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sábado, 16 de diciembre de 2017

En su 38 aniversario

No se sientan mal, no lo hicieron mal… no al menos lo mal que la sociedad les dirá.

A ella le dieron libertad para ser quien quiere y para saber querer hacer.
Le dieron alas en las letras desperdigadas por el nido, sopló bajo ellas el viento de sus confianzas
A ella la dejaron ver. La dejaron ver la mierda y ver las nubes, ver las flores y ver las grietas en la tierra árida de este lugar, a veces maldito, casi siempre maldito.

A ella no le robaron su cuerpo, ella lo sabe suyo. Suyo para gozarlo, suyo para decorarlo, para dejar de hacerle el daño que alguna vez le pudo hacer, suyo para compartirlo sin regalarlo. Suyo para la ternura y para el placer y para el dolor.

A ella no le pidieron ceder su voz, se la escucharon, por cortesías en más de una ocasión probablemente, con risillas de ternura seguramente, con una que otra respuesta ante la insolencia terriblemente.

No lo hicieron todo mal. Tampoco lo hicieron todo bien.

Cuando les culpen, porque lo harán. Cuando les culpen de su libertad, ella maldecirá a quienes lo hacen. Esa mierda entre las grietas, esos juecesjurado que condenan la valentía, esa iglesia, esa familia…
Cuando les culpen porque ella no necesita ganar el jucio, cuando les culpen porque es tan feliz estando sola como con uno, como con tres; como con ellos como con ellas también. Cuando les culpen porque no ama bien. Porque ama de más o ama de menos, porque no quiere ser madre santa, porque no quiere y no le duele no querer.
Porque no quiere vestido blanco, quiere la fiesta y no el ritual.
“Les faltó amarla, les faltó pegarle (Es que para la mierda ese es amor)
Son las carencias, su rebeldía, quiere vengarse de ustedes dos. Les faltó tiempo, les falto plata. Les faltó charla, les faltó Dios. Ahora ya ven ¡Son las consecuencias! Una vergüenza pa´l corazón.”
¡No les escuchen! ¡No les atiendan! ¡No hagan caso a su sin-razón!


Ella agradece la libertad que la hizo libre; el amor que la hizo amar. Ella agradece que le confiaran pues ella ahora sabe confiar. Ella les ama como la amaron y como sabe que la amarán.  No les escuchen, dicen mentiras. Dicen y dicen sin saber qué…

martes, 17 de enero de 2017

NiUnaMenos


Cualquier mensaje rebelde que se quiera hacer llegar, debe transgredir espacios para que realmente llegue hasta los rincones más escondidos, religiosos, militares, fálicos, progres y conservadores.
Pero de que llega, llega.

Con el útero en el centro, muerte al patriarcado.



sábado, 3 de diciembre de 2016

Amor Entre Mujeres

"Qué sería de la lucha contra el patriarcado, sin el amor entre mujeres".

Noviembre de 2016. Tras un viaje de una semana en diferentes departamentos, llego al majestuoso Huehuetenango donde tendría que pasar otra semana más. Me empiezan a doler los ovarios; mi menstruación estaba por llegar. Me dolían más de lo normal y pensé que era por haber estado sentada tanto tiempo.
En la ciudad de este departamento, me encuentro con otras mujeres con las que íbamos a trabajar y juntas nos fuimos a Chaculá -municipio- para quedarme en la casa de C.
C es una mujer hermosa, trabajadora y feminista sobre todo. Una líder comunitaria con mucho conocimiento ancestral. Lo que bien podría llamarse "bruja".
C observa mi malestar y me ofrece un té de Cola de Macho. Me contaba lo poderosa y curativa que es esta planta; yo me sentía muy bien bebiendo. Al pasar las horas de la noche entre pláticas y un cielo asombrosamente estrellado, como mi dolor seguía, me ofreció sobarme.
Prende fuego, trae hierbas, limón y un tarrón. Estira un petate y me acuesto en él. Empieza a limpiarme. Luego, mete su mano en el tarrón y saca un poco de ungüento con el que empieza a sobarme el estómago. Por la forma en que me tocaba, supe que ella sabía exactamente dónde estaba todo. Después de su evaluación, me dice: "tenés la matriz muy baja y tus venas derechas están inflamadas". Siguió sobando -para subirme la matriz- y me seguía echando ungüento. Al terminar, me envolvió en dos cortes de la cintura para abajo y me dio un güipil de San Mateo Ixtatán, que son muy calientes. Me quedé dormida a la par del comal, porque necesitaba mantenerme caliente, como me indicó C.
La noche tenía sonidos maravillosos y abrumadores (sonidos que sólo abruman a quien vive en lo urbano). 4:00 de la madrugada. Me despierto y el fuego seguía prendido. Me dieron muchas ganas de ir al baño, necesitaba defecar. Salgo de la casa al baño y me quito las prendas que me dio C. Sentía una gran presión en el vientre. Yo estaba de cuclillas esperando terminar con el asunto cuando éste logra salir... pero, aún sentía la presión en el vientre. No entendía por qué, nunca me había sentido así. Siento una sensación extraña. Muchas ideas pasaron por mi mente sobre qué estaba pasando cuando siento mi copa menstrual al borde de mis labios vaginales. Si, yo había expulsado la copita. Esto es algo que NUNCA me había pasado y no conozco a ninguna mujer que le haya sucedido. Observé mi sangre, tenía tejidos extraños. Los examiné y no pude concretar si era endometrio o coágulos de sangre. Regreso a la casa muy pensativa y me quedo viendo el fuego.

El fuego me habló, a esas horas, en esas circunstancias y a esta simple mortal. No puedo explicarlo, pero me dijo lo que había ocurrido. Me puse a llorar y entre lágrimas, me quedé dormida.
Al salir el sol, llega C a donde yo estaba. Yo ya me había levantado y doblado todo. Había más gente en la casa y el movimiento empezaba. Cuando salí a cepillarme los dientes, C llega también a la pila. Le conté lo que había sucedido en la madrugada; lo de la presión en el vientre y lo de los tejidos en la sangre. Se me queda viendo como que si pudiera leer mi espíritu con sus ojos. Me dice: "estabas embarazada". Yo no podía creer que C me estaba diciendo lo mismo que me dijo el fuego. Hice como que no entendí a manera de pedir más palabras. "Yo sentí tus venas anoche. Eran de no más de 15 días, pero tenía que estar segura". Empiezo a llorar y continué llorando por varios momentos durante todo el día. C me dio más té y me sobó como medida de seguridad. Me abrazó con tanto amor que yo sentí que no estaba sola.
Teníamos que trabajar. Yo me adelanté al lugar donde nos íbamos a reunir con otras mujeres y C llegaría después. Me sentía dispersa y sin entender cómo algo que nunca supe que estuvo dentro de mi, me hacía sentir de esa forma. Tomé un momento para salir a caminar y me detuve frente a unas milpas. Me hizo pensar en los ciclos. Noté la llegada de C -nadíe podría no notar cuando C entra a algún lugar-. Salió otra amiga y le conté sobre mi aborto. Lloramos juntas y me contó sobre un aborto que ella había tenido a principios del año y me regaló un Tijax. Me sentí muy bien.
Al terminar mi caminata, regresé al punto de reunión. C me llamó hacia donde ella estaba y cuando llego, estaba platicando con otras 3 señoras igual de mayores que ella. Les consultó su opinión sobre lo que me había pasado en la madrugada y todas estuvieron de acuerdo con que había sido un aborto. También estuvieron de acuerdo que mi vida no corría peligro y que solo necesitaba un baño de vapor con hierbas. Eso hice.
C me estuvo preguntando por mi sangre, mis pensamientos y mis sentires. Me sentí muy acompañada, amada y segura. Otras mujeres que supieron de mi aborto, estuvieron muy presentes también.
Al día siguiente, era la marcha del 25 de noviembre en la ciudad de Huehuetenango. Regresé y caminé, bailé, brinqué junto con muchísimas otras mujeres organizadas desde el Feminismo y otras formas de militar. Lloré, ya no desde mi dispersión, sino desde el amor.

