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miércoles, 11 de octubre de 2017

MARX Y LA LUCHA DE CLASES: UNA REALIDAD EN GUATEMALA (Jennifer Marroquín)

En esta entrada publicamos el ensayo de Jennifer Marroquín, que elaboró para el curso de Sociología, de la Escuela de Ciencias Psicológicas:

MARX Y LA LUCHA DE CLASES: UNA REALIDAD EN GUATEMALA
Por: Jennifer Marroquín

“La historia de cualquier sociedad hasta nuestros días no ha sido más que la historia de las luchas de clases” Marx, Engels (1848) Manifiesto del Partido Comunista.

La teoría sociológica de Karl Marx, nacida en Alemania, se basó en el conflicto existente entre la sociedad, este conflicto es fruto de múltiples contradicciones de las cuales las más importantes son el conflicto por los medios de producción trayendo éste el conflicto entre las clases sociales. Entre aquellos que poseen los medios de producción en contraposición con quienes no poseen nada más que su fuerza de trabajo. Esta teoría, junto a las planteadas por Comte, Durkheim y Weber, forma parte de las cuatro teorías sociológicas clásicas, sin embargo presenta una clara diferencia en comparación con las otras tres al basar sus supuestos en el conflicto social mientras que las demás se fundamentan en la importancia del pacto social y del consenso.
El por qué en estas líneas me ocupo de la teoría marxista es debido a que, a mi parecer, en el contexto guatemalteco la lucha entre clases sociales es y ha sido cruda, cruel y no parece darnos tregua. Aquellos que quieren adueñarse de todo en contraposición a aquellos que han sido despojados de todo, aquellos que nos vemos obligados a vender nuestro trabajo a cambio de un sueldo que nos permita, con suerte, obtener lo necesario para satisfacer nuestras necesidades básicas de alimentación y vivienda. Ya lo plantea SERJUS (2009) en una de sus publicaciones “a partir de la invasión española la historia de Guatemala ha sido una historia de despojos”. Vemos pues que esta lucha de clases planteada por Marx no es ni mucho menos ajena a nuestras vidas, basta con pensarlo un momento, con reflexionar acerca de quiénes mueven los intereses de esta nación, de las manos y mentes que controlan nuestro rumbo teniendo como bandera la búsqueda del progreso y del desarrollo, para darnos cuenta que nos encontramos en el lado menos favorecido de la lucha de clases.
No intento pues afirmar que la teoría de Marx es superior a las otras tres, ni discutir sobre cuál de las cuatro teorías está mejor fundamentada, así como tampoco pretendo ensalzar el comunismo propuesto por Marx como la solución para todos los problemas sociales. Más bien busco dar explicación de nuestra realidad nacional, haciendo uso de la teoría marxista y más específicamente de la lucha de clases propuesta por el autor, pues a mi criterio, es interesante cómo sigue vigente en la sociedad guatemalteca.
*
Uno de los hechos que ha llamado mi atención desde el inicio es lo intemporal de los conceptos planteados por Marx durante el siglo XIX, ya que en pleno siglo XXI siguen siendo válidos y siguen cobrando sentido en nuestra realidad. Su teoría, planteada en el siglo donde se produjo la industrialización, hizo en ese entonces muy evidente la lucha entre clases, apoyadas en el sistema capitalista. Estas clases en conflicto son la burguesía, dueños de los medios de producción; y la clase obrera o proletariado, cuya única posesión es su fuerza de trabajo. Estanislao Zuleta (1987) lo explica de la siguiente manera: “Entre las dos clases que él (Marx) pensaba en el esquema inicial
del El Capital hay un tipo de cambio diferente; el uno tiene un cambio circular (clase obrera) y el otro tiene un cambio acumulativo (la clase capitalista)”.
Esto significa que mientras la burguesía acumula riquezas y bienes, el proletariado estará atado a reproducir el círculo vicioso de vender su fuerza de trabajo a cambio de un sueldo, dicho sueldo no le permitirá nunca salir del sistema de explotación porque está precisamente diseñado para seguir replicándose. Pese a todo esto y a la época en que se desarrolló la teoría de Marx, la lucha entre clases no es tema que surgiera con la industrialización, quizá se hizo más evidente, sí, pero la lucha entre la clase poderosa y la clase desposeída viene de mucho tiempo atrás y en nuestro país ha sido evidente desde el momento mismo en que se produjo la invasión y conquista española. De esta forma quedaron instauradas dos clases sociales, la de los conquistadores, españoles que despojaron a los nativos de sus territorios, sus costumbres, sus posesiones y sus creencias; contra los indígenas, originarios y dueños legítimos de esta tierra, desposeídos, sometidos a la esclavitud y al trabajo forzado, despojados tanto de sus posesiones materiales como de su espiritualidad y sus creencias. Es decir, la lucha entre estas dos clases no es algo que ocurra ahora en nuestros días, sino que es algo que viene reproduciéndose año tras año, evolucionando solamente pero sin perder su esencia. De nuevo Zuleta (1987) al hablar sobre la obra de Marx, El Capital, hace la siguiente anotación: “Es muy interesante ver que todas las fórmulas de El Capital al comienzo difícilmente se pueden entender si no se tiene en cuenta que no se trata de dos épocas, como a veces él dice, y sobre todo Engels, sino de la misma época; pero dos clases cambian en forma diferente. La una se reproduce y la otra acumula capital, es decir, poder”.
En Guatemala aquellos que ostentaron el poder desde la conquista lo han mantenido, ha cambiado de manos, de nombres o de circunstancias, ha evolucionado tal como lo plantea Marx, pero nunca ha dejado de pertenecerles. Inclusive la independencia de España lograda en 1821 no fue una independencia en favor de todo el pueblo guatemalteco sino en beneficio de la creciente clase criolla, poder que luego paso a los ladinos en ascenso con el surgimiento de las grandes fincas cafetaleras. A lo largo de toda esta historia se puede ver con claridad que los que menos poseen han seguido en el mismo nivel o incluso han sido despojados de más. Sería una mentira el decir que somos ajenos a esta realidad, a menos que hayamos nacido en alguna de estas familias poderosas. Caso contrario, desde niños hemos visto como nuestro ideal es llegar a poseer, llegar al estatus de esa clase social que vive sin complicaciones, que no pasa escasez económica y que posee muchos recursos a su favor y en todos lados se nos vende la idea que “ más bienes materiales significan más felicidad”. Sin embargo esto únicamente nos lleva a seguir replicando el sistema, alguno podrán mejorar su nivel económico y otros tantos seguiremos trabajando, vendiendo nuestra fuerza de trabajo, buscando algún día llegar a otra clase económica, a un mejor nivel de vida. Común es oír entre los niños y jóvenes que se estudia “para ser alguien”, como si no fuésemos alguien por el simple hecho de existir, independientemente de nuestras circunstancias económicas y materiales. Desde pequeños internalizamos la idea de que el ideal es obtener más cosas materiales, más dinero y más prestigio para ascender en la escala social. Sin embargo la verdadera burguesía se reduce a un número muy pequeño, aquellos que en verdad controlan y mueven los medios de producción cuya riqueza heredada de generación en generación se acumula
