El punk siempre ha sido y sera una manera de expresar con rabia y fuerza nuestras resistencias. a continuación algunos links de bandas de punk/anarko feminista. “La felicidad no reside en la posesión del objeto creado, sino en el acto de crearlo”. H.R.
Por un curso que estoy recibiendo, encontré este cortometraje.
"¿Alguna vez has sentido que quieres tanto a alguien... que es como si dejaras de existir?" De qué sirve gritar "¡Espera!" A quien ya camina de espaldas...
Fue un feriado largo. Cuatro días para cambiar de ambiente, tomar aire, renovar energías, fortalecer relaciones, reflexionar la vida y viajar.
El primero para construir recuerdos de la primera vez. Fue la primera vez en aquellos juegos anhelados, de dar vueltas juntos, de mojarnos en el culmen de aquellas emociones, de sentir las cosquillas en el estómago, de reír y de disfrutar en el parque de diversiones. Y es que él, el menor, ya alcanzó la altura que exigen para disfrutar esas máquinas que se estremecen entre velocidad y gritos.
Ese primer día, me recordó esta película:
El segundo día para cambiar de ambiente. Nos enfrentamos a la naturaleza, a bordo de otra máquina, una que por sus luces y por sus sombras, nos llevó con los "nervios" de punta. Viajamos los 160 kilómetros bajo lluvias y en medio de neblina, el sol había caído y el camino a ratos se borraba del vidrio frontal, para aparecer justo a tiempo, dibujado a prisa por alguna línea que se escapaba del borrador de la lluvia, o por los sonidos de los charcos que avisaban la cercanía de la cuneta rebalsada. Pero llegamos, la aventura fue parte de lo anecdótico y no del centro del viaje. Descansamos esa noche en un hermoso lugar, con cena rica y fue noche de juegos de mesa. Una verdadera sorpresa para los dos, que no sabían que esa noche estarían a la orilla del lago, y que aún es noche, no sabían lo que había a cien metros de su cama.
El tercero, fue la experiencia de ver las diferencias. Luego del rico desayuno, caminamos curioseando artesanías que mezclan -como desde hace años -culturas, morrales y faldas "típicas" al lado de pulseras de bisutería y "hakis" de minios, en fin, manjar para la vista y cuidado para no gastar porque todo nos gusta. Al final de aquella calle, el espejo del cielo nos dejó ver la belleza al pie de los tres volcanes que parecen erguidos de orgullo de acoger a su sombra el multicolor cuerpo de agua. Cruzamos viajando en lancha, el pago parecía justo, pero supimos luego que fue injusto: veinticinco cada uno, cuando debió ser quince, y dos no debían pagar. No es que sea excesivo, es que no es justo; se volvería otra anécdota esa injusticia. Y la lancha nos llevó al otro lado, nos dejó en la capital del reino y sus calles ofrecían más colores y más formas que inquietaban más, ahí conocimos el larguísimo trabajo de los tejidos, la maravillosa creatividad que da vida a la tela, haciéndola historia y no sólo ropa.
Visitamos el templo, no por religión, sino por historia. Recordamos que la religión se impuso, como los templos sobre los sitios sagrados, y la voz (además del idioma) sobre el silencio y la contemplación, cargada de súplica, en el lugar que un día ocupó el diálogo. Nos reconfortó un hermoso lugar Fernando y Magdalena nos mostraron que las mariposas encuentran en su jardín lo que necesitan, aunque no deja de ser triste, que vivan en encierro. Redes negras que evitan la salida de las mariposas, redes políticas, barreras sociales y económicas, educación y salud precarias que no dejan salir a Magdalena y que no dejarán a Feranando salir, cuando deje de ser niño, a menos que haga un esfuerzo injusto; quiero decir, es injusto que alcanzar lo que otros tienen desde siempre, signifique un esfuerzo tan grande para otros. Sus consejos nos dejaron volver más livianos, más alegres al puerto donde otra lancha nos tomaría en su lomo, ya con más recuerdos y con más objetos que compramos, hacia aquel hotel, a cien metros del agua.
Decidimos regresar el tercer día, pero antes pasamos visitando a unes amigues. Toda amabilidad, toda cariño, aquella familia ofreció un hogar donde dormir, pero quisimos volver al nuestro, para recargar las energías en el último día del feriado. El camino, sin embargo, nos traicionó. Tradición extraña de recorrer caminos con la luz de las antorchas, que desembocó en accidentes. Dos horas de cola para otra anécdota. Y luego del ejercicio paciente de la espera, el camino terminó en casa.
Un último día, para recibir más cariño. Ordenar nuestro espacio, limpiarlo, compartirlo al almuerzo con las amistades que visitan y al terminar la tarde, preparar lo que hoy serviría para volver al mundo con nuevas energías.
Tonto el
que no entienda:
cuenta una leyenda
que una hembra gitana
conjuró a la luna hasta el amanecer.
Llorando pedía
al llegar el día
desposar un calé[1].
“Tendrás a tu hombre piel morena
-desde el cielo habló la luna llena-
pero a cambio quiero
el hijo primero
que le engendres a él,
que quien su hijo inmola
para no estar sola,
poco le iba a querer.”
Luna quieres ser madre
y no encuentras querer
que te haga mujer.