No es que mis intimidades sean públicas, pero esta experiencia me dejó la mejor lección que me ha dejado hasta ahora el 2016:

QUÉ IMPORTANTE LA AMISTAD ENTRE MUJERES, PORQUE LA USAMOS COMO HERRAMIENTA DE LUCHA.

Necesitamos más brujas, no farmacias.

Seré bruja y será la mejor forma de amar por siempre a C.
Gracias misteriosa Chaculá. Tus montañas, estrellas y sonidos fueron vida y muerte. Gracias por dejarme ver la vida tan de cerca y la muerte tan sobria y pacífica.

jueves, 6 de octubre de 2016

Ojos Ciegos

A usted que está mirando

maldigo el día
en que prefirió verme el culo
antes de verme los ojos

maldigo el día
en que descubrió sus privilegios
y los decidió usar en mi contra

maldigo los días
que decide que siga siendo así.

A usted que está mirando
lo maldigo a usted.

viernes, 26 de agosto de 2016

Moverse


Si nuestros cuerpos no se tocan, no se acercan, no se mueven y no se rozan, se olvidan… se quedarían estáticos. Los poros servirían como guía de la ruta que las grietas se abrirían paso y con cada vez que una grieta avanzase, menos nos daríamos cuenta que existe.

Tanto nos olvidaríamos que lo tenemos, que ni nos veríamos a los ojos y estos, se secarían con el paso del tiempo de tan severa forma, que ni lágrimas saldrían de nuestros ojos al sentir el crujido del párpado cansado de no ser encargado de tomar buenos momentos.

Y es que no es poco el sufrimiento casi imperceptible de la quietud y de la rigidez, que hasta a nuestros labios se les olvidaría besar, gritar y ser lamidos.
Sería el final del ser sin dejar de ser visto, solo que ya no notado.

Y tan fuertes serían las consecuencias de dejarnos de mover y de lubricar cada vértebra y articulación, que se nos olvidaría que siempre han habido personas que se tocan, se besan, se abrazan, se sienten, se comparten, se disfrutan y sobre todo, se nos olvidaría que la gente se mueve porque lucha.
Eso sobre todo.

miércoles, 3 de agosto de 2016

¿Tres niñas de Guatemala?

Esa niña tenía seis años. Era de Guatemala y no moriría de amor, pero el corazón le latía como si intentara salir de entre sus costillas.  Era pánico, era terror.  No lo sentía, lo era. Oraba para que la catástrofe no llegara, para que no se hiciera pobre, ni ella ni su familia; ni ahora, ni nunca.  Porque de ser pobre, sería india.

La misma noche, otra niña a sus doce años oraba para evitar la catástrofe que temía.  Ella también era terror y pánico, pues tampoco lo sentía, lo era.  Él volvería con su mujer y ella no moriría de amor, pero sentía un deseo extraño y profundo, que se volvía culpa y temor.  Entonces oraba para que no llegara la catástrofre, para que no se hiciera lesbiana por ese deseo, ni por ese beso. Porque de ser lesbiana, sería puta.

A la noche siguiente, otra niña de ocho años. Sin ramos de lirios, sin orlas de reseda, y sin jazmín, no moriría de amor, pero soñaría terribles pesadillas en las que su cuarto se llenaba de humo, un humo verde que, aunque le provocaba carcajadas, le hacía sentir naúsea y terror. Despertó y se castigó porque sabía lo que soñaba, sabía lo que deseaba.  Como castigo se impuso la oración.  Oraba para que ese humo alucinógeno no llegara nunca a su corazón, ni al de su hermana menor.  Porque si un día fumara, sería ladrona.

De aquella niña ladina, no cambiarían nunca sus rasgos físicos, ni su identidad cultural.  No llegaría a ser "india", ni usando un traje diferente, ni viviendo en otro lugar.  Lo que sí cambiaría sería ese prejuicio que llegó de repente, quién sabe de dónde, de que la pobreza es una cuestión de "raza" o de "cultura".

Ni al tener sexo con su novio, ni al tener sexo con su novia, la otra niña, llegaría a ser "puta".  Ni realizando las aventuras sexuales que fantaseaba, ni teniendo más sexo del que quería.  Lo que sí llegaría a ser es una mujer transgresora, que aprendió a desoír el que dirán, a desoír a familia, amistades y ciencias.

Del mismo modo, ni fumando mota, ni probando tachas, ni viajando con drogas virtuales, se haría "ladrona" la tercera.  A lo más que llegará es a subir el precio de sus pasteles y galletas (mágicas) según el lugar en que los venda, pero eso no es robar.




miércoles, 6 de enero de 2016

¿Qué nombre le ponemos? (¿Qué nos traen los reyes?)

La necesidad de marcar el tiempo seguramente nos surgió -como especie- con la observación de los ciclos de la naturaleza.  Así, los cielos y las estaciones seguramente tienen que ver, yo creo que, más que el sol y la luna.  La repetición diaria del sol, la repetición mensual de la luna, como la intermitencia de las nubes son ciclos tan breves que apenas nos dejan pensar y extrañarles.
Los ciclos del cuerpo humano, como la respiración, las pulsaciones, el ciclo: ingerir - digerir - cagar no llama nuestra atención.  Quizá la menstruación, por esa asociación de la sangre con el dolor y el peligro, sea el que más nos llamó la atención.
Por cierto, ese ciclo no es de 28 días "por naturaleza".  Quiero decir: no siempre ha sido así.  Hay una historia detrás de la frecuencia con que una mujer menstrúa.  No es sólo una historia personal, o familiar; tampoco me refiereo sólo a la historia cultural, estoy hablando de la historia de nuestra especie. El proceso por el cual empezamos a tener relaciones sexuales sin que haya posibilidades "naturales/reales" de reproducirnos, es decir, cuando el sexo se nos descubrió como placer y empezó a dejar de ser instinto reproductivo.

(este link presenta algunos argumentos sobre la menstruación que resultan muy interesantes:
http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/05/150428_vert_earth_mujeres_menstruacion_yv )

Así, el ciclo menstrual ha tenido diversas explicaciones y afectos asociados.  Lo mismo ha sido con los ciclos estacionales.  Y el modo de llevar la cuenta, el momento que se elije para "iniciar" el ciclo y de construir ritos al rededor de esos momentos simbólicos es una construcción sociocultural (redundo: histórica).
Digo, quemar cohetillos o fuegos artificiales (juegos pirotécnicos), luces chinas el dragón, o contar en reversa los últimos diez segundos de un año, reunirse para "vivir el cambio de siglo" (yo viví ese cambio y nada cambió), etcétera, son puros ritos que sostienen los valores y símbolos del sistema social que los produce.  Y ojo, no es una crítica a esos valores, sino una descripción del hecho.  Si me opongo a los valores y símbolos de este sistema, ya es otra cosa.