y crece cada día a costa del trabajo de otros tantos, este grupo en el sistema capitalista se vuelve prácticamente inalcanzable pues el poder y riqueza acumulado por años y años no tiene comparación a las pequeñas mejoras materiales que pudiésemos tener a costa de nuestro trabajo explotador, pese a esto , seguimos buscando la forma de parecernos más a ellos, sin darnos cuenta que con esto seguimos replicando el mismo sistema de explotación y despojo. Este sistema es el capitalismo, al que Marx llama “la dictadura de la burguesía” cuyo opuesto es el comunismo postulado por Marx como la “dictadura del proletariado”, en la cual la clase obrera sería la que rigiera la sociedad, quienes ostentaran el poder económico y político en lugar de la burguesía y en el que deberá prevalecer la igualdad absoluta para todos. Y entonces ¿es el comunismo la solución a todos los males y desigualdades de la sociedad capitalista?
Pérez-Attias (2014) refiere que: “Hoy por hoy todas las economías del mundo, con excepción de Cuba y Norcorea, se fundamentan en el “capitalismo” y en ese contexto hay países donde sus habitantes son desigualmente “ricos” comparando su ingreso per cápita con otros países, también hay países cuya población tiende a ser “igualmente pobre” y otros donde los pocos ricos son inmensamente ricos, y las mayorías, pobres, son absolutamente pobres, como en Guatemala.”
Sin embargo valdría la pena también el reflexionar acerca de las condiciones de vida de la población de países como Cuba y Corea del Norte, solamente en Cuba se calcula que más de 30,000 personas huyeron de la isla aún a costa de vender todas sus pertenencias y de que el emprender el viaje es poner en juego la vida (Hablemos Press Vision, 2015). Por otra parte en Corea del Norte la población vive asediada por el hambre, el miedo y la pobreza impuesta por la dictadura de los Kim, algunos han logrado huir pero otros tantos están condenados a vivir toda su vida bajo esas condiciones. Ante esto resulta inevitable el preguntarse si el capitalismo se alimenta de la explotación y si en los países que viven bajo el régimen comunista de igual manera las personas sufren, ¿a dónde deberíamos apuntar como sociedad si tanto el capitalismo como el socialismo no han funcionado? A mi manera de entender las cosas en ambos sistemas hay dos clases que siguen en contradicción, en el comunismo ya no es la burguesía y el proletariado, sino el dictador y su régimen contra los reprimidos y los que están en desacuerdo con el régimen.
Quizá el comunismo que Marx concibió fue en cierta manera una utopía, un ideal que los países que han adoptado este sistema no han sabido llevar a buenos términos. Sin embargo, la esencia del planteamiento de Marx sigue vigente en ambas: la sociedad se fundamenta en un conflicto, un conflicto originado en la posesión desigual del poder.
Como bien he mencionado desde un inicio, mi objetivo no es plasmar en estas líneas el marxismo como la mejor teoría sociológica, bien he expresado también mi incertidumbre y dudas acerca del sistema comunista. Más allá de si el comunismo es lo indicado, si es la solución o no ante la desigualdad, es inevitable también que la forma en que Marx planteó la lucha de clases en el capitalismo me impacte al contrastar dicho planteamiento con mi realidad. Guatemala es un país donde a todas luces la riqueza está concentrada en las manos de muy pocos, quienes han venido controlando esa riqueza de generación en generación por largos años, quienes han elaborado leyes que amparan sus métodos de despojo, quienes han disfrazado sus embates bajo el concepto
de “progreso y desarrollo”, quienes bajo la excusa de brindar empleo y generar avances han estado de acuerdo con la explotación de nuestros recursos naturales y destrucción de nuestra flora y fauna.
*
La lucha de clases en Guatemala es indiscutible, somos un país de mayorías pobres, donde ganar Q2,700.00 al mes y recibir prestaciones es un lujo, donde conformarnos con un sueldo de Q1,200.00 por trabajar de domingo a domingo es considerado un “privilegio” por al menos tener un lugar de trabajo y donde otros ,muy pocos, se dan en lujo de seguir manteniendo bajo sus pies a la mayoría, acumulando riquezas fruto del trabajo que se realiza por la necesidad de sobrevivir. En Guatemala no hemos llegado a una verdadera conciencia de clase que nos haga reflexionar y oponernos a las condiciones injustas de explotación, muchas veces porque nos hemos acomodado a subsistir con poco y porque ya es lo “normal” vivir de esta forma, los ricos seguirán siendo ricos y los pobres seguiremos siendo pobres y con esos nos basta. No negaré que es más fácil callar y acomodarse que tomar conciencia de la realidad, porque tomar conciencia de la realidad nos causa indignación y frustración. Para evitar esta frustración tratamos de aparentar la vida que quisiéramos tener, vamos a grandes centros comerciales para sentir que pertenecemos a esa sociedad aunque realmente no podamos comprar nada, quizá gastemos mucho dinero en ropa exclusiva o tengamos en casa un gran televisor aunque estemos sofocados por las deudas, o quizá simplemente nos hemos resignado a que nada cambiará. Sea como sea, mientras estamos fantaseando sobre los bienes y el dinero que quisiéramos poseer, unos pocos están realmente haciéndose ricos sentados en sus cómodos sillones, acumulando sus riquezas, mientras otros tantos están muriendo de hambre, frío o sin un techo donde pasar la noche. La contradicción entre ambas clases en Guatemala es realmente extrema.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1.      Zuleta, Estanislao (1987) Ensayos sobre Marx. Colección Quipus. Editorial Percepción. Medellín, Colombia. 230 pp. E-book, recuperado de: http://s22850b56d26c3a83.jimcontent.com/download/version/1422430221/module/11182321229/name/Zuleta,%20Estanislao%20-%20Ensayos%20sobre%20Marx.pdf  
2.      Servicios Jurídicos y Sociales –SERJUS- (2009). Capitalismo, explotación e injusticia UNA HISTORIA DE DESPOJOS. Sistema de formación política y pedagógica en Educación Popular. Equipo de Mediación y Comunicación. 36 pp.
3.      Pérez-Attias, Samuel (2014). Capitalismo Desigual. Columna de opinión, diario Prensa Libre. Recuperado de: http://www.prensalibre.com/opinion/Capitalismo-desigual-Samuel-Perez-Attias_0_1147685247.html  
4.    Centro de Información, Hablemos Press (noviembre, 2015) Alarmante huida de los cubanos desde la isla. Recuperado de:      http://www.cihpress.com/2015/11/alarmante-la-huida-de-cubanos-desde-la.html