Dime luna de plata
qué pretendes hacer
con un niño de piel.
Hijo de la luna.
De padre
canela nació un niño
blanco como el lomo de un armiño,[2]
con los ojos grises
en vez de aceituna; niño albino de luna.
“¡Maldita su estampa!
Este hijo es de un payo[3]
y yo no me lo callo.”
Gitano al creerse deshonrado
se fue a su mujer cuchillo en mano
“¿De quién es el hijo?
Me has engañao fijo.”
Y de muerte la hirió.
Luego se hizo al monte
con el niño en brazos
y allí le abandonó.
Luna quieres ser madre
y no encuentras querer
que te haga mujer.
Dime luna de plata
qué pretendes hacer
con un niño de piel.
Hijo de la luna.
Y las noches que haya luna llena
será porque el niño esté de buenas;
y si el niño llora menguará la luna
para hacerle una cuna.
Y si el niño llora menguará la luna
para hacerle una cuna.
Casi con tristeza empiezo este
análisisdesde la perspectiva feminista al terminar el curso[4]. Quisiera empezar por compartirles que la
canción me parece una historia muy bonita,
en la que –como hacen las leyendas y los mitos–se nos explica un fenómeno
natural y se nos cuenta una historia romántica y moral; la forma de esta canción me ha gustado mucho desde que la
escuché allá en los noventas (aunque es de 1987, no creo haberla disfrutado por
entonces). El ritmo y la melodía
compuestas por Nacho Cano y la dulce
voz de Ana Torroja dieron a esta canción una forma bella (¿o sublime, Kant?),
lo mismo me parece la versión de Sara Brightman (en el CD La Luna, del año
2000), una forma hermosa. Mis vínculos
afectivos con la pieza musical en cuestión se hicieron más fuertes al
escucharla junto con Gabriel (el mayor de mis hijos) cuando él rondaba los seis
años. No sólo la escuchábamos, también
la cantamos juntos algunas veces (principalmente la versión a ritmo de huapango
que publicó Ana Torroja en el disco “Me cuesta tanto olvidarte”, de 2006). Decía pues que, casi con tristeza me he
decidido a revisar qué dice esta canción, a sabiendas que no volveré a
escucharla igual… me propongo un análisis para mostrar lo que hay detrás de la
forma bella y sospecho que algunas cosas no me gustarán. Espero que al leer
esto logremos reconocer, en esta y en otras formas bellas, los mensajes que
subyaciendo así, escondidos en la belleza, incorporamos sin darnos cuenta y de
los que tomar conciencia es necesario para hacer de este mundo, uno mejor.
La historia es simple, no voy
a repetirla si ya he transcrito su letra, pero veamos un pequeño análisis de
los personajes y sus características, claro, desde la mirada pro feminista[5]
que puedo asumir.
Un hijo:
podemos empezar con él pues su participación en la historia es meramente
pasiva, sin embargo, el título de la obra le reconoce como central. Veamos un poco lo que se dice de él: ¡es hijo
de la luna! Habrá que reconocer que sólo es posible afirmar esto desde la
posición que propone que “madre no es la que engendra, sino la que cría”. También se dice de él que “fue abandonado”,
resalto de nuevo su pasividad en el relato, y noto además que abandonarlo es -en
mucho -despreciarlo como persona. Es el
padre quien le abandona y eso lo analizo más adelante. Por lo demás, el hijo, me parece un símbolo
de la niñez en general (es un hijo/niño) que resulta pasiva ante el mundo
adultocéntrico, y despreciada como niñez aspira llegar a la adultez para poder
ser protagonista de su propia vida y del mundo/sociedad[6];
este imaginario implica que tampoco la juventud sea valorada como protagonista
–incluso se considera una característica del ser joven la irresponsabilidad –sino
sólo los adultos maduros. A propósito del género: hijo/niño-varón. No me parece que pueda obviarse que se hable
de un varón, pero no voy a profundizar en el tema pues me parece que es uno de
los más claros: en los patriarcados se prefieren los hijos varones y se
desprecian las hijas mujeres por razones
que refuerzan el patriarcado.
La luna: resulta
que la “lámpara nocturna[7]”
es la antagonista en esta historia. Con
todo y su belleza, su deseo (muy fuerte) de ser madre y otros encantos de la
luna –tal como suele aparecer en los relatos románticos (¿para mujeres?), y no
en los libros de astronomía y otras ciencias (¿para hombres?) –aquí resulta
que, al escarbar un poco en la historia y reconocer las características del
personaje, es una “egoísta”, por un lado, porque pretende ser madre (como el
ideal patriarcal de mujer) aún a cuenta de separar a la mamá (biológica) del
hijo (humano). Así entiendo el reclamo:
“¿qué pretendes hacer con un niño de piel?”.