(este link sobre el "fin de siglo" me dejó más preguntas sobre el tema del cambio de ciclo [siglo, ciglo, ciclo, siclo, siglo, ciglo, ciclo, siclo...] https://es.wikipedia.org/wiki/Fin_de_si%C3%A8cle )

Todo esto para contar algo más íntimo y familiar.
Anoche mis hijos nos propusieron repetir el ejercicio del inicio del año pasado:
-Hagamos eso que hicimos el año pasado.
-¿Qué cosa?
-Que cada quien dice lo que quiere hacer este año, en qué quiere ser mejor y qué quiere cambiar.
-Ahh, buena idea, ¿quien empieza?

No sé ahora quién empezó, pero fue hermoso escuchar sus propósitos, llenos de amor y de esperanza.  Propusieron cosas como cuidar el cuerpo y disfrutarlo, estar más tiempo jugando, aprender de sus maestras y de sus compañeros [por si no lo notan, esa afirmación es más horizontal que la idea general sobre educación que tienen les alumnes de la universidad en la que trabajo], mantener mejor ordenadas las cosas de la casa "para que sea más fácil encontrar todo".  Y otras esperanzas entre lo trivial y fantástico que llena la vida infantil.  Nada de "Paz mundial" porque la guerra no les ha aparecido como problema, ni como posibilidad.  La guerra sigue siendo la de las galaxias.
Luego, el otro momento, también repitiendo al año pasado:
-Ahora decimos lo que queremos que los y la otra mantengan, lo que queremos que cambie y lo que se nos ocurre que podría gustarle.
-Pues yo sí quiero cambiar algo: no quiero enojarme tan fácil, noté que este año al menos tres veces, tampoco fueron muchas, pero sí me enojé por cosas que valían la pena.
Seguramente la película Intensamente algo nos fue dejando.  Por ahí íbamos, con el rito del cambio de año, hablando de cómo somos y qué queremos ser, cuando uno de ellos nos recordó otro rito que mantenemos:
-¿Qué nos traen los reyes?

De haber sabido, le contesto:
-Nos traerán la aprensión de trece exmilitares que produjeron muchísimo dolor.  Y luego, habría dicho: "los reyes no nos lo traen, la gente que lucha por un mundo mejor nos lo está preparando, desde hace años.  Los reyes, quienes piensan como tales nos traen pobreza y miseria en siglas como SMD.  Y por cierto, esos que piensan así, se toparon con esta otra noticia:

https://comunitariapress.wordpress.com/2016/01/05/la-puya-consejo-municipal-de-san-pedro-ayampuc-verificara-cierre-de-empresa-minera/

http://www.s21.com.gt/cierran-proyecto-minero-puya/2016/01/06/cierran-proyecto-minero-puya

A ver si tenemos más días de reyes.  Aunque, pensándolo mejor, pongámosle otro nombre.
*búsca efemérides y se topa con un montón de reyes:
http://www.hoyenlahistoria.com/efemerides/enero/6 *

¿Qué nombre le ponemos?

martes, 1 de septiembre de 2015

¡OFERTA OFERTA! 
Se perdonan abortos
*Oferta válida entre el 8 de diciembre 2015 y 20 de noviembre 2016 o hasta que duren existencias
*Aplican restricciones


¡Santísimo pontífice!Hoy Francisco ya no solo perdona a los gay por sus aberraciones e inmoralidades, ahora también perdona  "el pecado del aborto". El perdón de Dios a través del hombre. Literal -El hombre- ese hombre que representa a todos los hombres que se permiten juzgar, condenar y si así conviene perdonar  mujeres. Un hombre humano ungido por un hombre Dios.


Directo desde el Vaticano la noticia es que entre el 8/12/2015 y el 20/11/2016 toda mujer que haya atentado contra la ley religiosa que dicta que sobre su cuerpo deciden otres y no ella y se haya así realizado un aborto, podrá gozar de la devolución de su visa para ingresar a territorio celestial, cancelando su visita próxima al infierno. Como únicos requisitos para el trámite se solicita lo siguiente:

- Solicitud expresa de Perdón
-Total y completo arrepentimiento. 
-Confesar su pecado con el agente sacerdotal autorizado más cercano.
-Realizar una peregrinación por la Puerta Santa asignada a su localidad.
-Realizar su requerimiento a más tardar el 20 de noviembre del año 2016

El cumplir con los anteriores requisitos garantiza su absolución del pecado en cuestión.




El Papa Francisco describe el aborto como "un drama existencial y moral". Sí, lo es. Lo es con o sin su reconocimiento, lo es gracias la condena de la Iglesia. Lo es gracias a que la existencia es supervisada por la religión y la moral es su método de represión. Lo es porque la opinión y tutela de padres, hermanos, esposos, sacerdotes, científicos, y otros, sobre el cuerpo de las mujeres es la norma. Lo es porque las mujeres valen en la medida en que acepten con gracia y devoción su "rol maternal", pues ¿qué otro aporte tienen para dar al mundo si no es la producción y mantenimiento, o en términos más apropiados, concepción y crianza de hijos (o en su defecto, hijas)?  Lo es, lo es, lo es. Que esto sea un drama existencial y moral es a su vez su propio drama existencial.

Las condiciones para la extensión de la indulgencia  representan la sumisión del propio ser ante los mandatos "santos" tan anhelada por la Iglesia. Para empezar, el reconocimiento del aborto (o cualquier acto no permitido por las doctrinas religiosas) como un acto tipificado como un pecado; cometer un pecado supone entonces la adquisición de una culpa. Luego se propone el "arrepentimiento de corazón", lo cual se traduce a un reconocimiento de la supremacía de la opinión ajena (de la Igesia en particular) ante las propias opiniones o necesidades. Por otro lado, la confesión como forma de proceder para "limpiar el pecado" no hace más que validar la configuración organizativa jerárquica que la Iglesia enseña al mundo. Hay personas -autorizadas- para perdonar, por mencionar algunos del  sinfín de elementos para cuestionar...

Esta declaración papal es fuente de alivio para muchas mujeres mientras es fuente de indignación para otras.

Aquí el tema central no es el aborto, es que la sociedad sigue facultando
 a la Iglesia para PERDONAR. Es que la opinión de ese hombre que reza allá en Europa dicta accionares en todo el mundo. Es que bien pudo haber dicho Francisco que el jubileo absolverá a quien cometa Gula... ¿no? Igual se le estaría agradeciendo su bendecido PERDÓN...    




martes, 21 de julio de 2015

¿Herramientas cotidiana o símbolos de poder?

La intención de esta entrada es proponer un cuestionamiento sobre los objetos que cotidianamente utilizamos y que tienen como trasfondo un uso implícito del poder, habiendo incorporado la noción de disciplina sugerida por Foucault y siguiendo el análisis que realizó ya Rigoberto Martínez.

Los objetos que nos recuerdan la disciplina en
La Escuela
  •  El reloj, el calendario y el horario.


Nótese que el recreo aparece como “premio” como momento deseado, haciendo claro contraste con el resto de materias “aburridas”.
  •  El timbre, pito (gorgorito), campana y otros instrumentos sonoros fuertes y/o agudos.

            
Nótese la expresión de la ilustración en la que el silbato sirve para llamar la atención.  En el caso de la campana el gobernador de la provincia inaugura el ciclo y el nuevo edificio sonando la campana.
  • Las mesas y las sillas, su ubicación y su forma.


