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sábado, 16 de diciembre de 2017

En su 38 aniversario

No se sientan mal, no lo hicieron mal… no al menos lo mal que la sociedad les dirá.

A ella le dieron libertad para ser quien quiere y para saber querer hacer.
Le dieron alas en las letras desperdigadas por el nido, sopló bajo ellas el viento de sus confianzas
A ella la dejaron ver. La dejaron ver la mierda y ver las nubes, ver las flores y ver las grietas en la tierra árida de este lugar, a veces maldito, casi siempre maldito.

A ella no le robaron su cuerpo, ella lo sabe suyo. Suyo para gozarlo, suyo para decorarlo, para dejar de hacerle el daño que alguna vez le pudo hacer, suyo para compartirlo sin regalarlo. Suyo para la ternura y para el placer y para el dolor.

A ella no le pidieron ceder su voz, se la escucharon, por cortesías en más de una ocasión probablemente, con risillas de ternura seguramente, con una que otra respuesta ante la insolencia terriblemente.

No lo hicieron todo mal. Tampoco lo hicieron todo bien.

Cuando les culpen, porque lo harán. Cuando les culpen de su libertad, ella maldecirá a quienes lo hacen. Esa mierda entre las grietas, esos juecesjurado que condenan la valentía, esa iglesia, esa familia…
Cuando les culpen porque ella no necesita ganar el jucio, cuando les culpen porque es tan feliz estando sola como con uno, como con tres; como con ellos como con ellas también. Cuando les culpen porque no ama bien. Porque ama de más o ama de menos, porque no quiere ser madre santa, porque no quiere y no le duele no querer.
Porque no quiere vestido blanco, quiere la fiesta y no el ritual.
“Les faltó amarla, les faltó pegarle (Es que para la mierda ese es amor)
Son las carencias, su rebeldía, quiere vengarse de ustedes dos. Les faltó tiempo, les falto plata. Les faltó charla, les faltó Dios. Ahora ya ven ¡Son las consecuencias! Una vergüenza pa´l corazón.”
¡No les escuchen! ¡No les atiendan! ¡No hagan caso a su sin-razón!


Ella agradece la libertad que la hizo libre; el amor que la hizo amar. Ella agradece que le confiaran pues ella ahora sabe confiar. Ella les ama como la amaron y como sabe que la amarán.  No les escuchen, dicen mentiras. Dicen y dicen sin saber qué…

miércoles, 3 de agosto de 2016

¿Tres niñas de Guatemala?

Esa niña tenía seis años. Era de Guatemala y no moriría de amor, pero el corazón le latía como si intentara salir de entre sus costillas.  Era pánico, era terror.  No lo sentía, lo era. Oraba para que la catástrofe no llegara, para que no se hiciera pobre, ni ella ni su familia; ni ahora, ni nunca.  Porque de ser pobre, sería india.

La misma noche, otra niña a sus doce años oraba para evitar la catástrofe que temía.  Ella también era terror y pánico, pues tampoco lo sentía, lo era.  Él volvería con su mujer y ella no moriría de amor, pero sentía un deseo extraño y profundo, que se volvía culpa y temor.  Entonces oraba para que no llegara la catástrofre, para que no se hiciera lesbiana por ese deseo, ni por ese beso. Porque de ser lesbiana, sería puta.

A la noche siguiente, otra niña de ocho años. Sin ramos de lirios, sin orlas de reseda, y sin jazmín, no moriría de amor, pero soñaría terribles pesadillas en las que su cuarto se llenaba de humo, un humo verde que, aunque le provocaba carcajadas, le hacía sentir naúsea y terror. Despertó y se castigó porque sabía lo que soñaba, sabía lo que deseaba.  Como castigo se impuso la oración.  Oraba para que ese humo alucinógeno no llegara nunca a su corazón, ni al de su hermana menor.  Porque si un día fumara, sería ladrona.

De aquella niña ladina, no cambiarían nunca sus rasgos físicos, ni su identidad cultural.  No llegaría a ser "india", ni usando un traje diferente, ni viviendo en otro lugar.  Lo que sí cambiaría sería ese prejuicio que llegó de repente, quién sabe de dónde, de que la pobreza es una cuestión de "raza" o de "cultura".

Ni al tener sexo con su novio, ni al tener sexo con su novia, la otra niña, llegaría a ser "puta".  Ni realizando las aventuras sexuales que fantaseaba, ni teniendo más sexo del que quería.  Lo que sí llegaría a ser es una mujer transgresora, que aprendió a desoír el que dirán, a desoír a familia, amistades y ciencias.