martes, 21 de julio de 2015

¿Herramientas cotidiana o símbolos de poder?

La intención de esta entrada es proponer un cuestionamiento sobre los objetos que cotidianamente utilizamos y que tienen como trasfondo un uso implícito del poder, habiendo incorporado la noción de disciplina sugerida por Foucault y siguiendo el análisis que realizó ya Rigoberto Martínez.

Los objetos que nos recuerdan la disciplina en
La Escuela
  •  El reloj, el calendario y el horario.


Nótese que el recreo aparece como “premio” como momento deseado, haciendo claro contraste con el resto de materias “aburridas”.
  •  El timbre, pito (gorgorito), campana y otros instrumentos sonoros fuertes y/o agudos.

            
Nótese la expresión de la ilustración en la que el silbato sirve para llamar la atención.  En el caso de la campana el gobernador de la provincia inaugura el ciclo y el nuevo edificio sonando la campana.
  • Las mesas y las sillas, su ubicación y su forma.


·        El pizarrón (o la pantalla), su ubicación (al frente, en alto,) su tamaño (grande), quién lo usa (la maestra/o –autoridad-, el  alumno/a –premio o castigo-, ).


  •         La ventana desde la cual se ve el patio (como posibilidad de salir, o de no salir).  Así como el patio mismo, como premio (durante el recreo, por ejemplo).

  • El basurero (a veces pegado en cada mesa, a veces colectivo).

  • El listado de asistencia: es un libro tan común no sólo para alumnado, también el cuerpo docente (como los empleados y empleadas en general) se someten a un control de asistencia y puntualidad.


  • El portón, controla el acceso y la salida, en general está cerrado con ostentosidad (cadena, candado, pasador, chapas, etc.)
      