·        El pizarrón (o la pantalla), su ubicación (al frente, en alto,) su tamaño (grande), quién lo usa (la maestra/o –autoridad-, el  alumno/a –premio o castigo-, ).


  •         La ventana desde la cual se ve el patio (como posibilidad de salir, o de no salir).  Así como el patio mismo, como premio (durante el recreo, por ejemplo).

  • El basurero (a veces pegado en cada mesa, a veces colectivo).

  • El listado de asistencia: es un libro tan común no sólo para alumnado, también el cuerpo docente (como los empleados y empleadas en general) se someten a un control de asistencia y puntualidad.


  • El portón, controla el acceso y la salida, en general está cerrado con ostentosidad (cadena, candado, pasador, chapas, etc.)
      
La foto de la izquierda muestra el apoyo de algunos padres al cuerpo docente, la de la derecha está tomada de una página que anuncia la entrega de la reja de la escuela y la alegría del director que agradece el apoyo de padres y madres para conseguirla.  El portón o la reja, la entrada, es un espacio de relación entre maestras/os y pamadres de familia, suele marcar la frontera de tal modo que la maestra habla desde adentro con quienes permanecen afuera (mapadres).

  • Señales y otros códigos de seguridad, información, prohibiciones.






miércoles, 20 de mayo de 2015

Peligro patriarcal a Q300.00 la hora

Publico siguiendo la sugerencia de mi catedrática del curso de género ...

“Cabe afirmar que la libido es de esencia masculina de una manera constante y regular, ya aparezca en el hombre, ya aparezca en la mujer(…)” (Freud, 1905). En contraste a este postulado freudiano, digo: Cabe afirmar que el psicoanálisis freudiano es de esencia masculina de una manera constante y regular, ya se aplique a un hombre, ya se aplique a una mujer…
La ciencia validando y respaldando al sistema patriarcal; nada nuevo, nada sorprendente. Ciertamente doloroso y hasta cierto punto vergonzoso si esa ciencia de la que hablamos es aquella que tan noblemente se ha acomodado en el imaginario social como una “al servicio de la salud mental”. Más aún para quienes consideramos a la Psicología, no una Ciencia Médica sino una Ciencia Social. Esta incómoda verdad es nombrada, descrita y criticada por Christiane Olivier en su obra “Los hijos de Yocasta”. En los inicios de dicho texto, la autora hace una referencia a cómo en la tragedia “Edipo Rey” que Freud utiliza para explicar el desarrollo de las estructuras de la personalidad, se invisibiliza a su protagonista femenina. Ello a tal grado que habiendo leído (muy someramente) dicha tragedia años atrás, no vinculé el nombre Yocasta de forma inmediata con ella, caso contrario a Edipo.

Hablar de psicología es inevitablemente, en algún momento, hablar de Psicoanálisis. Aquella teoría que en pleno siglo XX fue polémica, revolucionaria y hasta ofensiva; aquella que años después, en pleno siglo XI es tan venerada como criticada. Sea como sea, el surgimiento de la teoría psicosexual que plantea Sigmund Freud es un hito en la historia de la Psicología. No representa nada menos que el descubrimiento del inconsciente. Hoy no imaginamos al ser humano sin esa oscura e intricada dimensión. Se habla pues de  S. Freud como “el padre del psicoanálisis” y es a partir de esta expresión coloquial que Olivier apunta ¡Claro! Nacido en una coyuntura de lujo para el sistema patriarca, el psicoanálisis tiene un padre,  no una madre. Está construido desde esa visión masculina. Visión masculina de lo masculino y de lo femenino. Habiendo apuntado  esto, desmenuzar al psicoanálisis y hacer un análisis de elementos patriarcales en él se hace necesario.

Me llama de sobremanera la atención cuando Olivier (1987) menciona que el psicoanálisis explica el inconsciente desde el de su creador y no es este más que el inconsciente de un pequeño burgués europeo en 1880. De ello rescato que más allá del machismo impreso en muchísimos de los constructos psicoanalistas, también la teoría misma se ve marcada por, como mencioné antes, una coyuntura; un tiempo y un espacio con características puntuales. Sabiendo que la subjetividad de cada persona se ve permeada por su contexto, así se trasladará este contexto a sus producciones; literarias, artístico visuales, académicas, etc.
Cabe recalcar que la historia de Freud persona, no Freud –padre del psicoanálisis- Está llena de altibajos. Altibajos inevitablemente plasmados en su teoría.
Volviendo al “inconsciente pequeñoburgues de S. Freud”, es aquí en donde me planteo la pregunta ¿Fue Freud una víctima del sistema? ¿Es Freud un victimario del sistema? Creo que las respuestas son sí y sí. Freud víctima se traduce a una visión limitada de las posibilidades de participación de las mujeres en los espacios públicos (un brillante trabajo realizado por las instituciones sociales escuela e iglesia), tradiciones culturales que le llevaron a conclusiones erróneas, tales como la poca capacidad de elaboración oral lógica y coherente por parte de las mujeres, en una sociedad en la que desde el nacimiento a las mujeres se les enseñaba a escuchar, no a hablar, una fuerte influencia eclesiástica en la represión de la sexualidad, etc.  Freud como victimario se traduce a: un investigador al servicio del sistema capitalista que es uno con el sistema patriarcal, un perpetuador de los modelos imperantes de relaciones de género a partir de la teorización y por ello normalización de las relaciones desiguales entre hombres y mujeres, un referente teórico trascendental en esta profesión que explica y justifica la opresión a las mujeres desde procesos inconscientes inamovibles, entre otros aspectos.

Citando a Ollivier: “ …como Eva sale de la costilla de Adán la sexualidad femenina sale de la libido masculina”. No es difícil (sólo es incómodo) notar que históricamente todo lo “femenino”  se ha subordinado a lo masculino. Las mujeres están, en todas sus dimensiones, al servicio de los hombres. Están en todas sus dimensiones para dar placer a los hombres. En la iglesia, en el estado, en la familia. Por dar placer me refiero, nuevamente, a esa connotación de servicio que acompaña a las mujeres en todo lo que hacen o –deberían hacer-. Por placer puedo referirme también a ese aspecto de la vida en el que los hombres tienen los derechos reservados. Ollivier (1980) menciona cómo el clítoris es no casualmente invisibilizado y se instituye que el placer erótico para una mujer sólo puede llegar a través de la estimulación vaginal; de la penetración. Menciona también que Freud describe al clítoris como masculino y la vagina como femenina. De esto pueden señalarse elementos androcéntricos como que la vinculación clítoris- masculinidad puede surgir a partir de que son los hombres quienes tienen un sacrosanto derecho de vincular su sexualidad al placer, mientras la vagina es femenina porque le es útil a los hombres. (las mujeres son útiles a los hombres), así como que la fuente de placer para las mujeres es externa, es falocéntrica. No me es inverosímil imaginar en una vitrina el título “La supremacía del pene” por S. Freud. Y es que el psicoanálisis sin temor incluye en su teoría conceptos como penisneid (envidia del pene) o renuncia al clítoris. Dr. Freud sírvase perdonar a esta histérica pero ¡ni renuncio a mi clítoris ni envidio su falo! En este sentido, en “Los hijos de Yocasta” hay un fenómeno que no puedo dejar de señalar: la autora critica a Freud su insistencia en la comparación entre lo femenino y lo masculino, con el fin de aseverar la superioridad de los hombres diciendo que existe envidia sobre aquello que es innegablemente masculino. Mientras, cita a Irigaray, quien propone que todo lo dicho respecto a la envidia del pene no es más que una proyección de Freud respecto a “la envidia del seno”. Este postulado se rige exactamente por la misma lógica comparativa y competitiva que a Freud se le critica. Personalmente, hablando de la relación psíquica masculina con los senos me oriento más al término añoranza, que envidia. Porque ¿Quién no añora ese vínculo nutricio que comparte con su madre a través de sus senos? Pero hablar de –envidia- querer lo que no se tiene; sentirse inferior por no tenerlo, es volver a lo mismo, a comparar en lugar de reconocer en qué se difiere. Para fundamentar esa inversión de papeles tanto Olivier como Irigaray  se refieren al arte y la literatura. De nuevo, no puedo evitar emitir una opinión que se aleja un tanto de lo postulado por las autoras. Creo que la presencia de los cuerpos femeninos en el arte va más allá de la “envidia” del seno de los escultores, poetas y pintores. Si bien hay verdad en ello, no puede obviarse que a lo largo de la historia patriarcal la mujer se ha visto reducida a eso; un cuerpo. Un cuerpo que es un –objeto- para admirar, un cuerpo sexualizado y erotizado un cuerpo que reproduce más cuerpos, o más mentes (si tuviera la mujer la dicha de dar a luz a un hombre), la belleza como uno de los elementos de ese místico “eterno femenino” la coquetería como la devoción a dicho cuerpo… Si el arte pintara a las mujeres como más que madres, amantes o prostitutas, si nos pintara como liderezas, científicas, guerreras, estrategas, etc, nos estaría pintando como iguales a los hombres, comparación no permitida bajo ninguna condición en este sistema. Basta con  indagar un poco en el arte subversivo, en el arte crítico, en el arte femenino; ese arte que no ilustra o poetiza el pensamiento androcéntrico, para refutar el planteamiento sobre la omnipresencia de la sexualidad femenina al servicio de la masculina en él.