Del mismo modo, ni fumando mota, ni probando tachas, ni viajando con drogas virtuales, se haría "ladrona" la tercera.  A lo más que llegará es a subir el precio de sus pasteles y galletas (mágicas) según el lugar en que los venda, pero eso no es robar.




martes, 1 de septiembre de 2015

¡OFERTA OFERTA! 
Se perdonan abortos
*Oferta válida entre el 8 de diciembre 2015 y 20 de noviembre 2016 o hasta que duren existencias
*Aplican restricciones


¡Santísimo pontífice!Hoy Francisco ya no solo perdona a los gay por sus aberraciones e inmoralidades, ahora también perdona  "el pecado del aborto". El perdón de Dios a través del hombre. Literal -El hombre- ese hombre que representa a todos los hombres que se permiten juzgar, condenar y si así conviene perdonar  mujeres. Un hombre humano ungido por un hombre Dios.


Directo desde el Vaticano la noticia es que entre el 8/12/2015 y el 20/11/2016 toda mujer que haya atentado contra la ley religiosa que dicta que sobre su cuerpo deciden otres y no ella y se haya así realizado un aborto, podrá gozar de la devolución de su visa para ingresar a territorio celestial, cancelando su visita próxima al infierno. Como únicos requisitos para el trámite se solicita lo siguiente:

- Solicitud expresa de Perdón
-Total y completo arrepentimiento. 
-Confesar su pecado con el agente sacerdotal autorizado más cercano.
-Realizar una peregrinación por la Puerta Santa asignada a su localidad.
-Realizar su requerimiento a más tardar el 20 de noviembre del año 2016

El cumplir con los anteriores requisitos garantiza su absolución del pecado en cuestión.




El Papa Francisco describe el aborto como "un drama existencial y moral". Sí, lo es. Lo es con o sin su reconocimiento, lo es gracias la condena de la Iglesia. Lo es gracias a que la existencia es supervisada por la religión y la moral es su método de represión. Lo es porque la opinión y tutela de padres, hermanos, esposos, sacerdotes, científicos, y otros, sobre el cuerpo de las mujeres es la norma. Lo es porque las mujeres valen en la medida en que acepten con gracia y devoción su "rol maternal", pues ¿qué otro aporte tienen para dar al mundo si no es la producción y mantenimiento, o en términos más apropiados, concepción y crianza de hijos (o en su defecto, hijas)?  Lo es, lo es, lo es. Que esto sea un drama existencial y moral es a su vez su propio drama existencial.

Las condiciones para la extensión de la indulgencia  representan la sumisión del propio ser ante los mandatos "santos" tan anhelada por la Iglesia. Para empezar, el reconocimiento del aborto (o cualquier acto no permitido por las doctrinas religiosas) como un acto tipificado como un pecado; cometer un pecado supone entonces la adquisición de una culpa. Luego se propone el "arrepentimiento de corazón", lo cual se traduce a un reconocimiento de la supremacía de la opinión ajena (de la Igesia en particular) ante las propias opiniones o necesidades. Por otro lado, la confesión como forma de proceder para "limpiar el pecado" no hace más que validar la configuración organizativa jerárquica que la Iglesia enseña al mundo. Hay personas -autorizadas- para perdonar, por mencionar algunos del  sinfín de elementos para cuestionar...

Esta declaración papal es fuente de alivio para muchas mujeres mientras es fuente de indignación para otras.

Aquí el tema central no es el aborto, es que la sociedad sigue facultando
 a la Iglesia para PERDONAR. Es que la opinión de ese hombre que reza allá en Europa dicta accionares en todo el mundo. Es que bien pudo haber dicho Francisco que el jubileo absolverá a quien cometa Gula... ¿no? Igual se le estaría agradeciendo su bendecido PERDÓN...    




miércoles, 2 de abril de 2014

Hasta Conocer al León de Judah - Parte 1

“Hasta Conocer al León de Judah”
Parte 1
Por: Paula Orellana Cardona

Esa mañana Kahina vio sus pies por primera vez de una forma que no lo había hecho antes. Los vio como único medio de transporte hacia su nueva vida. Con su pelo negro y espeso, su piel hacía juego con su pelo, sus ojos café oscuro, su falda de colores y su clítoris remendado empezó el viaje de su vida.

A sus 16 años conocía muy poco de la vida e iba a seguir así por estar casada con un hombre malo, malo –decía ella. Había pasado los últimos años de su vida junto a él por una de las desgracias que la hacían parte de ese gremio, la menstruación. A sus 12 años se hizo mujer y se vio obligada a vivir con Aaghaa. Un hombre de 32 años, musculoso, atractivo para las otras mujeres, alto, de piel negra, de cabeza rasurada, habilidoso y no muy inteligente que, irónica y  estúpidamente, su nombre significaba “maestro de”. “¿Maestro de qué?” –Pensaba Kahina.

Una mañana Aaghaa la agarró todavía medio dormida, le quitó la ropa. Para él, era procrear. Para ella, era violación. Cuando esto ocurría Kahina sólo cerraba sus ojos y se imaginaba cosas hermosas. Un abrazo, una flor, un beso, un estofado o incluso su vecino que hacía ya bastante tiempo cruzaban miradas que decían más que su única conversación; “hola”.