La foto de la izquierda muestra el apoyo de algunos padres al cuerpo docente, la de la derecha está tomada de una página que anuncia la entrega de la reja de la escuela y la alegría del director que agradece el apoyo de padres y madres para conseguirla.  El portón o la reja, la entrada, es un espacio de relación entre maestras/os y pamadres de familia, suele marcar la frontera de tal modo que la maestra habla desde adentro con quienes permanecen afuera (mapadres).

  • Señales y otros códigos de seguridad, información, prohibiciones.






lunes, 16 de junio de 2014

Pronunciamiento Sobre La Puya



PRONUNCIAMIENTO DE PROFESIONALES DE PSICOLOGÍA
ANTE VIOLENCIA EJERCIDA CONTRA LA PUYA

En nuestra calidad de psicólogas y psicólogos de la Escuela de Ciencias Psicológicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala y otras universidades del país, y por el compromiso adquirido, no podemos quedarnos en silencio ante hechos reprochables como la violencia ejercida por fuerzas de seguridad del Estado contra población civil en su mayoría de la tercera edad, mujeres y niñez.
Observamos el actuar de las autoridades, mismo que consideramos fuera del respeto a los derechos humanos, por tanto señalamos que el Estado de Guatemala violenta los derechos humanos de la población que resiste en el lugar conocido como "La Puya”.

Pensamos que las autoridades como representantes políticos y políticas del pueblo de Guatemala, ejerciendo el derecho a decidir y gobernar, deben respetar el derecho a la resistencia y no promover acciones que vulneren la integridad física y mental del pueblo de Guatemala.

Desde la perspectiva psicosocial los impactos a los proyectos de vida de sus pobladores, tendrán tres niveles: individual, grupal y comunitario. Poblaciones donde la vida cotidiana está vinculada con la madre tierra, al verse forzadas a vender sus tierras -en su mayoría herencias-, el exponerse a transporte pesado, sustancias químicas y escasez de agua, constituyen en sí mismos graves daños a sus derechos fundamentales y repercuten en la salud mental.

Para las mujeres en todas las edades una minera implica exponerse, por un lado afectando el crecimiento normal de las niñas, o bien provocando alteraciones genéticas para quienes están embarazadas, así como un pronóstico a futuro de cáncer en la piel, que no son posibles de palear con plantas medicinales, tal y como lo dicta su cultura.

Las mujeres de la Puya dan cuenta de una fuerte ideología religiosa que les inviste de esperanza al rezar para detener el “mal de la minera”, sin embargo, este “mal” no se detiene y por ello a pesar de sus rosarios, crucifijos, biblias y cantos fueron cruelmente atacadas físicamente por fuerzas de seguridad del Estado. Hecho que generó en las mujeres, profunda indignación, humillación y llanto porque “no nos  respetaron, nosotras no cometimos delito alguno, pero si por eso vamos a morir, vamos a seguir, porque defendemos la vida”[1]. Palabras que ojalá tuviéramos más personas en Guatemala para despertar de nuevo a la vida y defenderla.

Por otro lado cabe hacer mención que, cuando se trata de tercera edad, es decir, abuelas y abuelos al frente de una resistencia para que no se dañen sus tierras, se torna aún más que legitima su causa, dado que no son personas que perdieron la cabeza y ahora gozan de locura, sino todo lo contrario, con la clara preocupación que el peligro es real e inminente para su generación y las siguientes. Esto remite inmediatamente a recordar que lo mismo hicieron abuelas y abuelos durante el Conflicto Armado Interno defendiendo la vida bajo las siguientes palabras: “nosotros ya nos vamos a ir, pero quedan nuestros hijos, nietos y no queremos que se queden sufriendo, por eso no importa si nos toca morir”[2].

Así mismo, consideramos que el conflicto debió prevenirse cumpliendo con la legislación, no sólo a nivel de la burocracia formal, sino protegiendo legítimamente el interés superior del bien común.  Esto quiere decir, entre otras cosas, exigir un estudio de impacto ambiental pertinente[3], reconocer el derecho de consulta, el liderazgo comunitario y garantizar la posibilidad de un diálogo público y abierto, no sólo con las comunidades directamente afectadas sino con otros grupos sociales, afectados indirectamente o con interés en temas como el ambiental o el tributario; es decir un diálogo social y no sólo información o publicidad.  No habiéndose prevenido el conflicto, la solución violenta que se le dio, es un error más grave de parte del Estado de Guatemala que señalamos públicamente pues creemos debe evitarse toda vez que la resistencia del pueblo es pacífica.

Por todo lo anterior exigimos al Estado guatemalteco el respeto a todas las manifestaciones pacíficas y de resistencia de los pueblos ante industrias extractivas en el país. Para posibilitar una Guatemala con respeto a disentir, con diversidad de pensamiento cultural que pueda construir caminos de paz y democracia.