Por otro lado, hablando nuevamente de cómo la Ciencia se encarga de dar validez al sistema patriarcal, Freud habla de un “Continente Oscuro” (no “negro”) cuando se refiere a la vida sexual de la mujer adulta.  Si bien Freud utilizó este término para reconocer que la vida sexual de la mujer adulta era para él un territorio desconocido e inexplorado, ha sido tergiversado para que se interprete así: “Sobre la sexualidad femenina se sabe poco porque es muy compleja; las mujeres están locas, son cambiantes e inestables, etc.” Entonces, cuando Olivier (1984) cuestiona a sus compañeros y compañeras analistas diciendo: “no se navega a diario a través del inconsciente de los dos sexos sin extraer algunas conclusiones sobre su modo de funcionamiento y su deseo” yo le digo: ¿y si se navega con las antojeras del psicoanálisis ortodoxo, burgués y patriarcal? ¿qué puede esperarse?

En el texto existen elementos que se contradicen entre sí. Más bien encontré que en una primera parte se critica a Freud y sus postulados androcéntricos, mientras más adelante se tratan de explicar desde el psicoanálisis moderno muchos fenómenos de opresión de género. Más que explicaciones, encuentro justificaciones. Algunas de ellas: “El hombre y la mujer participan de un acuerdo sobre una especie de distribución de papeles y funciones” ¿acuerdo mutuo o imposición dogmática? Respecto a la maternidad, “ella considera su vocación” ¿Vocación o aprendizaje social? “la maternidad paraíso perdido del hombre, que lo atormenta hasta el punto de que quiera ser su dueño y decidir de ella” ¿justificación del tutelaje sobre los cuerpos de las mujeres, satanización del aborto, injerencia del pensamiento de los hombres sobre la maternidad de sus compañeras…? Y respecto a esto me parecería interesantísimo leer un análisis realizado de aquí a 50 años, cuando las condiciones de vida hayan cambiado. Sobre la heteronormatividad, “la homosexualidad masculina es defensiva” ¿herramienta para culpabilizar a las madres? “la misoginia es culpa de las mujeres madres” ¿…?

Resulta enriquecedor agregar al análisis netamente psicológico que el libro presenta, los elementos que Marcela Lagarde (2001) esboza como “claves de autonomía, libertad e igualdad” la historicidad, la humanidad, el tiempo,  la equifonía… pues de no ser así, se corre el peligro de que el discurso cambie pero la práctica no; que se modifique la forma pero no el fondo. Revisar teorías tan arraigadas como el psicoanálisis es en extremo importante, porque salta a la vista que Freud no es sólo teoría, es TERAPIA y si no se le moderniza; es peligro patriarcal a Q300.00 la hora.

Si bien Olivier (1984) desmenuza magistralmente al psicoanálisis y desnuda sus más profundas contradicciones y elementos machistas al servicio del patriarcado, creo que es un texto escrito desde Francia, desde esa Europa tan avanzada en términos de cumplimiento de necesidades, que se puede dar el lujo de dar lugar a un estudio y acción sobre las condiciones sociales y de género de sus poblaciones. Esto se evidencia en momentos en los que la autora alude a la actual libertad de las mujeres sobre su erotismo, sobre la maternidad como decisión, etc. Realidades que no lo son del todo en Latinoamérica, no en Guatemala…
Pero universalmente el mensaje es claro: Yocasta sí forma parte de la historia, como elemento activo, no pasivo como se le considera. Así que las mujeres somos parte de la historia; somos historia, somos elementos activos y visibles.



-Olivier, Christiane. (1984).  Los Hijos de Yocasta: la huella de la madre. México: Fondo de Cultura económica.
- Lagarde, Marcela (2001) Claves feministas y nuevos horizontes. San José: DEI
- Martín Baró, Ignacio () Acción e ideología. El salvador: UCA
- Lamas, Marta. (1996) El género: la construcción cultural de la diferencia sexual.  México: PUEG
- Sófocles, Edipo Rey  Biblioteca Virtual Universal (pdf)


lunes, 23 de febrero de 2015


"Te llaman descorazonado, pero tienes un corazón, y te amo por estar avergonzado de mostrarlo."

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Indignación

Voy caminando al banco. Voy a ese lugar a sacar dinero que me falta y lo daré porque no tengo. Con la pena en la mente, voy viendo el pavimento como quien va pensando tanto que realmente debe ver el suelo para no caerse.
Pensando en mis relajos, varios hombres me pasaron haciendo una señal de su propio concepto de halago; silbidos y otra cantidad de sonidos que realmente no sabría cómo escribirlos. La cotidianidad lo desensibiliza a una de esas cosas y no lo digo como que fuera la mejor defensa que he desarrollado.
Pero hoy algo sucedió distinto. Algo que pasa muchísimo, pero que hoy me pasó a mi. En mi camino a la sucursal bancaria, un hombre iba caminando de lo más tranquilo y venía en dirección contraria hacia mi. Se empieza (con una naturalidad que el/la lector/a deberá de imaginar) a bajar la bragueta de su pantalón, se saca el pene, se lo agarra, me mira y me tira un beso mientras intentó pasar a la par de mi. Digo intentó porque cuando me di cuenta de la situación me cruzo inmediatamente la calle escapando de una de las mayores faltas de respeto que he experimentado en mi vida.
Indignada. Indignada es la palabra, el adjetivo que mejor describirá mi estado de ese momento y con el que sigo escribiendo esta nota.
Como la vida no se va a detener por los sentimientos que una pueda tener, tenía que llegar al banco. Hago la transacción con ganas de llorar. Supe que el cajero bancario quiso de alguna forma preguntarme qué me pasaba, pero la cola era larga y eso no es parte de su trabajo. Fue, quizás, el único acto de solidaridad que jamás hubiera podido encontrar ante semejante acoso hacia mi persona.
Regreso al trabajo y le cuento a mis compañeros lo sucedido y fue la única descarga emocional que pude tener ya que la vida seguía sin detenerse y tenía que seguir trabajando. Un amigo me dice que tenía el ojo rojo y la cabeza me dolía. Me había enojado tanto y no había podido decirle al sujeto en cuestión lo que pensaba de él.
Honestamente, me importaría más un plasta de mierda seca que si este sujeto padece de alguna enfermedad mental o derivados, ya que realmente si él está enfermo es el mismísimo resultado de todo un proceso de depravación y represión sexual del cual muchas personas somos víctimas y que está tan normalizado que cualquier pendejo se siente con el derecho de enseñarle sus genitales a una chica que le parezca atractiva.
Me da asco, me enoja, me frusta y me repugna estas actitudes que si bien trato de entenderlas por mi propia salud mental, tengo harto derecho de enojarme y denunciarlo por este medio. La vida seguirá sin detenerse, claro, afortunadamente.