El ideal patriarcal de mujer
representado por la luna lo podemos encontrar dibujado en otro verso, muy
fuerte simbólicamente: “que no encuentras querer que te haga mujer…”. Este verso muestra que en el dominante
imaginario patriarcal una niña llega a ser mujer cuando cumple una de dos
condiciones (al menos una) ser amante –se entiende tener relaciones sexuales –y
ser madre. Estas funciones sociales de
la mujer (roles) resultan en dos imaginarios contrapuestos: la mujer sexuada,
peligrosa porque disfruta su sexualidad y la comparte (la amante) y la mujer
abnegada y amorosa, que expresa sus afectos con ternura, nunca con pasión (la
madre). En la canción aparecen ambas:
por un lado la luna/mujer que quiere ser madre y la hembra gitana que desea ser
amada; al aparecer así, nos muestran que estos deseos son (supuestamente) incompatibles
en la mujer: debe escoger entre ser madre y ser amante, porque no podrá cumplir
con los dos roles. La sociedad
patriarcal las orienta a resolver este dilema eligiendo la maternidad.
El rol de la maternidad,
puede ser un legítimo deseo… recuérdese que ese legítimo deseo individual sólo
puede ser legítimo porque ha sido legitimado. Explico el trabalenguas: la luna/mujer en
verdad tiene deseos auténticos de ser madre, pero esto no puede considerarse, en
este momento de la historia –en este momento de la evolución natural y social
humana –un “instinto maternal” o un “deseo natural”, ni un “llamado de la
naturaleza”, sino una construcción social.
Es decir, ser mamá ya no es “natural” sino “cultural”. Esta comprensión es al menos la que tengo
luego de revisar que de nuestra vida, todas las funciones “naturales” han sido
“culturizadas”; por fortuna en algunos casos, por desgracia en otros[8]. Quizá la cuestión no sea si se han
culturizado o no, puesto que culturizar nuestras funciones, instintos y demás
es precisamente lo que nos permite vivir en sociedad (o en comunidad), tal vez
lo importante de reflexionar y transformar es en qué medida esa cultura permite hoy que las personas seamos quienes
modelemos (personal/individualmente) el sistema social en que vivimos; y no
resulte que tengamos que “adaptarnos” al sistema/modelo en que nacimos, que
tengamos que “actuar” un guión prescrito socialmente. En el tema de la maternidad, eso significa
que no se “inspire” a las mujeres que la maternidad es el más bello rol, el
único modo de ser mujeres plenas, que se les permita, enseñe y motive a decidir
sobre su maternidad.
En función de cumplir el rol
de la maternidad, la luna/mujer ha buscado “un querer”[9]. Es decir, para la luna/mujer lo importante no
es el hombre-amante-pareja-proveedor, sino el niño, y aún más: no importa tanto
el niño, sino su maternidad;[10]
por ello, uso la palabra niño, y no
la palabra hijo. La luna/mujer ha puesto el sentido de su
existencia en ser madre, siguiendo este argumento que se enseña a las mujeres
en nuestra sociedad: ser ella es ser mujer, ser mujer es ser madre, entonces,
ser ella es ser madre. Ya no la llamaré luna/mujer, sino
luna/madre.
Al no encontrar hombre-amante-proveedor, la luna/madre
se propone aprovechar sus “poderes divinos”.
Vale decir que como la luna/madre está buscando un deseo más legítimo que la hembra gitana
(mujer/amante), pues ser madre es más legítimo en el sistema patriarcal que ser
amante, la interpretación –que sospecho general –de la canción pinta como “mala” a la hembra gitana y de “buena” a la luna/mujer-madre. Quisiera repasar el siguiente verso, porque
me parece que es el que orienta el análisis que propongo: “que quien su hijo inmola para no estar sola, poco le iba a querer”. Así que la narradora señala a la gitana/amante por “inmolar” a su hijo, pero olvida que quien
exige la inmolación es la luna/madre (“desde
el cielo habló la luna llena: <<pero a cambio quiero el hijo primero que
le engendres a él>>”). La luna/madre, si acaso no es más responsable,
al menos será igualmente responsable.
La doble visión que se
muestra de la mujer, la dicotómica visión, las muestra como si la luna/madre
fuera celestial y poderosa (divina) y la gitana/amante como inmoral/desamorada,
porque se desprende de su hijo.[11] Vemos, pues, cómo la Luna aparece como buena,
aunque obra “tan mal” como la Gitana, o peor.
Un último aspecto de este
personaje me permito analizar: la luna/madre es dependiente del niño: “Dime luna de plata qué pretendes hacer con
un niño de piel.” La pregunta de la narradora muestra una dificultad para
entender que la Luna pueda ser madre de “un niño de piel”. Más allá de la interpretación literal de esta
dificultad, me parece que la pregunta es por qué una madre puede atender a un
hijo/niño que no es suyo; y la respuesta en nuestra sociedad es que las mujeres
(al contrario de los hombres) pueden amar con facilidad, pero pueden amar “más” desde el rol de la maternidad. Así pues, si la Luna pudiera responder,
probablemente diría que va a “amarlo”.
Pero ojo, ese “amor de madre” que todo lo puede, lo perdona, lo acepta
incondicionalmente (etc.) es un argumento que en nuestra sociedad provoca y
justifica abusos y dependencias que afectan, principalmente, a las mujeres al
mantener un sistema que las explota, incluso en el amor. Así pues, el “tamaño” de la luna/madre
depende del humor del niño, aún si el
niño crece, la luna/madre seguirá atendiendo a sus demandas.