Mónica Pinzón                       Paula López                Rosa Pérez                  Luis Alvarado
Orlando Rodríguez                 Rebeca Moreira         Cesar Tezén                Edith García
Francisco Lux                          Eduardo Wolke           Herbert Bolaños          Amílcar Paredes
Mariano González                  María Reneé González


[1] Mujer en resistencia de la Puya.
[2] Abuelo de 86 años de la Puya.
[3] Plaza Pública publicó un análisis del EIA realizado por un experto que afirma no haber visto peor estudio de impacto ambiental en 42 años de trabajo (http://www.plazapublica.com.gt/content/entrevista-robert-moran-estudio-impacto-ambiental)

domingo, 2 de marzo de 2014

Cartas y correos

Con la "crisis" de Venezuela hubo en las redes virtuales una serie de reacciones que hicieron del tema algo de qué hablar, también de qué escribir.  No faltará, digo yo, alguien que cante al respecto.
Uno de los documentos más interesantes que se publicaron fue la carta de Rubén Blades al respecto.
En mi caso, fue un tuit de Calle13 la que me la presentó:

www.rubenblades.com/todos/2014/2/18/venezuela-1.html/

Luego conocí esta carta de José Gregorio Bracho Reyes:

www.aporrea.org/movil/actualidad/a182706.html

Claro que para entonces, ya había cruzado algunos mensajes y correos al respecto con personas cercanas a mí, con diferentes posturas y sobre la situación de Venezuela, la de América Latina y sobre la carta de Rubén Blades.
Pero, faltaba otra, la que finalmente me motivó a escribir esta entrada.  Se ha publicado como "Respuesta de Silvio" a la carta de Rubén Blades.  Algo de Silvio tiene, pues la publicó en su blog, pero no es él el autor:

http://segundacita.blogspot.com/2014/02/que-fallo.html

Poco tiempo pasó y recibí un correo en que hacía referencia a la carta (supuestamente) de Silvio, esta vez, la publicación de un periódico:

<<subieron esto al fb y recordé [que] la vez pasada Herbert, nos envió una carta de Blades.  Parece que no solo a mi, me pareció utópica jejejejeje,  Aunque así lo dice el título, no tengo claro [que] realmente lo haya escrito Silvio Rodriguez, porque tiene por autor otro nombre.  Hay les dejo...>>

http://elperiodicocr.com/news/silvio-rodriguez-le-responde-a-ruben-blades/

Así, que, más para ordenar mis ideas respondí al correo que me enviaron:

<<La carta no es de Silvio, pero se la han atribuido porque la publicó en su blog (el comentario de Quique Claros lo aclara), les sugiero verla en el blog de Silvio para contrastar los comentarios que han puesto en las dos páginas -cada una desde su lado recibe apoyos- y luego ver lo que pusieron en fb (que no pasa de comentarios viscerales en la mayoría de casos)
Lo que -además -me parece interesante es que una página (la del periódico de Costa Rica) diga "a través del periodismo plural, riguroso independiente y honesto" y luego muestre la nota con el título "Silvio le responde...", confundiendo a los lectores sobre quién es el autor.  Suma a esto que, aunque ponen el autor, quienes leen la nota no lo notan. De allí me queda la duda de la intención de compartir la carta: ¿será poner a polemizar el tema? ¿o será proponer para la discusión? (lo primero es sólo "echar leña al fuego", lo otro sería "agregar argumentos en camino a una solución").
Como respuesta a la carta de Blades me gustó más la de un Venezolano que anda por África, debe ser funcionario de gobierno, por el texto que elabora, pero me parece que pasa muy respetuoso, por plantear argumentos suyos, más que criticar los de Blades.  En ese sentido, creo que lo de "utópico" no sólo te pareció a vos, pero Guillermo Rodríguez (el autor de la carta) no versa tanto sobre si es utopía o no, sino sobre su incongruencia. De allí que su conclusión sea: "ya no podré escuchar a Rubén Blades como ese cantor de nuestra América que quiso ser" me parece un error (Blades sí es un cantor de "nuestra américa" ¿de quienes?).  Claro que la desilusión pesa, pero es que Rubén Blades ha hecho de la música su camino (y no de la política).
De la respuesta de G. Rodríguez me encantó esta frase: "trata [tratá, diríamos nosotros] de entender las revoluciones de la historia, no las que soñamos para tranquilizarnos."  Con esta frase, creo, te identificarás, pues es con ella señala lo utópico de la carta de Blades. Y claro que argumentos hay, como los de Galeano: 

Utopía 

Ella está en el horizonte. 
Me acerco dos pasos, 
ella se aleja dos pasos más. 
Camino diez pasos 
y el horizonte se corre 
diez pasos más allá. 
Por mucho que yo camine 
nunca la voy a alcanzar. 
¿Para qué sirve la utopía? 
Sirve para eso: 
para caminar. 

Para recordarnos que la utopía (como la de Blades) es necesaria; también el realismo (como el de Guillermo).  Me quedo pues con una canción de Silvio para responder la encrucijada:  http://www.youtube.com/watch?v=7_G5SICGq24>>

Terminado el correo, empecé a escribir esta entrada para compartir mis ideas sobre el asunto y claro, terminé con más preguntas que respuestas:
¿Por qué se cuestiona a Blades, y no a sus ideas?
¿Qué intereses tienen los medios de comunicación cuando publican "cartas y correos"?
¿Se puede encontrar noticias "objetivas"? ¿Cuántos lados tienen las historias y dónde encontrarlos? Es decir, ¿cuántas y cuáles son, las miradas sobre la realidad de Venezuela que nos ayudarían a entender lo que pasa? ¿Y sobre Guatemala, sobre nuestra realidad más local, qué nos parece? ¿Es un gobierno representativo?  ¿Cómo lo cambiamos? ¿Porqué lo aguatamos? 

