La necesidad de marcar el tiempo seguramente nos surgió -como especie- con la observación de los ciclos de la naturaleza. Así, los cielos y las estaciones seguramente tienen que ver, yo creo que, más que el sol y la luna. La repetición diaria del sol, la repetición mensual de la luna, como la intermitencia de las nubes son ciclos tan breves que apenas nos dejan pensar y extrañarles.
Los ciclos del cuerpo humano, como la respiración, las pulsaciones, el ciclo: ingerir - digerir - cagar no llama nuestra atención. Quizá la menstruación, por esa asociación de la sangre con el dolor y el peligro, sea el que más nos llamó la atención.
Por cierto, ese ciclo no es de 28 días "por naturaleza". Quiero decir: no siempre ha sido así. Hay una historia detrás de la frecuencia con que una mujer menstrúa. No es sólo una historia personal, o familiar; tampoco me refiereo sólo a la historia cultural, estoy hablando de la historia de nuestra especie. El proceso por el cual empezamos a tener relaciones sexuales sin que haya posibilidades "naturales/reales" de reproducirnos, es decir, cuando el sexo se nos descubrió como placer y empezó a dejar de ser instinto reproductivo.
(este link presenta algunos argumentos sobre la menstruación que resultan muy interesantes:
http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/05/150428_vert_earth_mujeres_menstruacion_yv )
Así, el ciclo menstrual ha tenido diversas explicaciones y afectos asociados. Lo mismo ha sido con los ciclos estacionales. Y el modo de llevar la cuenta, el momento que se elije para "iniciar" el ciclo y de construir ritos al rededor de esos momentos simbólicos es una construcción sociocultural (redundo: histórica).
Digo, quemar cohetillos o fuegos artificiales (juegos pirotécnicos), luces chinas el dragón, o contar en reversa los últimos diez segundos de un año, reunirse para "vivir el cambio de siglo" (yo viví ese cambio y nada cambió), etcétera, son puros ritos que sostienen los valores y símbolos del sistema social que los produce. Y ojo, no es una crítica a esos valores, sino una descripción del hecho. Si me opongo a los valores y símbolos de este sistema, ya es otra cosa.
(este link sobre el "fin de siglo" me dejó más preguntas sobre el tema del cambio de ciclo [siglo, ciglo, ciclo, siclo, siglo, ciglo, ciclo, siclo...] https://es.wikipedia.org/wiki/Fin_de_si%C3%A8cle )
Todo esto para contar algo más íntimo y familiar.
Anoche mis hijos nos propusieron repetir el ejercicio del inicio del año pasado:
-Hagamos eso que hicimos el año pasado.
-¿Qué cosa?
-Que cada quien dice lo que quiere hacer este año, en qué quiere ser mejor y qué quiere cambiar.
-Ahh, buena idea, ¿quien empieza?
No sé ahora quién empezó, pero fue hermoso escuchar sus propósitos, llenos de amor y de esperanza. Propusieron cosas como cuidar el cuerpo y disfrutarlo, estar más tiempo jugando, aprender de sus maestras y de sus compañeros [por si no lo notan, esa afirmación es más horizontal que la idea general sobre educación que tienen les alumnes de la universidad en la que trabajo], mantener mejor ordenadas las cosas de la casa "para que sea más fácil encontrar todo". Y otras esperanzas entre lo trivial y fantástico que llena la vida infantil. Nada de "Paz mundial" porque la guerra no les ha aparecido como problema, ni como posibilidad. La guerra sigue siendo la de las galaxias.
Luego, el otro momento, también repitiendo al año pasado:
-Ahora decimos lo que queremos que los y la otra mantengan, lo que queremos que cambie y lo que se nos ocurre que podría gustarle.
-Pues yo sí quiero cambiar algo: no quiero enojarme tan fácil, noté que este año al menos tres veces, tampoco fueron muchas, pero sí me enojé por cosas que valían la pena.
Seguramente la película Intensamente algo nos fue dejando. Por ahí íbamos, con el rito del cambio de año, hablando de cómo somos y qué queremos ser, cuando uno de ellos nos recordó otro rito que mantenemos:
-¿Qué nos traen los reyes?
De haber sabido, le contesto:
-Nos traerán la aprensión de trece exmilitares que produjeron muchísimo dolor. Y luego, habría dicho: "los reyes no nos lo traen, la gente que lucha por un mundo mejor nos lo está preparando, desde hace años. Los reyes, quienes piensan como tales nos traen pobreza y miseria en siglas como SMD. Y por cierto, esos que piensan así, se toparon con esta otra noticia:
https://comunitariapress.wordpress.com/2016/01/05/la-puya-consejo-municipal-de-san-pedro-ayampuc-verificara-cierre-de-empresa-minera/
http://www.s21.com.gt/cierran-proyecto-minero-puya/2016/01/06/cierran-proyecto-minero-puya
A ver si tenemos más días de reyes. Aunque, pensándolo mejor, pongámosle otro nombre.
*búsca efemérides y se topa con un montón de reyes:
http://www.hoyenlahistoria.com/efemerides/enero/6 *
¿Qué nombre le ponemos?
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miércoles, 6 de enero de 2016
¿Qué nombre le ponemos? (¿Qué nos traen los reyes?)
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domingo, 18 de octubre de 2015
Hay tareas que sin número de Carné se ven mejor.
