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lunes, 9 de mayo de 2022

sábado, 26 de mayo de 2018

¿Cada cuanto se muere alguien?

No es una pregunta estadística.
Se trata de una pregunta personal.  ¿cada cuánto se te muere alguien?

Anoche en el funeral de mama Cony estuvimos hablando sobre cómo la muerte nos ha visitado como por "oleadas".  Como si la muerte se metiera en nuestras redes (no en las virtuales, sino en las afectivas) y se llevara a varias personas de nuestra red.  Hace dos semanas estaba en el funeral de la abuela de una amiga, ayer en el de la mamá de otra.  Y ahí me comentaba alguien que "pronto" nos veríamos en otro funeral, porque alguien más está viviendo esa separación paulatina que traen las enfermedades terminales.

Pero no hablo sólo de las muertes físicas, tal vez las más reales.  Me pregunto también cada cuanto una amistad o tantas otras formas de relación cambia de modo profundo y te duele.  Cada cuanto relaciones que fueron posibles "acaban muy pronto" y no las notamos.

El último mensaje para un amigo que siento haber perdido fue "que bueno saber que estás bien".  A otro, hace poco también, le escribí muy contento por saber de su paternidad ya próxima y simplemente siguió un silencio como de muerte, de distancia.

Así, se nos van yendo las personas.  Con pequeñas muertes, con cambios profundos que no implican el "final" pero sí, la pérdida. La pérdida de una relación, de una forma de relación, de un momento en la relación.

Y encontramos (quiero encontrar) otras formas de mantener esas relaciones, esos cariños, esas amistades, esas complicidades.  Mantener la filiación (cuando te reconocés huérfano) o la maternidad (como lo ha hecho Emma con Marco Antonio), mantener la amistad, aunque deba aceptar que todo ha cambiado.

Tal vez siempre se nos está muriendo alguien y no lo hemos notado.

domingo, 28 de enero de 2018

¿Paternidad?

Oírles crecer.
Verlos dormir.
Oír su risa.
Sentir su abrazo.
Oír su voz.
Olerlosy notar sus cambios.
Oír sus sueños.
Probar la felicidad que descubren.
Oír sus preguntas.
Saber qué ya les gusta y qué ya no.
Oír su respiración.
Decidir para su bienestar.
Oírles crecer.

viernes, 25 de noviembre de 2016

¿Has tenido buen mes?

De barriletes
vientos y letras
abrazos, cariños y amor.
Noviembre de cielo despejado
de búsqueda de claridad.
De alimentar el alma
de cuidar el cuerpo
de terminar el trabajo
y descansar de él.

Noviembre ha sido
un buen mes.

miércoles, 3 de agosto de 2016

¿Tres niñas de Guatemala?

Esa niña tenía seis años. Era de Guatemala y no moriría de amor, pero el corazón le latía como si intentara salir de entre sus costillas.  Era pánico, era terror.  No lo sentía, lo era. Oraba para que la catástrofe no llegara, para que no se hiciera pobre, ni ella ni su familia; ni ahora, ni nunca.  Porque de ser pobre, sería india.

La misma noche, otra niña a sus doce años oraba para evitar la catástrofe que temía.  Ella también era terror y pánico, pues tampoco lo sentía, lo era.  Él volvería con su mujer y ella no moriría de amor, pero sentía un deseo extraño y profundo, que se volvía culpa y temor.  Entonces oraba para que no llegara la catástrofre, para que no se hiciera lesbiana por ese deseo, ni por ese beso. Porque de ser lesbiana, sería puta.

A la noche siguiente, otra niña de ocho años. Sin ramos de lirios, sin orlas de reseda, y sin jazmín, no moriría de amor, pero soñaría terribles pesadillas en las que su cuarto se llenaba de humo, un humo verde que, aunque le provocaba carcajadas, le hacía sentir naúsea y terror. Despertó y se castigó porque sabía lo que soñaba, sabía lo que deseaba.  Como castigo se impuso la oración.  Oraba para que ese humo alucinógeno no llegara nunca a su corazón, ni al de su hermana menor.  Porque si un día fumara, sería ladrona.

