejez. Si ves muy de cerca, te das cuenta que sigues viendo la hora de tu reloj... nunca dejaste de separar el tiempo en las mil un un formas que te inventaste. Y sólo hasta ahora, envidias a los ociosos que tanto criticaste.

jueves, 16 de enero de 2014

Toda Una Relación

Aprender a bailar fue aprender a amar. Nunca la vida me dio mejor lección sobre la vida misma. Entrar a un salón lleno de gente, pero tu ya sabes con quien vas. Con quien vas a probar el arte de volar.
Piensas que debe de ser de dos. Tomas su mano, toma la tuya. Empieza la música, empieza la aventura. Te das cuenta que podrías estar bailando solo, pero no, tu elijes bailar con el otro, con tu otro.

Te toma de la cintura, le tomas por el cuello. Sientes como disfruta de tu movimiento. Tu disfrutas el momento. Son uno. Sale una respiración profunda, no sabes si de ti o de tu acompañante. La humedad del sudor se hace presente. Las caderas se mueven al mismo tiempo. Ambos saben que la canción no es para siempre. Siempre es mucho tiempo, muy aburrido. Aún así, deciden bailar la misma canción al mismo tiempo. Antes como un no rotundo, ahora como un "si" que no sale.

De eso se trató todo; de bailar, de amar en libertad. Solo así es de verdad.

miércoles, 22 de mayo de 2013

¿NO ES LO MISMO? De errores ortográficos y de redacción.


Revisando textos, míos y ajenos –me disculpo por si alguien quiere que le reconozca los méritos de algunas de estar frases, pero ya que habrá quien lo agradezca, mejor no puse autores ni autoras –he encontrado algunos ejemplos que son en mi memoria clásicos ejemplos de expresiones incorrectas, que generalmente por el contexto en que se usaron podían comprenderse como errores ortográficos o de redacción y corregirse.  Pero que en otros casos tuvieron que ser aclarados, antes de corregir, pues podrían tener, incluso, la intención de ser confusos.
Debemos considerar que alguno, probablemente, sea más bien un error de quien lee el texto, no está de más, entonces, que en ciertos textos (legales o psicológicos, por ejemplo) deba cuidarse también esos riesgos.  Así, en lugar de arriesgarse con:

Que les acompañe como persona adulta y responsable.

Que puede sonar:
Que les acompañe como persona adulta irresponsable.
O como:
Que les acompañé, como persona adulta y responsable.
Les sugiero escribir:
Que les acompañe, como persona responsable y adulta.
Que a lo peor resultará (o resultara): Que les acompañe, como persona responsable ya adulta.

Bueno, les dejo estas frases que, por cómo se escriben o cómo se leen, no son lo mismo.

Eran las mamas más tiernas.
Eran las mamás, mas tiernas. (Eran las mamás, pero tiernas)
Eran las mamás más tiernas.

Lo mato con el revolver de su mama.  (¿quién lo mata? ¿revolviendo qué?)
Lo mató con el revólver de su mamá.

Todo el que pudo verle así desnudo, se estremecía.
Todo el que pudo verle así, desnudo, se estremecía.
Todo el que pudo verle así, desnudo se estremecía.
Todo él, que pudo verle así, desnudo, se estremecía.

Y le dijo: “no tenés que ponerte el condón”. (como quien dice, sólo si querés te lo ponés)
Y le dijo: “no, tenés que ponerte el condón”. (o sea, sin condón, ni siquiera lo pienses)

¡Hay! Pero está caliente. (Está, existe, tenemos, pero está caliente.)
¡Ahí! Pero está caliente (En ese lugar, pero está caliente.)
¡Ay! Pero está caliente (¡Puta!, me quemé.)

Esta noche, pero solo, te espero.
Esta noche, pero sólo, te espero.
(¿cómo se hace la diferencia al leer esto? Hay que escribirlo mejor:)
Esta noche, pero a ti solo, te espero.
Esta noche, pero sólo esta noche, te espero.


Me gusto, sobre todo por él… buen gusto para vestir.
Me gusto, sobre todo por el… buen gusto para vestir.
Me gustó, sobre todo por el… buen gusto para vestir.

Sin en alguna no encuentran la diferencia, es que saben leer dándole el sentido que generalmente puede dársele a las ideas, pero que no están leyendo con exactitud lo que está escrito… o que no saben leer bien.