martes, 4 de noviembre de 2014

Nota Roja


Mi cuerpo como monumento a la vida es de las mejores razones que tengo.
Mi cuerpo como revolución es de las mejores razones que tengo.
Mi organismo como herencia es mi cotidianidad.
Mi sangre es sinónimo de vida.

Tengo un árbol entre mis piernas. Un árbol de vida.
Cada mes se dice que ando "en mis días".
Siempre son mis días. Cada junio de aniversario marca toda una vivencia del año de mis días.
Cada mes menstrúo y es una celebración más a la vida.
Es la sangre más guardada no por las mejores razones.
Sale de mi indicándome muchas cosas. Sale de mi como mensaje.
Es una conversación conmigo.

El dolor. El dolor es de las sensaciones/sentimientos más menospreciados.
El dolor indica vida. Si se reconoce el dolor es porque se reconoce el bienestar.
El dolor es necesario porque es parte de la intensidad.
Siempre se busca el dolor, para luego experimentar tranquilidad.
Sientopienso que este dolor, El dolor, mensual brilla como complemento.
No hay felicidad, sin tristeza. No hay amor, sin odio.
No hay placer, sin disgusto. No hay _____, sin dolor.
No hay muchas cosas sin dolor; no puedo definir solo una.

Tengo un VVValle en mi cuerpo y estoy contenta de explorarlo.

jueves, 30 de octubre de 2014

No es solo Latinoamérica

Cuando vi el video pensé que el acoso a las mujeres en las calles no es solo un problema ni de Guatemala, ni de Centro América, ni de toda Latinoamérica; es un problema mundial. Comentando el video algunas opiniones fueron: "Ya viste, no solo pasa aquí" -como si eso debería de tranquilizarme de alguna bizarra forma-, "Yo creo que la halagaron bastante" 
-Definitivamente si la gente que comete estos acosos tuvieran conciencia de que es un acoso como tal, probablemente la historia fuera otra (o probablemente no)- y "Pobre chava". 
Alguna vez entre estas cotidianas conversaciones yo comenté la cantidad de veces que recibía acoso en un día y para mi sorpresa, hubo quien pensó que yo estaba exagerando y que me quería hacer la importante. Si ser importante es sinónimo subjetivo de ser "flirteada" en la calle, no gracias. 
No tengo otra forma de solidarizarme con esta causa más que compartirla en este espacio virtual y que a su vez, es una muestra de mi enojo con los miles de acosos a las que miles de mujeres somos sometidas diariamente. 
Esta clase de convivencia es el resultado de la terrible forma en que aprendemos, vivimos y enseñamos la sexualidad. Se desconoce la existencia de límites que van más allá del espacio físico del cuerpo.

No es un halago, no es una forma sana de convivencia, no es seducción; es ACOSO.

https://www.youtube.com/watch?v=b1XGPvbWn0A











miércoles, 29 de octubre de 2014

Relato

Fue tremendo. Yo estuve allí. Un día un hombre decidió taparse los ojos y vivir así porque estaba cansado de que sus ojos fueran los culpables de la cosificación de la mujer. Fue tan increíble su descubrimiento que todos los hombres lo empezaron a hacer. Cuando dejaron de disfrutar el cuerpo de la mujer por medio de los ojos y empezaron a apreciarla por medio de olerlas, saborearlas, sentirlas y acariciarlas, el mundo cambió, porque para sentir de esa forma a una mujer solo era posible cuando una mujer se le acercaba.
Así fue como dejaron de haber violaciones sexuales contra las mujeres.
Al paso de muchos años se atrevieron a quitarse las vendas y a ver con nuevos ojos a las mujeres. Para que esto pasara, algunas generaciones pasaron su vida entera sin quitarse las vendas.

-Ana.
Nosotras, Las Dignas.

viernes, 25 de julio de 2014

Ah Oh

Desde que el mundo es mundo la Tierra ha mantenido a seres dominantes que han cambiado con el tiempo, ya saben, el poder. El poder que puede ser razonado, inconsciente, pensado e intencionado. Ahora, por la falta de conocimiento de la autora para profundizar más en el tema, podemos mencionar que los dinosaurios lo fueron en su momento -los dominantes- y ahora somos los humanos. Pero, también, desde que el mundo es mundo, la Tierra ha sido históricamente conflictiva. Perdón, corrijo. La Tierra ha sido la cuna de humanos históricamente conflictivos-conflictuados.
Ya van dos guerras mundiales. Centenas de mini guerras más focalizadas según su región y según las necesidades de ambas (o todas las) contrapartes. Y una guerra de cuarta generación de la que no estamos conscientes (o no queremos estarlo). Sin embargo, hubo un caso. Un caso excepcional como ningún otro que marcó el rumbo de la historia. Definió el antes y el después. Muchos piensan que es la Mesías Salvadora que vino a corregirnos a todos y a todas.
Manuel, un comerciante encuentra a una mujer desnuda tirada cerca de la placa que hace memoria a Luis de Lión en la segunda avenida del centro histórico. Le comenta la historia a la prensa con tal de recibir un poco de dinero extra y a la mañana del día siguiente se volvió noticia viral por todas partes. En el Facebook las personas publicaban fotos de ella solidarizandose con su situación. En Twitter el TT o trending topic de ese día y del día siguiente fue: #TodosSomosAhOh. ¿Ah Oh? Si, así se llama la chica.
La prensa trató de entrevistarla, pero no contestaba. Es más, pareciera que no entendía nada. Es más, si no fuera por su bien formado y tonificado cuerpo, no pareciera que fuera humana. La llevaron al San Juan de Dios y tenía una perfecta salud. Los doctores estaban impresionados con su falta de pruebas de que hubiera tenido alguna enfermedad severa alguna vez. Ya sabe, de pruebas nos valemos todxs. Sin embargo, como hablar es de humanos y ella no hablaba, la mandaron a recibir ayuda psicológica.
Una Psicóloga de renombre la atendió. Era un caso para ganar fama y nuevos pacientes en su clínica de la zona 14. Tan cabrona era la Psicóloga esta, que hizo muchos descubrimientos. El primero y tal vez más importante, aunque luego el lector evaluará cuál fue más importante; Ah Oh no era conflictiva.
-Retrosedamos un poco- Se preguntará usted ¿Cómo se supo que se llama Ah Oh si no puede hablar? Resulta que al tratar de entrevistarla ella se señalaba el pecho y decía repetidamente "Ah Oh" y como ya saben cómo somos los humanos que le ponemos nombre a todo; su nombre es Ah Oh.
Seguimos... Ah Oh no era conflictiva. ¿Cómo alguien no se ha contagiado con esa enfermedad? No era conflictiva, destructiva. Un ser sin apego material, sin envidia ni codicia. La terapia con su Psicóloga llevaba meses. Un día Ah Oh vio algo diferente en la cara de su Psicóloga; tenía ojeras, su pelo lucía distinto, estaba pálida. Con el profesionalismo con el que atienden los Psicólgos, la Psicóloga la saludó con una sonrisa y un cálido apretón de manos. Con toda la sorpresa que merita el caso, Ah Oh la abrazó. Si, este ser no humano demostró amor desinteresado. Fue tanto el impacto para la Psicóloga que ésta publicó un libro sobre su paciente; "Ser Humano Puede Ser Posible Para los Seres Humanos". Causó un revuelto mundial. Best Seller en muchos países y de todas partes del mundo venían a Guatemala para conocer a la protagonista de ese libro. La economía de Guatemala subió en porcentajes altísimos gracias al turismo que atraía. Guatemala empezó a tener mejores posiciones políticas en las decisiones del mundo. Todo esto en el contexto del Papa Francisco de la Iglesia Católica pero cuando éste murió de un disparo en la cabeza, el siguiente Papa fue Benedicto XVII de Santa Rosa, Guatemala.
Guatemala se posicionó como potencia mundial y por si no fuera poco, gana el siguiente mundial de fútbol.
¿Todo por Ah Oh? Pues si. Ah Oh le enseñó al mundo que se puede vivir en armonía al no seguir los patrones culturales tradicionales. La gente se empezó a abrazar. Los humanos empezaron a amarse sin importar su sexo. Realmente una revolución mundial y la Tierra era verde, sana y productiva. Fin.