De aquella niña ladina, no cambiarían nunca sus rasgos físicos, ni su identidad cultural.  No llegaría a ser "india", ni usando un traje diferente, ni viviendo en otro lugar.  Lo que sí cambiaría sería ese prejuicio que llegó de repente, quién sabe de dónde, de que la pobreza es una cuestión de "raza" o de "cultura".

Ni al tener sexo con su novio, ni al tener sexo con su novia, la otra niña, llegaría a ser "puta".  Ni realizando las aventuras sexuales que fantaseaba, ni teniendo más sexo del que quería.  Lo que sí llegaría a ser es una mujer transgresora, que aprendió a desoír el que dirán, a desoír a familia, amistades y ciencias.

Del mismo modo, ni fumando mota, ni probando tachas, ni viajando con drogas virtuales, se haría "ladrona" la tercera.  A lo más que llegará es a subir el precio de sus pasteles y galletas (mágicas) según el lugar en que los venda, pero eso no es robar.




lunes, 30 de mayo de 2016

¿14:15?


No, no estás sola.  
El silencio también es respuesta,seguimos creyendo en vos.  
El futuro no es mejor que el presente.
El futuro no es, 
por eso no es mejor ni peor.

No hay lugar seguro, 
sólo hay refugios para el peligro y el miedo,
pero no son más seguros, 
no son menos feos, 
sólo son menos reales.

El miedo sigue y seguirá.
El miedo no se quita, no desaparece.
El miedo se enfrenta y sólo así acaba:
volviéndose real lo que tememos,
o siendo real lo que esperamos.

Todo eso que no se puede decir, 
porque es complejo,porque es absurdo, 
o porque nos da miedo,
cabe en un abrazo.

Y ahora, dejo ese abrazo en este texto.

martes, 15 de marzo de 2016

ESPACIO Editorial Inquieta

Hay un nuevo ESPACIO, una publicación nueva, gestionada por una editorial que va empezando su camino.  La Editorial Inquieta / Inquieta Editorial.

El 8 de marzo, se presentó el primer número de esta publicación y nos prometieron "publicar con cierta regularidad" según las posibilidades económicas que tengan y los aportes (de material, no económicos) que reciban.

Este número lo dedicaron al caso Sepur Zarco, a partir del cual abordan la temática general la violencia sexual.  Marcelo Colussi y Paola Orellana aportan columnas de opinión y Byron Chibalam publicó un artículo en que reflexiona sobre la masculinidad militarizada que se refleja tanto en el caso en cuestión como en la recientemente conocida (y tantas otras desconocidas) violación a una niña en el instituto Adolfo Venancio Jol (para ladinizar el nombre de este personaje se oculta "Venancio" en la V. y se transforma Jol por Hall, que suena europeo...).  La edición incluye poesía de Ana Silvia Monzón, grabados de MUGRE (Mujeres Grabando Resistencia) y la transcripción de la argumentación final de Ada Valenzuela en el juicio por violencia sexual que terminó con la condena al militar y al comisionado militar acusados.  Sobre ese caso también se desarrolla una contextualización básica, útil para no promover la memoria histórica de lo ocurrido.

Saludamos estos pasos inquietos y nos sumamos al ESPACIO.





Para información, nos ofrecen esta dirección: inquietaeditorial@gmail.com

viernes, 22 de enero de 2016

¿La visita fue la clave?