Gracias P.
¿Qué es peor que no lograr terminar un poema/ensayo/cuento/oración/palabra/frase/idea/beso? La necesidad de hacerlo...
¿monólogo narrado? ¿cuento? ¿? ¿chiste mal contado? ¿poema mal rimado?
*Inserte título*
Son ciclos, son vidas
son momentos
Son ciclos son vidas son momentos
Son ciclos son vidas son momentos.
Son ci…
Ella repetía, borraba, escribía.
Son ciclos son vidas son momentos
¡puta! Gritó.
¿Qué es esto? ¿Qué pasa? Va. Hoy no es el día. Ultimamente
ninguno lo es… pensó
No durmió. Olvidó cómo era hacerlo. Hacía ya bastante que no
lo hacía del todo.
Una vez más. Dijo. Hoy sí. Suspiró
Era tan bello. Lo tocó, por un momento lo sintió suyo,
sonrió.
Es mío, pero no lo entiendo. No, no es mío… ¡Pero lo quiero!
Son ciclos, son vidas, son momentos
Día y noche le daba vueltas. Se acercaba, pero le temía. Se
alejaba, pero era difícil de descifrar. Eran pequeñas piezas que se movían y se
burlaban, le extendían la mano y se la quitaban.
No está completo, no está completo. Está incompleto
Estoy incompleta
¿Vos lo entendés? Es una mierda. Pero es hermoso.
¿qué estoy haciendo?¿qué estoy haciendo? Ella no sabía, no habían respuestas. No para
esto.
Para lo demás, tenía miles. Las modelaba, las pintaba, las
soplaba y volaban libres. Se sentía con vida. Pero entonces recordaba…
Recordaba que son ciclos, son vidas, son momentos… son
¡ahhh! Sentía muerte.
Mas no moría, era esa muerte que da más vida…
¡Bueno! Hoy sí… son ciclos, son vidas, son momentos ¿Por qué
no avanza?!
Las lágrimas rodaban, las cajetillas se terminaban… y ella
continuaba. Pero mientras continuaba, su piel se hacía sensible, sus ojos
descubrían nuevos colores, su boca sentía nuevos sabores. No lo entendía. Pero lo amaba.
Se sentó, se paró, hizo acrobacias, se sentó de nuevo.
Son ciclos, son vidas, son momentos
Son… son letras, son
palabras
Son luchas y caminares
Son madres, que viven. Viven y ríen, viven y lloran. Viven
por ellas y por sus corazones.
Son ternura e incertidumbre. Pero son decisiones, son
profundas en sus reflexiones.
Son amigas, son hermanas. Son sueños. Son compartir sin siquiera hablar, son conocer son perdurar.
Son alegría, son fantasía.
Son corazones abiertos que albergan almas, que tienen miedo, que tienen
frío.
Son ciclos, son vidas, son momentos. Son ciclos, son vidas
son momentos
Son sencillez, son carcajada. Son fé, son generosidad.
Son Academia, son experiencia, son marcadores de colores,
son indescifrables, pero extrañamente entrañables. A veces duelen, a veces
confortan. Son pasión, son amor.
Son lugares, son otros y otras.
Somos nosotras.
Somos ciclos, somos vidas, somos momentos.
Se puso de pie, dio un paso atrás. Era suyo, era ajeno. No
lo entendía, podía explicar cada parte. Era confuso, pero estaba claro.
Pero por sobre todo,
estaba inconcluso.
Como muchos ciclos, como muchas vidas, como sus momentos.
A ellas 6...
lunes, 25 de agosto de 2014
Porque aparte de ser hay que estar
Se es quien se es, se es quien se puede ser y se vive en
constante defensa de lo que con ello se puede hacer. Y es que ser no es nunca
suficiente, no para ellos, no para
ellas, no para vos, ni para mí. Porque
aparte de ser hay que estar; hay que estar listo, hay que estar presente, hay que estar buena, hay que estar latente,
hay que estar feliz, hay que estar, estar, estar siempre al pendiente. Al pendiente de qué
decir, al pendiente de qué sentir, pendientes de no herir, de saludar y reverenciar. Son rutinas que nos envuelven, nos mastican y nos
tragan; nos defecan y comparan. Pero es que nos encanta, nos encanta estar,
estar con él, estar con ella. Nos fascina ser; ser para ellos, ser para ellas.
No es suficiente, ya lo dije, lo sé, lo vivo, lo odio, lo amo, lo soy. Lo soy.
Lo soy.
Alejandra
miércoles, 2 de octubre de 2013
El Poder de la Duda
Si pudiera quemar las armas, no lo dudaría
Si pudiera cortar los látigos, no lo dudaría
Si pudiera enseñarle la verdad a la mentira, no lo dudaría
Si pudiera acariciar al dolor, no lo dudaría
Si pudiera sólo hablarle al grito, no lo dudaría
Si pudiera pintar el blanco, no lo dudaría
Si pudiera abrazar al odio, no lo dudaría
Si pudiera alimentar al hambre, no lo dudaría
Si pudiera cantarle al silencio, no lo dudaría
Si pudiera borrar el evidente futuro, no lo dudaría
Si pudiera pegar los árboles cortados, no lo dudaría
Pero, si pudiera mandar todo a la mierda, eso si lo dudaría.
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