Por si al lector todavía le interesa saber cuál es la segunda cosa que la Psicóloga descubrió y no le importa desilusionarse de la historia, puede leer el siguiente párrafo.

Como comenté que la Psicóloga era tan cabrona que también descubrió por qué Ah Oh no hablaba, ni usaba ropa, no se enfermaba y no sabía comunicarse. Resulta que Manuel, el comerciante del principio, es realmente un traficante de animales exóticos. Venía de su viaje de Petén y traía animales para venderlos a un comprador de una familia millonaria en Guatemala (Raúl Cofaño). Pues, unas semanas atrás había puesto trampas en forma de jaulas para atrapar monos allá en la selva. Saber cómo fue que pasó, pero dos "monos" quedaron atrapados en la trampa. Uno de ellos era Ah Oh. Cuando los metieron al camión se dieron cuenta que iba una patoja hermosa a la que quisieron violar, pero al darse cuenta de la peculiaridad de la mujer, la sedaron e hicieron como que la encontraron en la esquina de de Lión para vender la noticia por varios miles de quetzales.
Así es, la única forma en que un ser humano tuviera las cualidades de Ah Oh era que hubiera sido criada por un animal. Su madre, fue vendida a Raúl por miles de quetzales y a la hora de que la prensa tratara de entrevistar a Ah Oh, ella pronunciaba esos sonidos porque Ah Oh, en la forma de comunicarse entre monos significa "familia". Ah Oh preguntaba por su madre y nadie la entendía.
Claro, esto segundo la Psicóloga ya no lo divulgó.

miércoles, 2 de abril de 2014

Hasta Conocer al León de Judah - Parte 1

“Hasta Conocer al León de Judah”
Parte 1
Por: Paula Orellana Cardona

Esa mañana Kahina vio sus pies por primera vez de una forma que no lo había hecho antes. Los vio como único medio de transporte hacia su nueva vida. Con su pelo negro y espeso, su piel hacía juego con su pelo, sus ojos café oscuro, su falda de colores y su clítoris remendado empezó el viaje de su vida.

A sus 16 años conocía muy poco de la vida e iba a seguir así por estar casada con un hombre malo, malo –decía ella. Había pasado los últimos años de su vida junto a él por una de las desgracias que la hacían parte de ese gremio, la menstruación. A sus 12 años se hizo mujer y se vio obligada a vivir con Aaghaa. Un hombre de 32 años, musculoso, atractivo para las otras mujeres, alto, de piel negra, de cabeza rasurada, habilidoso y no muy inteligente que, irónica y  estúpidamente, su nombre significaba “maestro de”. “¿Maestro de qué?” –Pensaba Kahina.

Una mañana Aaghaa la agarró todavía medio dormida, le quitó la ropa. Para él, era procrear. Para ella, era violación. Cuando esto ocurría Kahina sólo cerraba sus ojos y se imaginaba cosas hermosas. Un abrazo, una flor, un beso, un estofado o incluso su vecino que hacía ya bastante tiempo cruzaban miradas que decían más que su única conversación; “hola”.

Al cabo de unas semanas, vino. Vino la menstruación. Ver lo rojo en su ropa era un sentimiento agridulce. Daba gracias porque no había engendrado a tal criatura con los genes del maestro, pero significaba una golpiza por ofender a Aaghaa. ¿Había algo que hubiera hecho para merecer eso? En realidad no lo sabía. No conocía nada más. Toda su vida vivió así, sólo que de niña aprendiendo de sus padres.

Despertó esa mañana, La mañana. Aaghaa se levantó tarde. Eso no pasaba nunca. Tuvo un dilema, uno de esos conflictos dónde sabes lo que tienes que hacer antes que pase el momento. Se dirigió al patio, tomó un leño, se paró del lado de la cama de Aaghaa. Lo vio, lo miró, lo observó. Tenía la vida del maestro en sus manos. Se quedó así por unos minutos, meditando, recordándose de todas las veces que la golpeó, que la violó, que la amenazó y que el se lo disfrutó. De repente, Aaghaa, todavía dormido, se rascó la nariz y asustada de pensar que se iba a levantar lo golpeó. Y lo golpeó y una vez muerto, lo golpeó otra vez.


Sin expresión en el rostro, rodó una lágrima. Se la secó y se sentó al lado Aaghaa. “Algún día esto iba a pasar” –dijo Kahina. “Perdón”. Repentinamente, despertó. Todo había sido un sueño. Se levantó con lágrimas en los ojos. Al voltear a ver Aaghaa, seguía dormido. “¿Es esto una señal?” Su corazón se llenó con un sentimiento que no había experimentado antes. El sentimiento de pensar que no estaba sola, que alguien la cuidaba. Se levantó de prisa, pero esta vez no a conseguir un leño. Agarró sus cosas y se fue sin hacer un solo ruido. Así fue como al salir de su casa vio sus pies y empezó el viaje. Su viaje.