Francisco había tenido muy buenos trabajos, en general le habían buscado para ofrecerle empleo y le había ido bien.  Pensaba que esta crisis pasaría pronto.  No era una crisis económica, pues Francisco fue muy buen administrador, prudente en sus gastos y pensó siempre en aquello de “el que guarda siempre tiene”.  La crisis era más bien por el tiempo perdido.  Ahora que tenía “vacaciones obligadas” se aburría bastante y consideraba que su talento se desperdiciaba, por eso, sobre todo por sentirse dejado de lado, buscaba empleo.  Aquella semana empezó a buscar en los clasificados, pues hasta entonces su búsqueda consistía en enviar su CV a cuanta persona conocía (y no eran pocas) que pudiera ayudarle a encontrar un empleo.  “Aunque sea mal pagado” empezó a poner en los correos electrónicos el último mes.
La búsqueda en clasificados parecía una medida desesperada, pero Francisco encontró en ella una forma de entretenerse.  Le dio por leer todos los clasificados, incluso los de alquileres y los de colegios.  Esa tarea dio su fruto.  Encontró un anuncio de una institución para la cual había trabajado, fueron dos meses, pero había trabajado ahí.  Leyó con atención y envió su CV acompañado de todos los requisitos que le pedían en aquel breve anuncio: Carné de NIT, constancia de colegiado activo, antecedentes penales y policíacos, digitalización del título (por ambos lados) y sobre todo su propuesta de investigación.
Sólo después, al llega al trabajo de campo Francisco valoró en su justa dimensión la importancia que el tema de investigación tenía para el país.  En las “tres páginas (máximo)” que el anuncio le autorizaba a escribir para exponer un “Plan de Investigación” no lograba hacer planteamientos profundos, sino apenas plasmar las ideas más generales que tenía sobre las “Oportunidades y Retos para Educar sobre la Importancia de no Verter Aguas Negras al Río Jacintío, en la comunidad Altísimo Belén”.  Francisco imaginó muchísimas formas de educar,  pensó en las oportunidades que él veía y también en los retos que con facilidad identificaba.  Pero el anuncio era claro: “Investigación Participativa”.  De eso, no sabía mucho, pero sabía dónde encontrar información, más bien: a quién preguntarle.
Francisco escuchó de su asesor metodológico, Hernán, quien era amigo suyo desde los años en que empezó a estudiar en la universidad, que las investigaciones participativas se desarrollan en colectivo, según el ritmo y las necesidades de quienes se ven afectados por los problemas que se quieren resolver.  Por eso, en su Plan de Investigación, no aparecían todas las ideas que tenía para ayudar a educar en un tema tan importante, más bien, como le había aconsejado Hernán, se centró en proponer cómo acercarse a las personas para que ellas identificaran lo que debían hacer para educarse y proteger sus recursos naturales.
La llamada la recibió al día siguiente de haber enviado el correo.  Estaba leyendo los clasificados, cuando el teléfono lo interrumpió y una vos femenina, con mucha prisa, le explicó que la consultoría urgía y que su Plan era de los cinco que escucharían al día siguiente para elegir a tres personas que deberían presentar su proyecto de investigación.  Aunque él no entendió mucho, ella dijo dos veces para que quedara claro: “No recibirá honorarios por elaborar el proyecto, sólo se le pagará a quien gane la consultoría”.
Al día siguiente los nervios le ganaban, estaba en la sala de espera de una oficina de lujo, era la primera vez que iba a una entrevista sin estar seguro que el trabajo era para él.  Eso mismo le dio confianza, más o menos, pues se dijo: “No puedo perder este trabajo, pero sí me lo puedo ganar”. Había calculado mal el tráfico, así que llegó muy temprano y eso no le gustaba porque alargaba el tiempo de espera, aprovechó a ensayar en su mente la presentación que haría mientras fueron llegando las demás personas que también presentarían sus Planes.  Para su sorpresa, había personas de edades muy variadas, un joven que no despegaba ni la vista ni los dedos del teléfono; una mujer que quizá sería uno o cinco años mayor que él, que revisaba su teléfono como esperando una llamada, mientras balanceaba su pie sobre el tacón; otro hombre, ni tan joven ni tan viejo, que parecía presumir una tablet con la cual repasaba una y otra vez su presentación.  Él despertó en Francisco un temor: no traía ninguna presentación, ni en Power Point, ni en Prezi, ni en papel…
