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miércoles, 3 de agosto de 2016

¿Tres niñas de Guatemala?

Esa niña tenía seis años. Era de Guatemala y no moriría de amor, pero el corazón le latía como si intentara salir de entre sus costillas.  Era pánico, era terror.  No lo sentía, lo era. Oraba para que la catástrofe no llegara, para que no se hiciera pobre, ni ella ni su familia; ni ahora, ni nunca.  Porque de ser pobre, sería india.

La misma noche, otra niña a sus doce años oraba para evitar la catástrofe que temía.  Ella también era terror y pánico, pues tampoco lo sentía, lo era.  Él volvería con su mujer y ella no moriría de amor, pero sentía un deseo extraño y profundo, que se volvía culpa y temor.  Entonces oraba para que no llegara la catástrofre, para que no se hiciera lesbiana por ese deseo, ni por ese beso. Porque de ser lesbiana, sería puta.

A la noche siguiente, otra niña de ocho años. Sin ramos de lirios, sin orlas de reseda, y sin jazmín, no moriría de amor, pero soñaría terribles pesadillas en las que su cuarto se llenaba de humo, un humo verde que, aunque le provocaba carcajadas, le hacía sentir naúsea y terror. Despertó y se castigó porque sabía lo que soñaba, sabía lo que deseaba.  Como castigo se impuso la oración.  Oraba para que ese humo alucinógeno no llegara nunca a su corazón, ni al de su hermana menor.  Porque si un día fumara, sería ladrona.

De aquella niña ladina, no cambiarían nunca sus rasgos físicos, ni su identidad cultural.  No llegaría a ser "india", ni usando un traje diferente, ni viviendo en otro lugar.  Lo que sí cambiaría sería ese prejuicio que llegó de repente, quién sabe de dónde, de que la pobreza es una cuestión de "raza" o de "cultura".

Ni al tener sexo con su novio, ni al tener sexo con su novia, la otra niña, llegaría a ser "puta".  Ni realizando las aventuras sexuales que fantaseaba, ni teniendo más sexo del que quería.  Lo que sí llegaría a ser es una mujer transgresora, que aprendió a desoír el que dirán, a desoír a familia, amistades y ciencias.

Del mismo modo, ni fumando mota, ni probando tachas, ni viajando con drogas virtuales, se haría "ladrona" la tercera.  A lo más que llegará es a subir el precio de sus pasteles y galletas (mágicas) según el lugar en que los venda, pero eso no es robar.




domingo, 18 de octubre de 2015


Hay tareas que sin número de Carné se ven mejor. 
Gracias P.


¿Qué es peor que no lograr terminar un poema/ensayo/cuento/oración/palabra/frase/idea/beso? La necesidad de hacerlo...

¿monólogo narrado? ¿cuento? ¿? ¿chiste mal contado? ¿poema mal rimado?


*Inserte título*


Son ciclos, son vidas son momentos
Son ciclos son vidas son momentos
Son ciclos son vidas son momentos.
Son ci…
Ella repetía, borraba, escribía.
Son ciclos son vidas son momentos
¡puta! Gritó.
¿Qué es esto? ¿Qué pasa? Va. Hoy no es el día. Ultimamente ninguno lo es… pensó
No durmió. Olvidó cómo era hacerlo. Hacía ya bastante que no lo hacía del todo.
Una vez más. Dijo. Hoy sí. Suspiró
Era tan bello. Lo tocó, por un momento lo sintió suyo, sonrió.
Es mío, pero no lo entiendo. No, no es mío… ¡Pero lo quiero!
Son ciclos, son vidas, son momentos

Día y noche le daba vueltas. Se acercaba, pero le temía. Se alejaba, pero era difícil de descifrar. Eran pequeñas piezas que se movían y se burlaban, le extendían la mano y se la quitaban.
No está completo, no está completo. Está incompleto
Estoy incompleta

¿Vos lo entendés? Es una mierda. Pero es hermoso.
¿qué estoy haciendo?¿qué estoy haciendo?  Ella no sabía, no habían respuestas. No para esto.
Para lo demás, tenía miles. Las modelaba, las pintaba, las soplaba y volaban libres. Se sentía con vida. Pero entonces recordaba…
Recordaba que son ciclos, son vidas, son momentos… son ¡ahhh! Sentía muerte.
Mas no moría, era esa muerte que da más vida…

¡Bueno! Hoy sí… son ciclos, son vidas, son momentos ¿Por qué no avanza?!
Las lágrimas rodaban, las cajetillas se terminaban… y ella continuaba. Pero mientras continuaba, su piel se hacía sensible, sus ojos descubrían nuevos colores, su boca sentía nuevos sabores. No lo entendía.  Pero lo amaba.

Se sentó, se paró, hizo acrobacias, se sentó de nuevo.
Son ciclos, son vidas, son momentos
Son… son  letras, son palabras
Son luchas y caminares
Son madres, que viven. Viven y ríen, viven y lloran. Viven por ellas y por sus corazones.
Son ternura e incertidumbre. Pero son decisiones, son profundas en sus reflexiones.
Son amigas, son hermanas. Son sueños. Son compartir sin siquiera hablar, son conocer son perdurar.
Son alegría, son fantasía.  Son corazones abiertos que albergan almas, que tienen miedo, que tienen frío.
Son ciclos, son vidas, son momentos. Son ciclos, son vidas son momentos
Son sencillez, son carcajada. Son fé, son generosidad.
Son Academia, son experiencia, son marcadores de colores, son indescifrables, pero extrañamente entrañables. A veces duelen, a veces confortan. Son pasión, son amor.
Son lugares, son otros y otras.
Somos nosotras.
Somos ciclos, somos vidas, somos momentos.
Se puso de pie, dio un paso atrás. Era suyo, era ajeno. No lo entendía, podía explicar cada parte. Era confuso, pero estaba claro.
Pero por sobre todo, estaba inconcluso.  

Como muchos ciclos, como muchas vidas, como sus momentos.

A ellas 6...