Me quedo aquí, voy a escuchar a Calle 13

http://www.youtube.com/watch?v=RleII4X_qQs

jueves, 20 de febrero de 2014

... En el sentido en que Jacques Berque dice que no sólo existen países "subdesarrollados" sino, sobre todo, "sociedades sub-analizadas".
-El Banco de los sueños: Ensayo antropológico del soñador contemporaneo-

miércoles, 15 de enero de 2014

Icy & Sot.

Dos artistas Iranis del stencil con un contenido social en su gráfica bastante interesante.







martes, 10 de diciembre de 2013

“Instituciones Sociales en mi formación” (Julio César Montufar Castillo)

Este ensayo es un trabajo que Julio César presentó durante el curso de sociología; no diré más:


Dentro de nuestro contexto social, a lo largo de nuestro cúmulo de años, hemos sido, somos y seremos influenciados en cierta magnitud por las interacciones presentes en el sistema de funcionamiento social (del cual su beneficio es puesto a crítica) en el cual estamos inmersos. Esta inmersión no constituye necesariamente una posición fija y determinada sin posibilidad de cambio o nuestra capacidad de brindar aportes a la dinámica social y sus nociones presentes de manera tácita en la mayoría de nosotros. Sin embargo, el sistema social existe y subsiste a partir de lo que reconocemos como Instituciones Sociales. Debemos evitar caer en el absolutismo de que un sistema social se sostiene de las instituciones sociales y se sirve de ellas. Es importante sugerir que como son la red que sostiene el sistema social (por la interrelación que mantienen y la forma en que plantean un esquema muy común entre todas) en tanto se afecten las bases y nociones principales de las Instituciones Sociales, se podrá gestar un conocimiento social (mas aun, un funcionamiento social, un sistema) que a través de ellas transmitirá una formación si no diametralmente opuesta a la actual, al menos con esbozos al mejoramiento de la situación que impera en la dinámica social dentro de nuestra realidad latinoamericana. Es entonces que nos vamos percatando de la manera en que a lo largo de nuestra experiencia vital en sociedad, hemos sido influenciados de manera sustanciosa por todas estas nociones transmitidas por cada una de las Instituciones Sociales (si bien todas son parte del sistema social y nosotros somos parte de la sociedad que funciona a partir de este sistema, no necesariamente tendremos que haber sido influenciados por todas y cada una de ellas. Pero invariablemente de esta posición, si tendremos una fuerte manifestación del efecto que algunas han desarrollado en nuestra concepción de la realidad social). De esta forma, podré plasmar en las siguientes líneas la influencia que han tenido en mi y como he formado mi postura frente (o al lado) de ellas.

Ante todo es necesario analizar la forma en la que concibo la dinámica social y catalogo el funcionamiento de ésta en la actualidad. Partiendo de ahí podré ver la forma en que la influencia de la familia, iglesia, escuela y estado (siendo las instituciones que han estado con mayor relevancia a nivel consciente en mi formación) han contribuido a mi perspectiva de la realidad. Puedo aseverar que reconozco la realidad sensible y la reflexiva, sustentando que es posible conocer la primera para llevarla a la segunda. Siendo la última el perfeccionamiento del conocimiento de la primera. Las relaciones de género y los roles atribuidos tanto al hombre como a la mujer han sido nociones que me fueron enseñadas dentro del entorno familiar y que constituyen una forma que reconozco válida: el hombre aporta sustento económico al hogar, pero una mujer al lado con la misma actividad (y capacidad) le complementa (y en ocasiones, primordialmente se constituye la mujer el punto de mayor ingreso económico). El primero lava ropa, utensilios de cocina, plancha y realiza quehaceres del hogar (enseñando a los hijos varones los mismos hábitos) fueron enseñanzas valiosas en las cuales puedo reconocer un terreno adecuado para cimentar las nociones de la igualdad de derechos y la posición de la mujer en la sociedad. La iglesia ha proveído de la mayor formación de valores y comportamiento (de mano con la familia) en las cuales se manifiesta la autoridad principal e innegable del representante divino. La iglesia ha planteado en mí una formación que en ocasiones ha sido confrontante con cierto esquema de pensamiento propio. La escuela influenció de manera importante hacia mis nociones de éxito, competencia y victoria sobre los demás. La idea del Estado ha sido eso mismo a lo largo de mi existencia (hasta hace poco tiempo) al constituirse como algo que existía y tenía tal importancia que indistintamente a no reconocer su valor e influencia en mi, debía mantenerse y defenderse.