Para sorpresa de todos, incluyendo a la otra señorita que llegó un poco tarde a la entrevista y se unió al grupo cuando ya estaban en la sala de reuniones, la presentación la harían en presencia de los demás candidatos –“Y candidatas, había completado en voz baja la mayor de las mujeres” –debía ser una exposición rápida, sin la ayuda de ningún material.  El principal evaluador había dejado muy claro: “Deben convencernos de que saben de qué hablan y de que quieren hacer este trabajo”.  Dos días después cuando el evaluador llamó a Francisco para pedirle que preparara el proyecto, le explico que en la comunidad Altísimo Belén hay mucho frío y no hay acceso en vehículo: “Pero vos, podés aguantar esas condiciones”.  Parecía pregunta, a la vez que afirmación, así que Francisco no sabía cómo responder, hasta que su interlocutor dijo, “Sólo bromeaba, el frío sí te puede congelar, pero carro sí llega, no tengás pena.”
Al hablar con Hernán, sobre qué poner y qué no en su proyecto, Francisco tenía más preguntas sobre cómo era Altísimo Belén, cómo llegaría hasta allá y si aguantaría el frío.  Al leer el anunció imaginó un río fresco, cruzando un bosque cálido y muchas personas bañándose en él, ahora la imagen se parecía más a una pista de patinaje sobre hielo, que a un balneario en la naturaleza.  Distraído por esto, Francisco debía preguntar y volver a preguntar varias veces lo mismo a su asesor.  Hasta que él le dijo: “¿Vos ya fuiste a ese pueblo? Deberíamos ir, tal vez eso nos ayuda a entender porque te van a pagar tanto por este trabajo”.
La visita fue la clave.  Francisco escribió el proyecto en dos noches de desvelo, claro, luego Hernán pasó otras dos corrigiéndolo, pero es que Francisco pasaba el día imaginando que, terminada la consultoría, podría vivir un par de meses cerca del río Jacintío, eso sí, en la parte baja de la montaña en que se encontraba Altísimo Belén, pues razón tenían de haberle llamado Altísimo.  Sus ganas de volver le ayudaron a escribir sobre la importancia del proyecto, sobre cómo el cuidado del ambiente debe ser un esfuerzo comunitario y otros temas que ya conocía bien, pero que ahora tenían una imagen real asociada.
El proyecto de Francisco, como imaginará quien nos lee, fue el ganador.  Nuestro protagonista debió corregir varias veces algunos aspectos, pero encontró con facilidad las palabras necesarias.  Sabía que tuvo buen apoyo de su asesor así que cuando su proyecto fue aprobado y recibió un porcentaje de los honorarios como adelanto, pudo pagarle a Hernán por su servicio y convino con él que también colaboraría con la redacción del informe.
Ese informe lo iniciaron cuatro meses después, cuando Francisco ya había terminado el trabajo de campo en Altísimo Belén y otras cuatro comunidades más, las que le recordaban las aldeas que se representan en los nacimientos con pequeñas casitas de cartón, pues eran en realidad caseríos que se han formado cuando las familias crecen y se van estableciendo en los pequeños trechos planos de las montañas.  En fin, con aquellas familias, Francisco pudo platicar durante cuatro meses de las oportunidad y los retos que representa cambiar las costumbres de un pueblo conservador como Altísimo Belén.  Tenía mucho aprendizaje y no todo cabía en las veintiséis páginas de las que disponía para los resultados del estudio.  Las otras cuatro era para ilustraciones, demasiado retocadas para su gusto, del río Jacintío.
Recortó y recortó todo lo que pudo, hasta que, un mes después de terminar el trabajo de campo (tal como precisaba el proyecto) logró que los resultados cupieran en esas páginas, que la metodología no se extendiera más de dos y que aquel amplísimo marco teórico que incluyó en el proyecto, se viera reducido a las cinco páginas que podía ocupar en el informe.
El evaluador principal, le felicitó al terminar la lectura y le dijo: “lo bueno de un informe corto, es que la gente lo lee”.  Francisco no estaba muy seguro de que fuera suficiente razón para recortar tanto de lo mucho que había aprendido, pero “donde manda capitán…” así que asintió en silencio y se preparaba para salir de la lujosa oficina, cuando el evaluador le dijo: “En dos semanas, cuando la imprenta lo entregue, vamos a tener un evento para presentar los resultados.” Francisco pensó en las comunidades que ahora conocía y recordó que pocas personas saben leer allá, por eso su expresión fue de confusión.  El evaluador le comprendió y dijo: “El evento es para los donantes, para que vean que sí se puede salvar ese río.  Por supuesto que en Altísimo Belén, hay que implementar este proyecto, pero para que nos apoyen con más plata, hay que convencerlos de que se puede”.
Así fue como Francisco comprendió que su trabajo, que era suyo, de Hernán y de la gente de aquellas comunidades, sí tendría un impacto real; que no era sólo un proyecto para ejecutar los fondos como Hernán creía, sino que, traería más fondos que podrían usarse para proteger el río.  Se alegró auténticamente y le dijo a evaluador: “Si hay que convencerlos le tengo una propuesta: déjeme llevarlos allá” “¿Allá al Altísimo?” preguntó el evaluador, “No, allá al río Jacintío. Luego de la visita les explicamos los retos y enfatizamos las oportunidades”.