martes, 4 de marzo de 2014

No Te Agarro La Mano

Me levanté a las 9:00 para ir a trabajar. Me metí a la ducha, usé jabón especial de ese que venden ahora en los super mercados; "íntimos" que le llaman. Salí y sequé mi bien tonificado cuerpo; mi trabajo me ha permitido mantener una figura esbelta. Recibo la llamada matutina de mi mamá a lo que platicamos de lo caro que está el tomate.
Rímel en las pestañas, blush en las mejías y rojo en los labios, de esos waterproof por aqueo de las mojadas.
Tacones, falda negra y blusa escotada y saco encima. 9:47, se me hace tarde para mi primera reunión.
Entro al hotel y me siento en la recepción. Rebeca, la recepcionista, me dice que el caballero en el bar me está esperando. Nos hemos hecho amigas y de paso, por cliente le paso una pequeña comisión.
Entro al bar y la mirada asquerosa del corbatudo me dice que se lo comen las ansias. "Le puedo sacar ventaja" -Pienso. Me pide una copa de vino, sonrío con sus chistes y cruzo la pierna cada cierto tiempo. Le toco su gorda pierna y le digo que pasemos al postre a lo que me responde con "almorcemos antes" en tono gracioso, según el. Hago como que me urge irme con el y subimos al 7º nivel. ¡Qué linda Rebeca, siempre me aparta el mismo cuarto!
Como cualquier hombre, piensa que tiene el control de la situación y me da la vuelta colocando su erecto pene entre mis nalgas, claro, todavía tenemos ropa. Me sube la falda y me baja la tanga. El estúpido me la rompe y hago como que me gusta, por aqueo de las propinas. Me quita la blusa y prenda por prenda me quedo desnuda. Me dice que le baile a lo que le respondo "eso te saldrá más caro". En realidad no cobro más por el baile ya que me gusta bailar, pero este tipo no me agradaba para nada. Le hice el baile y empezamos con la penetración. Yo pensé que iba a ser de esos con los que a los 5 minutos ya estaba cambiada, pero no. El corbatudo seguía y a los 10 minutos que la sequía me empezaba a incomodar, me coloqué un condón en el dedo y se lo introducí por el recto. Yo sabía que no era el clásico macho que quería aparentar ser y al que le hubiera ofendido tremendamente el solo acto de rozarle la nalga. Terminó en los siguientes 30 segundos.
En la regadera sentí como se me fue quitando el sudor del viejo. Salí y el seguía tirado en la cama como vil manatí.
Se me hacía tarde y le pedí el dinero. En efecto, me pagó la bailada y la propina de más. Quizo salir agarrado de la mano conmigo; "No te agarro la mano, sólo tu dinero".
Camino de regreso, como llevaba unos lenes de más pasé pagando la luz y fui a traer a mi nena al colegio. Al final del día el abrazo de Bárbara es el único sincero que he tenido.

Te tengo que dejar amiga, ¿platicamos luego? Chao.

viernes, 28 de febrero de 2014

La Batalla

Teníamos que combatir el silencio
Ya no aguantábamos más
Tú, besándome el cuello
Yo, chupándome los labios
Pero sin ningún sonido.

Teníamos que combatir el silencio
Ya no aguantábamos más
Tú, descosiéndome la blusa
Yo, arrancándote el pantalón
Pero nadie decía nada.

Seguíamos luchando.

Teníamos que combatir el silencio
Ya no aguantábamos más
Tú, corrompiendo.
Yo, pecando.
Pero no nos atrevíamos a hablar.

Teníamos que combatir el silencio
Ya no aguantábamos más.
Tu, penetrándome.
Yo, bailando sobre ti.
Hasta que ganamos.
¡Ganamos la batalla del silencio!
Salió  mi gemido. Del mismo placer del orgasmo,
Del mismo placer con el que me tomaste el pelo,
Del mismo placer con que me besaste el cuello,
Del mismo placer del pecado,
Del mismo placer de la gloria.
De ese mismo, de haberle ganado al silencio.

Ninguna guerra fue tan disfrutada

Y tan bien terminada.

jueves, 27 de febrero de 2014

De la Cotidianidad Sin Palabras Adornadas

Un sueño que tuve anoche me hizo levantarme con una idea; escribir sobre lo que pasa una mujer cuando camina por la calle. Pensé en hacer un cuento narrando una pequeña historia, pero me parece mejor detallarla exactamente como la viví y así, de repente por esos locos y descabellados azares del destino, llega a más de algún oído sordo (o al menos eso me gusta pensar).
En mi casa tenía la idea de ser objetiva y no dejar que los sentimientos de enojo o frustración me invadieran. Este es el relato de mi travesía de la zona 5 a la zona 1:
Como es usual para mi, cuando me estoy dando una ducha pienso, casi sistemáticamente, en lo que me voy a poner. Aquí empieza todo. Pienso en ropa que no llame la atención y zapatos que me permitan movilizarme rápido y/o, en el peor de los casos, que me permitan correr en caso de un "incidente desfavorable". Me visto con caites, pantalón de lona, blusa blanca y chaleco rosado. Salgo de mi casa para tomar la camioneta en el bulevar. En la espera a que pasara la camioneta (aproximadamente 6 minutos) 4 automóviles me pasaron "haciendo luces" o bocinando. Llega el bus, me saco el pasaje y se lo doy al chofer. Cuando le doy el quetzal, éste trata de agarrarme la mano con la intención de ¿seducirme? Siento las miradas de los 4 ayudantes que iban con el viéndome las nalgas cuando me di la vuelta para tomar asiento. Empiezo a hacer uno de los beneficios de ir en transporte público; leer. Una señora se sienta a la par mía y se baja como a 5 cuadras más adelante. Se sienta junto a mi un joven. El no hizo absolutamente nada, sin embargo, la neurosis me impide continuar leyendo y decido mantenerme alerta. Llega mi parada y me bajo del bus no si recibir de nuevo las miradas de todos los ayudantes, más el "adiós mi amor" del chofer. Empiezo a caminar. Cruzo una calle, otra y otra más hasta que me agarra un semáforo en rojo y pasa un taxista diciéndome "que rica mami". La luz da verde y sigo caminando. Saludo a algunas personas que saludo todas las mañanas por pasar siempre en el mismo lugar (lo digo con mucho agrado). Pasa un camión de repartidores de agua y el ayudante me saca la lengua con una extrema connotación sexual y me hizo recordarme cómo la semana pasada unos de un camión de repartición de agua me gritaron "chimemos". Estoy a una cuadra de mi destino. Un grupo de amigos fuma un cigarrillo antes de entrar a su trabajo y como si yo no pudiera escuchar les dice a sus camaradas: "allí viene mi novia" y todos voltean a verme sin disimulo. Uno de ellos me dice "buenos días" con todas las intenciones que puedan pasar por mi imaginación, menos la de desearme un buen día. Finalmente llego a mi trabajo.
Este fue el trayecto. Hoy (des)afortunadamente que me decidí escribir mi travesía tuve varios de estos desafortunados encuentros y tuve material para escribir. Hay días en donde en realidad no pasa de un chiflido. 
Mi intención era con fines ¿experimentales? he allí el tratar de ser objetiva en prestar atención a los abusos cometidos por algunos hombres, pero no pude; el enojo, la impotencia y la frustración son inevitables en especial porque no soy sólo testiga de lo que me pasa a mi, sino que soy testiga de lo que le pasa a otras mujeres en frente mía. Todas llevamos un destino y por la mañana, para la mayoría, es para el trabajo o para estudiar y después del recorrido matutino debemos "procurar" que no nos afecte tanto para rendir bien en nuestras jornadas.
Como algo bueno sale de cualquier situación, aprendí a no tener prejuicios. Porque en la calle abusan de una hombres con tennis, pantalones rotos y playeras o bien, con corbata, zapatos y tacuche. 
Si algún lector pensara que esta nota es para alimentarme el ego, pues cumplí mi intención que detallé al principio; la nota llegó a oídos sordos (u ojos, para ser literales).