 Cada una de las Instituciones Sociales que han influido en mi formación e inmersión social, han aportado una serie de valores los cuales se han visto reafirmados por el tipo de transmisión que tanto familia, escuela, iglesia y estado han hecho. Todas ellas han contribuido de manera significativa en el fomento e introyección de ellos, dentro de los cuales cabe mencionar: el respeto, que en realidad y en dependencia de la institución que lo reforzó (aunque al final, la interrelación refuerza una noción entre instituciones) crearon en mi una visión de un cumplimiento orientado más hacia el comportamiento mecánico y obligado de ciertas actitudes y roles que son “los adecuados” para mí. La disciplina formada constituyó también un comportamiento “adecuado” mediante el cual se me reprimía de realizar actividades que yo quería. Recuerdo la única vez que fui “corregido” por manifestar actividades fantasiosas de juego. El resultado fue una represión no solo desde afuera, sino desde mi interior, sobre el cual me impedía realizar ciertas actividades. La tolerancia fue otro de los valores reconocidos que las instituciones sociales influenciaron en mí. El amor y afecto fueron también aplicaciones impuestas más que fomentadas y desarrolladas, de modo que al momento de reflexionarlas fueron sencillamente modificadas o desechadas. Sin embargo, no han constituido únicamente una valoración superficial, sin profundidad de las cosas; también han llevado a que considere ciertas nociones como la verdad, la tolerancia, la solidaridad, pero que han partido más bien de la crítica a la formación de valores de las instituciones que de los valores transmitidos en sí por ellas.

No solamente es la formación de valores lo que las instituciones sociales transmiten. Los valores son, cimiento para una serie de continuidades y transformaciones sociales que todas y cada una de ellas transmiten e inculcan en cierta magnitud. Es entonces como nos percatamos que en el esquema de familia y la formación que promueve sustenta la continuidad sobre la diferenciación de la autoridad del hombre sobre la mujer y la sumisión que ésta debe tener hacia el primero. La toma de las decisiones del padre como de acatar sin lugar a crítica o modificación por parte del resto de integrantes. El sostenimiento de una familia monogámica y heterosexual que sin importar el funcionamiento interno, debe reproducir el esquema social que impera.  La escuela sustenta un patrón similar pero con la distinción de que las continuidades son transmitidas a modo de necesidad hacia su realización para encajar adecuadamente en la sociedad. De este modo se transmite la individualidad y la medida del éxito bajo criterios de “el que más tiene”, transmitidos al funcionamiento social regular (el que más puntos tiene - - el que más dinero tiene). La iglesia ha sido otra institución que transmite esta falta del criterio comunitario y el involucramiento de todos y cada uno de los integrantes de ésta. El Estado a pesar de poseer una base legal que debería considerar como patrón (en aspectos relevantes y de importancia social, reconocemos que también la ley necesita transformaciones), burla la representatividad y se convierte en otro eje de sostenimiento a la opresión y sometimiento de las mayorías a las minorías privilegiadas en el país. Las transformaciones sociales son propuestas por instituciones sociales que de igual manera sostienen al sistema, pero no como una dinámica unilateral sino que plantea la bilateralidad con aires de conflicto social, necesario según algunos esquemas teóricos sociológicos para lograr el cambio y la direccionalidad hacia el camino justo, comunitario, social.

Dentro de toda esta reflexión y producción escrita, se manifiestan ciertos aspectos que han podido ser llevados a crítica a través del conocimiento de nuestro sistema social y el sustento teórico que nos lleva a cuestionar ciertos aspectos que únicamente hemos venido reproduciendo y han sido transmitidos a nosotros a lo largo de las generaciones (en las distintas áreas donde se forman y manifiestan las instituciones sociales). Por lo cual puedo decir que en su concepción estructural cada institución social mantiene nociones que necesitan una acción transformadora por parte de quienes pertenecemos a ellas. No es necesario esperar a proponer un cambio radical en el sistema de reproducción que traemos impuesto. Pero basta con reflexionar y decidir cambiar la forma en la que nosotros inicialmente hemos adoptado nociones que luz de crítica pueden estar abiertas a propuestas y la decisión que tengamos al momento de influir en una nueva generación para el alcance de la meta transformadora del esquema actual. En la familia puedo mencionar que la reflexión sobre el mantenimiento de las funciones paternalistas y de concepción capitalista únicamente nos mantiene (o nos pone aun más en desventaja) en la posición que tenemos. Escuela tiene nociones sobre la cuales hay que sostener una reflexión aun más extensa en cuestión de fomentar una educación y formación sin esquemas autoritarios y militares de funcionamiento, que no hacen más que transmitirnos antivalores de racismo, discriminación, sumisión y represión. Referente a la iglesia, pude reflexionar sobre las posturas dogmáticas y de control que hasta este punto, la historia verdaderamente plasmada ha puesto a relucir y ha evidenciado el juego que ha tomado el ser humano contra el mismo ser humano para oprimir y evitar el progreso verdadero.

Así que a la luz de la sociología, hemos considerado aspectos relevantes para esta producción que permite obtener una impresión, tal vez muy vaga, de la influencia personal a la que me he visto sometido (como la gran mayoría de los guatemaltecos) y cómo es posible realizar propuestas y argumentaciones que permitan obtener una apreciación de la realidad más compleja pero a la vez sustanciosa en aras de una interpretación teórico-práctica de la realidad que nos ocupa. 