Una hembra gitana: podría argumentarse que es “una expresión”, quizá poética, pero el uso
de la palabra “hembra” evoca una
comprensión del componente biológico como de mayor importancia; según mi
análisis esto acerca a la gitana a la naturaleza, alejándola del resplandor de
divinidad que tiene la luna/madre, muy cerca de la división “primitiva” (o
salvaje) versus “civilizada e ilustrada”, se introduce así la dicotomía
buena/mala. Por su puesto, la referencia
a su etnia no puede considerarse tampoco mera poesía, pues pesa sobre el pueblo
gitano una serie de prejuicios negativos que le asocia con la brujería y otras
“malas costumbres”. En la canción queda
claro que la Gitana “conjuró a la luna”, es decir, practica la magia o
hechicería (o alguna otra ciencia oculta) que evoca más bien un poder oscuro o
tenebroso: “malo”. En contraposición, la
luna/madre tiene poderes divinos/celestiales, es decir “buenos”.
Me atrevo a decir que la división
étnica y la asociación por un lado de la gitana con lo natural-primitivo y por
el otro de la Luna con lo divino, podrían ser suficientes para que alguien
asocie a la gitana con las “clases populares” y a la luna con la “realeza”,
“nobleza” o “burguesía”. Y esto me
resulta fácil de comprender también, pues en general las clases étnicas, de
clase y de género, no pueden desprenderse; son una red, un sistema de
relaciones que se ha instalado y reproducido en las sociedades patriarcales
casi siempre como un todo.
Retomaré el hilo anterior de
la cuestión madre–amante, para decir que la hembra está asociada al rol de
amante, precisamente para esta asociación se le ha mostrado como hembra, muy cercana a la naturaleza, a
lo instintivo (claro que aquí no se refiere al instinto materno, sino al
sexual), no es, pues, mujer/amante sino hembra/amante.
Y finalmente,
repasemos/repensemos este verso: el hijo
primero que le engendres a él. Las
palabras de la luna/madre nos muestran otra realidad de la maternidad, que los
hijos de las mujeres son para los hombres.
En este caso puedo entender que se trata de tener hijos para la
sociedad, para el hombre-humanidad, que requiere mano de obra, que exige
herederos y demás “recursos humanos”.
Vuelvo a cuestionar entonces la comprensión de la maternidad, no sólo en
tanto a la decisión de la mujer de cuándo ser madre, sino también en tanto al
cómo serlo: qué enseñar y cómo enseñarlo a sus hijos, adaptarles al sistema o
desadaptarles del mismo para transformarlo, por ejemplo. La sociedad expresa con mucha claridad la
función social de la familia (incorporar a los hijos e hijas al sistema) y
declara a la madre como principal responsable “del hogar”, responsabilizándola,
por ejemplo porque al no estar en casa “descuida” a los hijos y las hijas, como
si esa función fuera exclusiva de la madre, y como si “salir a trabajar” fuera
una opción y no una imposición de determinadas circunstancias. ¿Debe, entonces, la hembra gitana
“engendrarle” un hijo a su calé? ¿las mujeres dan hijos a los hombres (o a la sociedad)?
Un calé: el
único hombre de la historia (porque el niño “todavía” no es hombre y el payo es
sólo imaginado) aparece en ella como un reflejo bastante claro del macho, del
hombre patriarcal. La canción nada
refiere sobre sus sentimientos hacia la hembra
gitana, en la sociedad patriarcal los sentimientos del hombre no son
importantes, es más: no deben existir.
El hombre/macho es un ser racional, no es emotivo, es calculador.
Ese hombre/macho “sabe
defenderse”: es violento cuando es necesario; entiéndase cuando ve en peligro
su poder, cuando es posible que no se cumpla su voluntad o que se vea reducida
o “manchada” su imagen. Valores como el
honor (de él) o la justicia (para con él), la fidelidad (hacia él) etc. deben ser
defendidos por cualquier medio, así lo muestra la canción: por amor,
conveniencia, placer o por obra y gracia de la luna/madre el hombre/macho se
une a la mujer/amante, pero de su unión (por obra de la luna/madre) resulta un
niño que no se parece a él y el “gitano
al creerse deshonrado se fue a su mujer cuchillo en mano”, la acusa: “este hijo es de un payo” ”, la
juzga: “me has engañado fijo”, y condena: “y de muerte la hirió”. Este
proceso tan sumario e injusto, que no le permite a ella ni la mínima defensa,
se basa en un solo pensamiento: “al creerse
deshonrado”.
¿Tiene, el hombre/macho,
razón al creerse deshonrado? Sí, en tanto podemos pensar que un hijo de “otra
raza”, tan distinto fenotípicamente a él y a ella, suscitará dudas sobre la
paternidad del gitano/macho; ahora bien, ¿esto es una “deshonra”? si bien las
dudas son razonables, en este caso el hombre/macho/racional actúa
irracionalmente, no busca explicaciones sobre las diferencias en los rasgos de
su hijo, sino que las comprende de la única forma que la sociedad le ha
enseñado a pensar: sospechando lo peor de la mujer. La acusa, juzga y mata: ¡es un asesino
irracional!