Al cabo de unas semanas, vino. Vino la menstruación. Ver lo rojo en su ropa era un sentimiento agridulce. Daba gracias porque no había engendrado a tal criatura con los genes del maestro, pero significaba una golpiza por ofender a Aaghaa. ¿Había algo que hubiera hecho para merecer eso? En realidad no lo sabía. No conocía nada más. Toda su vida vivió así, sólo que de niña aprendiendo de sus padres.

Despertó esa mañana, La mañana. Aaghaa se levantó tarde. Eso no pasaba nunca. Tuvo un dilema, uno de esos conflictos dónde sabes lo que tienes que hacer antes que pase el momento. Se dirigió al patio, tomó un leño, se paró del lado de la cama de Aaghaa. Lo vio, lo miró, lo observó. Tenía la vida del maestro en sus manos. Se quedó así por unos minutos, meditando, recordándose de todas las veces que la golpeó, que la violó, que la amenazó y que el se lo disfrutó. De repente, Aaghaa, todavía dormido, se rascó la nariz y asustada de pensar que se iba a levantar lo golpeó. Y lo golpeó y una vez muerto, lo golpeó otra vez.


Sin expresión en el rostro, rodó una lágrima. Se la secó y se sentó al lado Aaghaa. “Algún día esto iba a pasar” –dijo Kahina. “Perdón”. Repentinamente, despertó. Todo había sido un sueño. Se levantó con lágrimas en los ojos. Al voltear a ver Aaghaa, seguía dormido. “¿Es esto una señal?” Su corazón se llenó con un sentimiento que no había experimentado antes. El sentimiento de pensar que no estaba sola, que alguien la cuidaba. Se levantó de prisa, pero esta vez no a conseguir un leño. Agarró sus cosas y se fue sin hacer un solo ruido. Así fue como al salir de su casa vio sus pies y empezó el viaje. Su viaje.


martes, 4 de febrero de 2014

Ser y Vivir Para Contarlo

De lo que hay que ser, pedir, exigir, negar o sólo decir. Agradecida con las mentes abstractas. Lluvia de ideas.

Que diferencia habría entre ser Montesco o Capuleto. Saber que tu madre o tu padre tengan un amante. Encontrar a tu primer amor o perder al último. Llorar en el bus o a pié. Crecer en la ciudad o lejos en Petén. Nacer en el agua o con alas. Que sea el pecado original o que sea una fotocopia. Que tu pacto sea con dios o con el diablo. Que sea una potencia mundial o sólo extranjera. Que te pierdas en la carretera o te encuentres en ella. Que seas el pincel o el color mismo. Que seas mi obra maestra o el maestro de mis obras. Chupar aquí o chupar allá. Que pudo ser una gran historia sólo que ya es de la vida real. Sentir optimismo o diferenciar que es real. Que sea perdedora, columnista, feminista, pajera, soñadora, aguafiestas, calientahuevos, guerrillera o poeta. Hacer el amor ahorita o después. Seducir o tocar. Matar para después vivir o vivir para después matar. Pedir mesada por una buena chupada. Amarte a ti, a el, a ella y tener un amante. Que los abogados se aprendan las leyes que no están escritas. Ser blanco de colores o negro de uno. Decir compañero por compromiso. Perder tu cuaderno en el bus y alegrarte por eso. No tocar guitarra pero escribir cantando. Que el policía no me pida el documento, por prejuicioso mierda no me encuentra lo que llevo. Querer reventarte un bate en la cara pero no puedo por la Salud Mental. La hipocresía de las mujeres que dicen que no se masturban ni miran pornografía. Improvisar en las sequías y mejorar en la humedad. Estudiar lo que me gusta aunque no te sirva. Querer ser violeta sin dejar de ser sofía. Que entre tanta mierda no fuera sangre de la izquierda. Decir acostados lo que se calla parados. Ironía de aparentar y que te crean. Llorar riendo. Mentir amando. Frustrada sentada. Aguantarse la calentura; caliente aguantando. Silencios de silencios. Dolores de dolores. Luchar, vivir, creer utopías. Tiene igual de culpa el que mata a la vaca como el que le jala la pata. "Organizar tu vida es un juego" dice Whirlpool. "La Vida es Buena" dice LG. "Revelá tu belleza natural" dice Avon. "Coman mierda" dice Paula.

...

jueves, 4 de julio de 2013

Culpa

Fue a la iglesia y se arrodilló para pedir perdón;
perdón porque ya no iba a creer.
Es saber que algo está allí, pero dejar de creer, dejar de sentir.
Como cuando amas a una persona y ésta te traiciona
y sólo entonces, le dejas de tener fe.