Marxismo: un modelo, más que teórico, de revolución sociológica (María Alejandra Muralles Marín)

Este ensayo es un trabajo que María Alejandra presentó durante el curso de sociología; no diré más:

Entre los modelos teóricos sociológicos que, hasta ahora se han dado a conocer dentro del contenido del curso, lejos de ser el más sencillo pero por mucho el más interesante es el Materialismo dialéctico de Marx. Modelo que puede ser definido como la teoría del conflicto. Ello   porque dentro de su planteamiento explica y pretende predecir el comportamiento y funcionamiento de la sociedad en base a sus conflictos existentes. Entiéndase como conflicto la lucha entre dos opuestos que constantemente cambia y por ende provoca cambios fuera de sí, este concepto es derivado del discurso de Heráclito sobre la el proceso dinámico por el que la materia atraviesa de forma constante y que permite su avance.
La teoría Marxista pretende llegar más allá de ser una teoría como lo han sido sus  incongruentes predecesoras e innegables raíces históricas, según Marx, explicar a la sociedad y sus sistemas es útil, pero lo es más el efectivizar esos sistemas y provocar cambios ante las injusticias sociales que se viven.Desde la perspectiva dialéctica materialista marxista, existen tres leyes que permiten la comprensión y en base a ella la toma de acción en relación a la sociedad.  Claro,  porque es una teoría socialista pero dichas leyes son aplicables universalmente a cualquier otra ciencia. Desde la química hasta los procesos de psicopedagogía. La primera de dichas leyes, llamada unidad y lucha de contrarios versa sobre como todo lo que se conoce y aún aquello que queda por conocer está compuesto por opuestos que luchan, no por un desacuerdo,  si no por ser entre sí contrarios. La segunda ley, la transformación de lo cuantitativo a lo cualitativo niega la generación espontánea tanto de materia como de procesos histórico-sociales, según esta ley un cambio cualitativo no puede darse sin haber antes sido precedido por la acumulación de una serie de pequeños cambios cuantitativos. Al hablar de cambios cuantitativos no se hace referencia únicamente a números o tomando el término textualmente, cantidades. Los cambios cuantitativos dentro de la dialéctica representan procesos que por sí solos, de forma aislada no representan la transformación, pero una vez una serie de ellos han sido acumulados llegará un punto, incalculable y desconocido en el que su unión sí representará la transformación o en términos dialécticos; un cambio cualitativo. Esta ley puede observarse de forma directa y con el respaldo de la teoría evolucionista de Darwin en el surgimiento de nuevas especies, estas no se dan como coloquialmente se dice “de la noche a la mañana” se dan gracias a la acumulación de pequeños y en su momento insignificantes cambios estructurales que las necesidades ambientales han causado que llegan a un punto en el que surge una nueva especie. De igual forma, una guerra es el estallido de conflicto existente hecho a base de otros pequeños conflictos y una revolución es una transformación radical causada por el descontento ante varias formas de opresión impuestas por el sistema. Dentro de este contexto se puede definir la tercera ley, la negación de la negación, como una aceptación una inherente transformación cualitativa. Esta ley dicta que al afirmar la potencia y negar la realidad (acto) puede ser transformada en otra realidad, en teoría, una mejor. La negación de la negación, más que ser un engañoso juego de palabras pretende ver más allá de lo que se vive, afirmar las posibilidades de que la realidad como se conoce no es la realidad en su única forma, existe una posibilidad de cambiarla y hacer de ella lo que tiene la capacidad de ser. Un sistema político corrupto lo es, pero esta ley propone negar su calidad de sistema corrupto para afirmar su potencial de ser un sistema político justo y honesto. Dentro de la confusión que esta ley puede provocar está el creer que negar el acto es omitirlo. Omitir el acto no llevaría a nada, en cambio negarlo reconoce su existencia y en dicha existencia su potencial.
Esta base conceptual sustenta la explicación marxista del sistema social y la propuesta que hace para cambiarlo.
En el reinante sistema capitalista la burguesía maneja a su antojo la economía y con ello la vida en general, pues es dueña de los medios de producción. Mientras el proletariado, vende, al precio que la burguesía quiera pagarle, su fuerza de trabajo y más aún, la burguesía no solo pone un precio al servicio del proletario, le enajena imponiéndole determinada ocupación rara vez relacionada en términos económicos con sus deseos. El sistema ofrece también medios para aliviar esa sensación de enajenación, la promesa de alcanzar la movilidad social, paliativos para el sufrimiento que alienan a las personas y la venta de ideas que refuerzan su inevitable calidad de proletario.


Los escasos conceptos planteados anteriormente son, si no los más importantes dentro de la teoría,  los básicos para pobremente explicar el por qué y reiterar lo que en un principio del presente ensayo se plantea; La teoría dialéctica materialista de Karl Marx como la que en lo personal fue de mayor interés entre las teorías que se llegaron a conocer y que inevitablemente se comparan entre sí y hacen cada una sonar más ilógica a la anterior. El enfoque populista de la teoría le da un tinte revolucionario y de cierta forma esperanzador, especialmente cuando se vive en una sociedad oligárquica, conservadora y que tristemente no es más que una pieza más en el juego de ajedrez de otra sociedad imagen y esencia del capitalismo.