Veamos todavía más, la
deshonra consiste -en la fantasía del hombre/macho –en que su pareja le fue
infiel con otro hombre, pero a él poco le importa el otro hombre, sólo reconoce
como culpable a su pareja, sin pensar –por ejemplo –en que ella pudo ser
abusada. Tal vez sería peor su reacción
si pensara en esa posibilidad, pues a la luz de la sociedad patriarcal la
violación habría hecho de ella menos
mujer, menos persona, mancharía el honor de él y eso sería más grave que
las consecuencias en ella. Debería
enfrentar públicamente que provee y protege a favor de un niño que no es suyo
(a propósito uso la palabra niño, y no hijo).
Precisamente de esa vergüenza
pública se esconde, huye, al abandonar al niño.
¿Lo mató? No, pero sí. Es decir,
no lo asesinó, pero lo abandonó para que muriera –al menos para él; no
interrumpe su vida, pero abandona sus responsabilidades de padre/macho, de
proteger y proveer; es decir, niega su paternidad sobre el niño y le abandona,
como si lograra reconocer que el niño es inocente y aunque le parece que no
merece su amor o su cuidado, tampoco le parece justo asesinarlo. Evade pues, cualquier responsabilidad: ni lo sacrifica,
ni lo protege, sino lo rechaza, lo niega.
Entiendo el abandono del
niño, también como una forma de “deshacerse” del enemigo. Por ejemplo, si decidiera entregar al niño a
alguien (seguro a una mujer) estaría reconociendo de algún modo la deshonra, la
traición. Debe ocultar lo que ocurrió,
porque le parece que lesiona su hombría/machismo. Podrá librarse de la culpa del asesinato,
pero no de la vergüenza de haber sido engañado.
No va a buscar al “payo”, porque eso significaría admitir que el payo
existe.
El argumento legitimador de
toda esta violencia del hombre/macho, es un valor tan ideal, tan abstracto,
como el honor. No se trata de dignidad,
se habla del honor, de su “virilidad”, fue “herido” en su ego, no en su dignidad. Sin embargo, la sociedad patriarcal legitima
su actuar tan irracional, le daría la razón en un proceso legal (juicio) y
quedaría exculpado, por haberse sentido traicionado (sin haberlo
sido).
La narradora:
finalmente, me parece que además de los personajes, hay que reconocer la voz de
quién escuchamos para darle al mensaje su contexto y sentido más claros. Si
bien la voz de Ana Torroja es la voz narradora, es quien canta la canción, se
reconoce en la letra de la canción que es alguien más quien “cuenta la
leyenda”. Así, las leyendas como parte
de la tradición oral de una sociedad resultan ser un discurso social. Quiero decir que es la sociedad quien nos
“cuenta la leyenda”. Quiere darnos un
rato de ilusión, una fantasía romántica sobre lo hermosa que es la luna y lo
placentero de verle cada noche creciendo o menguando. La narradora/sociedad quiere decirnos que hay
dos tipos de mujer: la madre y la amante, la buena y la mala, María y Eva…
La sociedad nos está dando
una lección de moral que indica a las mujeres sus roles, pero que ofrece la
mejor parte a los hombres, y es tonto el
que no entienda: abandona al fruto de la traición y no muestres tu
debilidad, deshazte de quien te traiciona y de cualquier enemigo, al final [de
la canción], la luna/madre estará llena si estás de buenas y menguará, se
inmolará, si lloras.
Otra narradora:
en la primera exposición que hice de este análisis, una compañera compartió su
interpretación sobre quién narra[12]. Me hizo entonces perfecto sentido: la
narradora sería la hembra gitana, que denuncia su injusto asesinato, pero no
sólo el acto final que la llevó a la muerte, sino denuncia –con esta
leyenda/canción –las injusticias del sistema, no sólo contra la mujer sino
contra la humanidad como conjunto (las mujeres asesinadas, la niñez abandonada,
las mujeres a quienes se les controla la sexualidad para la maternidad, los
hombres cuyos sentimientos se niegan, cuyo actuar se violentiza).
Comparto esta interpretación,
por ello en esa segunda publicación la he añadido, porque además de ampliar la
reflexión, hace de la narradora no un agente de control sino una acción de
denuncia, alivia el temor inicial de encontrarme con aspectos meramente
negativos, y ayuda a reconocer que si estas reflexiones son posibles es que
estamos haciendo un mundo mejor.
[2] “armiño m.Mamífero del orden de los Carnívoros, de unos 25cmde largo, sin contar la cola que tiene ocho, poco
más o menos; de piel muy suave y delicada, parda en verano y blanquísima en
invierno, exceptuada la punta de la cola, que es siempre negra”. http://www.wordreference.com/es/en/frames.asp?es=armi%C3%B1o
[4]
Me refiero al curso impartido por Gabriela Miranda, con apoyo de Mujeres Ixchel
y la Fundación Friedrich Ebert Stiftung
desarrollado de mayo a agosto de 2012, en Guatemala.
[5] No pretendo llamarme feminista, he optado
por dejar esta reivindicación a las mujeres; en cambio, me parece más prudente
reconocer que su lucha es tanto legítima como necesaria y que puedo contribuir
a ella, pero que no puedo “tomar su lugar” por el hecho de no ser mujer y no
haber vivido el mundo (y no poder hacerlo) como tal. Por tanto, me identifico como pro feminista.
[6]
Resulta que en sobremesa familiar, comentó casi como queja, una abuela de estos
tiempos, que su nieta de tres años “escoge
la ropa que se quiere poner” y agrega: “antes
uno decidía y los vestía bien bonitos…” Se implica, pues, que ahora no se
visten “bonito”. Muestra este comentario
que la niñez tiene ahora algunos espacios de decisión que “antes” no tenía, lo
que no quiere decir que el mundo deje de ser adultocéntrico, pero muestra cómo
se ha limitado a la niñez, valen estas preguntas ¿hasta qué edad se
vestía/viste a la niñez? ¿en qué materias, ocasiones y entre qué opciones puede
decidir? ¿y la juventud?
[7]
Uso esta expresión para señalar que la luna se comprende como “mujer” por
oposición (y no por complemento) al sol; él más poderoso, tiene luz propia,
ella sólo brilla por la luz que él tiene.
Podemos ver la belleza de ella, pero a él no podemos verle directamente “por
su poder” (como a Yahvé); etc.
[8]
Otros ejemplos: comemos “tres veces al día” (o eso recomiendan a quienes
podemos hacerlo) con cubiertos, evitamos “pedorrearnos” en público o tratamos
de disimularlo, también se recomienda evitar ver a otras personas orinando,
cortamos nuestro pelo según patrones estéticos culturales, interrumpimos o
provocamos el sueño en función de ritmos sociales y no naturales. El deseo
sexual y el sexo como tal, están cargados de simbolismos culturales; lo mismo
una mirada o una sonrisa…
[9]
Aprovecho a comentar una línea de análisis que no pude desarrollar en este
trabajo: es posible entender que la luna se “aparee” con el sol, pero, puede
ser que el amor entre ella y él sea prohibido: porque el sol es el padre de la
luna (es quien le da la luz y el poder que tiene). La idea puede parecer una interpretación exagerada,
sin embargo, dado el falocentrismo del patriarcado y la consideración bastante
común del sol como dios de mayor importancia que la luna, me parece –al menos
–una interpretación posible.
[10]
Véase de nuevo la pasividad del hijo/niño, no resulta importante en la historia
sino por el deseo que la luna/mujer tiene de ser madre.
[11]
En una sobremesa familiar se tachó de “desnaturalizada” a una mujer/mamá,
porque cuando supo que su hijo fue cambiado en el hospital de maternidad del
seguro social y que debía entregar al hijo que crió por dos años y recibir a su
hijo biológico, aceptó la entrega (por orden del juez) pero se negó
inicialmente a recibir a “su” niño.
Personalmente considero que la sobremesa al aparentemente preocuparse
por el niño, “inmola” a la madre, prohibiéndole cualquier rechazo que si bien
puede ser un rechazo al niño, también podría ser un rechazo a la situación;
supongo que por lo menos, la situación debió provocarle mucha cólera y la
separación una tristeza (mejor llamada duelo), ambas emociones podrían ser tan
fuertes que la persona puede optar por disminuir sus ansiedades evitando
(distanciando) una nueva relación.
[12]
Por este aporte, que salvó la canción, quisiera dejar patente –también aquí –mi
agradecimiento a Carolina Contreras.
El 19 de noviembre se presentará por tercera vez esta obra de teatro del oprimido. Esta vez, en el VIII Congreso Nacional de prevención y atención a las violencias contra la niñez y adolescencia, en el marco de los 25 años de la Convención de los Derechos del Niño. La segunda ocasión (que aparece en la foto) fue en el Congreso de Psicología Social de Guatemala (en septiembre pasado). La experiencia que viene nos presenta una tercera oportunidad con un público distinto a los dos que han participado en la reflexiones y acciones a las que reta la obra. Veremos cómo nos va.
Tarde de domingo.
El almuerzo está muy divertido mientras jugamos con la comida y eso me recuerda una escena clásica del cine de Chaplin, la máquina de comer.
La supertecnología de hoy me permite mostrarles a mis hijos aquella comiquísima escena y nos seguimor riendo.
Luego intento reflexionar con ellos: ¿por qué necesitaría alguien una máquina así? Y claro, sus respuestas son profundas e inocentes: "por si pierden las manos", "por si se le cae la comida porque no tiene fuerzas..." y otras que incluyen una observación importantísima: "pero la máquina debe funcionar, si no, pasaría esto..." y ¡Zaz! un poquito de sopa cayó al piso.
Pero replico: ¿Por qué creen que Chaplin hizo una escena como esa? ¿qué creen que quería decir? difícil la pregunta pues no vimos la película, sino la escena. Sus esfuerzos por responder nos hacen reír cada vez más: "¡porque quería una que le haga así!" dijo uno mientras imita la genial servilleta de la máquina. Y el otro: "¡porque quería comer muchos elotes!" mientras mueve la cabeza de un lado a otro casi mordiéndose los dedos.
Entonces, explico que en la película la máquina se la ofrecen al dueño de la fábrica, quien quiere verla pues cree que así las personas podrían seguir trabajando mientras comen. Claro, di más vueltas y rodeos para explicárselos. Y también es claro que otros poquitos de comida cayeron al piso mientras hablábamos.
Finalmente, redondeo: "Chaplin quiso decir algo que le molestaba: cada vez la gente tenía menos tiempo libre en su trabajo, la explotación crecía y crece, al punto de limitar el tiempo del recreo y la comida. Pero lo dijo con una escena graciosa" Y luego, pasamos al hacer: "¿Qué cosa que nos molesta podríamos decir con una escena graciosa?"
Mis Chaplins tienen imaginación en technicolor, es más, vemos sus escenas en 3D o 4D. Su actuación es genial y el guión insuperable.
-Yo quiero quejarme porque mi mochila pesa mucho.
-Entonces pongamos una máquina que te lleva la mochila, tan rápido que te bota...
-Luego, intento llenar una mochila muy grandootaa... pero no es más alta, sino que sólo me crece así... como una gran joroba. Y al bajar del carro: ¡Ay! me caigo de espaldas.
-Entonces, como mi mochila no pesa tanto, porque estoy en prepa, yo te ayudo a sacarle algunos libros.
-Y yo te doy más y más... y saco unos que me voy a llevar en las manos.
-Y cuando yo quiero entrar al colegio: ¡Bang! me choco en la pared y fizzz, fuzzz... fazzz... los libros caen por todos lados fuzzz.... fizzz.
-Entonces me tropiezo con los que tu botaste y me caigo, y salen volados todos mis cuadernos y hasta mi estuche que estaba en la mochila. El estuche se abre y se sale todo.
-Entonces, papi, tenés que bajarte del carro y ayudarnos a llevar todo hasta la clase de mi hermano.
-Y en mi clase ya no caben los niños, ni las niñas, ni la maestra... en mi clase sólo hay libros.
La Escena: https://www.youtube.com/watch?v=_OKs2MWaBcA
“Nuestro único delito consistió en decretar nuestras propias
leyes y aplicarlas a todos sin excepción. Nuestro delito es
haber iniciado una reforma agraria que afectó los intereses de la United Fruit Company. Nuestro delito es desear tener nuestra propia ruta el Atlántico, nuestra
propia energía eléctrica y nuestros propios muelles y puertos, nuestro delito
es nuestro patriótico deseo de avanzar, progresar y obtener una independencia
económica que vaya de acuerdo con nuestra independencia política. Hemos sido condenados porque hemos dado a la población campesina tierra y
derechos”
En ocasión del Centenario del Nacimiento de Juan Jacobo Árbenz Guzmán, me pareció oportuno rendir homenaje con este texto, que si bien no es de su autoría (sino de Manuel Fortuny) es uno de los textos más importantes del país y que fue pronunciado por él como discurso de renuncia.
1 Todos sabemos cómo han bombardeo y
ametrallado ciudades, inmolado a mujeres, niños, ancianos y elementos civiles
indefensos.
2 Todos conocemos la saña con la que
han asesinado a los representantes de los trabajadores y de los campesinos en
las poblaciones que han ocupado, especialmente en Bananera, donde hicieron una
expedición punitiva contra los representantes de los trabajadores. Lo de
Bananera fue un acto de de venganza de la frutera.
3 Nos hemos indignado ante los
ataques cobardes de los aviadores mercenarios norteamericanos, que, sabiendo
que Guatemala no cuenta con una fuerza aérea adecuada para rechazarlos, han
tratado de sembrar el pánico en todo el país, han ametrallado y bombardeado a las
Fuerzas Armadas que combaten en el oriente de la república, impidiendo sus
operaciones, y hoy mismo han bombardeado y hundido a un barco mercante inglés
que descargaba algodón en el puerto de San José.
4 ¿En nombre de que hacen estas
barbaridades? ¿Cuál es su bandera? Todos la conocemos también.
5 Han tomado como pretexto al comunismo.
La verdad es muy otra. La verdad hay que buscarla en los intereses financieros de
la compañía frutera y en los de los otros los monopolios norteamericanos que
han invertido grandes capitales en América latina, temiendo que el ejemplo de
Guatemala se propague a los hermanos países latinoamericanos.
6 El tiempo se encargado de demostrar
que lo que ahora digo es verdad.
Sin embargo, ellos se aferran a sostener que comunismo internacional es el
causante de lo que ocurre en Guatemala, y en nombre de ello es que tratan de
ensangrentar aún más al país y de destruir nuestra economía.
7 Como mi gobierno ha sido acusado de
ser de naturaleza comunista, sin que hayamos podido desvanecer que no lo es,
aún cuando hemos empleado todos los medios para convencer a los elementos
reaccionarios del mundo de que lo sostenido por los círculos gobernantes
norteamericanos es una patraña, y cómo es esos círculos harán más despiadada la
agresión contra Guatemala, he tomado una dolorosa y cruel determinación:
8 Después de meditarlo con una clara
conciencia revolucionaria, he tomado una decisión de enorme trascendencia para
nuestra patria, en la esperanza de detener la agresión y devolverle la paz a
Guatemala.
9 He determinado abandonar el poder y
poner el mando del ejecutivo de la nación en manos de mi amigo el coronel
Carlos Enrique Díaz, jefe de las Fuerzas Armadas de la república.
10 Yo he depositado
mi confianza en el coronel Díaz, porque estoy seguro que él sabrá garantizar la
democracia en Guatemala y de que todas las conquistas sociales de nuestro
pueblo serán mantenidas. Es por ello que creo que las organizaciones políticas
democráticas y todas las organizaciones populares deben prestarle su respaldo y
apoyo. Así os lo pido en mi último acto como gobernante de Guatemala.
11 Yo fui electo
popular y mayoritariamente por el pueblo de Guatemala, pero he tenido que
luchan en condiciones sumamente difíciles. La verdad es que la soberanía de un
pueblo no se mantiene si no tienen los elementos materiales para defenderla.
12 Luchamos hasta
donde las condiciones lo permitieran, hasta un punto en que ir más allá, se
perdería todo lo que hemos ganado desde 1944 ; al tomar esta actitud no pienso
más que en el pueblo, y por ello he creído de mi deber contribuirá hasta el
último instante a salvar mucho lo que conquistamos en los pasados años
revolucionarios.
13 La situación
militar del país no es difícil, ni mucho menos. El enemigo que comanda las
bandas mercenarias extranjeras reclutadas por Castillo Armas, no sólo es débil,
sino que es incapaz y cobarde; lo hemos comprobado en los pocos combates que
libramos. El enemigo logró avanzar y tomar el departamento Chiquimula
exclusivamente por los ataques de la aviación mercenaria. Estimo que nuestros
Fuerzas Armadas no encontrarán mayor dificultad en derrotarlo y arrojarlo del
país.
14 Me hice cargo de
la presidencia de la república con gran fe en el régimen democrático, en la
libertad y en que es posible conquistar la independencia económica y política
de Guatemala. Mi programa se orientaba a conseguir plenamente esos objetivos;
sigo creyendo que ese programa es justo, no se ha quebrantado mi fe en las
libertades democráticas, en la independencia de Guatemala y en todo lo bueno
que impulsa a la humanidad hacia el futuro.
15 Algún día serán
vencidas las fuerzas oscurantistas que hoy oprimen al mundo a trazado y
colonial. Seguiré siendo, a pesar de todo, un combatiente de la libertad y del
progreso de mi patria.
16 Os digo adiós,
amigos míos, con amargo dolor, pero manteniendo firmé mis convicciones; guardad
lo que tanto ha costado. Diez años de lucha, de lágrimas, de sacrificios y de
conquistas democráticas, son muchos años, como para contradecir a la historia.
No me han acorralado los argumentos del enemigo, sino los medios materiales con
lo que cuenta para la destrucción de Guatemala.
17 Yo os hablé siempre de que lucharíamos costase lo que costase, pero ese costo desde luego
no incluía la destrucción de nuestro país y la entrega de nuestra riquezas al
extranjero, y eso podría ocurrir si no eliminamos el pretexto que ha
enarbolando nuestro poderoso enemigo. Un gobierno distinto mío, pero inspirado
siempre la revolución de octubre, es preferible a 20 años de tiranía fascistas
y sangrienta bajo el poder de las bandas que ha traído Castillo armas al país.
18 No me resta sino
agradecer profundamente la colaboración que me han prestado tantos buenos
servidores de la nación. Los ministros de estado y los funcionarios y empleados
públicos, en particular los servicios de la guardia civil y del ejército.
19 Desde el fondo del
corazón agradezco el respaldo y el apoyo del partido acción revolucionaria, del
partido de la Revolución
guatemalteca, del partido renovación nacional, del partido guatemalteco del trabajo,
y de las organizaciones populares que como la confederación general de
trabajadores y la confederación nacional campesina, han defendido con tanta
decisión los anhelos del pueblo de Guatemala.
20 Quizá piensen
muchos que estoy cometiendo un error. En lo profundo de conciencia no lo creo
así. Solamente un juicio histórico posterior podrá determinarlo.
21 Deseo que se
mantengan las conquistas populares de octubre, que se restablezca la paz una
vez hayan sido expulsados del país los invasores y que tenga éxito la gestión
del gobierno que organice el coronel Carlos Enrique Díaz.
22 Con la
satisfacción de quien cree que ha cumplido con su deber, con la fe en el
porvenir yo digo:
23¡Viva la
revolución de octubre! ¡Viva Guatemala!
Este discurso fue leído por el presidente Arbenz el domingo 27 de junio de 1954, al ser derrocado por un golpe de Estado encabezado por el Coronel Carlos Castillo Armas, con el apoyo militar y financiero de EE.UU.
Hace dos semanas ha muerto "El Bolo" Flores.
En primavera, claro, porque este es el país de la eterna primavera.
Pero la alusión de este título es más bien a una canción de Charly García en la cual me permití apoyarme cuando en el último año de la carrera de psicología hice un análisis de una obra de Marco Antonio El Bolo Flores. La canción se llama Viernes 3:00 a.m. (del Album "La grasa de las capitales" de "Serú Girán") y la obra del Bolo: Los Compañeros.
Abajo transcribo la letra y aquí está el video de una interpretación de Fito Paez, de este tema.
El análisis lo comparto en la próxima entrada.
Por segunda vez escuche está canción, justo acompañado de una chela, humo y buena platica como la primera vez.
En la casa del callejón de pueblo como el compadre (hablando de hombres de maíz) le denomina a su hogar siempre se revuelve la cabeza, libros, música, pinturas, útopias, platicas de amores que casi siempre terminamos describiendo como desamores, humildad y mucha re-evolución la cual creemos fundamental desde el arte, desde la consciencia a la cual hay que salir y la transformación como un inicio individual...