Claro, el plan de Francisco funcionó, consiguieron el dinero para implementar un plan de acción comunitaria para la protección del río Jacintío, no sólo en Altísimo Belén y sus cuatro aldeas cercanas, sino en las doce aldeas de la cuenca.  La visita fue la clave.  

miércoles, 6 de enero de 2016

¿Qué nombre le ponemos? (¿Qué nos traen los reyes?)

La necesidad de marcar el tiempo seguramente nos surgió -como especie- con la observación de los ciclos de la naturaleza.  Así, los cielos y las estaciones seguramente tienen que ver, yo creo que, más que el sol y la luna.  La repetición diaria del sol, la repetición mensual de la luna, como la intermitencia de las nubes son ciclos tan breves que apenas nos dejan pensar y extrañarles.
Los ciclos del cuerpo humano, como la respiración, las pulsaciones, el ciclo: ingerir - digerir - cagar no llama nuestra atención.  Quizá la menstruación, por esa asociación de la sangre con el dolor y el peligro, sea el que más nos llamó la atención.
Por cierto, ese ciclo no es de 28 días "por naturaleza".  Quiero decir: no siempre ha sido así.  Hay una historia detrás de la frecuencia con que una mujer menstrúa.  No es sólo una historia personal, o familiar; tampoco me refiereo sólo a la historia cultural, estoy hablando de la historia de nuestra especie. El proceso por el cual empezamos a tener relaciones sexuales sin que haya posibilidades "naturales/reales" de reproducirnos, es decir, cuando el sexo se nos descubrió como placer y empezó a dejar de ser instinto reproductivo.

(este link presenta algunos argumentos sobre la menstruación que resultan muy interesantes:
http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/05/150428_vert_earth_mujeres_menstruacion_yv )

Así, el ciclo menstrual ha tenido diversas explicaciones y afectos asociados.  Lo mismo ha sido con los ciclos estacionales.  Y el modo de llevar la cuenta, el momento que se elije para "iniciar" el ciclo y de construir ritos al rededor de esos momentos simbólicos es una construcción sociocultural (redundo: histórica).
Digo, quemar cohetillos o fuegos artificiales (juegos pirotécnicos), luces chinas el dragón, o contar en reversa los últimos diez segundos de un año, reunirse para "vivir el cambio de siglo" (yo viví ese cambio y nada cambió), etcétera, son puros ritos que sostienen los valores y símbolos del sistema social que los produce.  Y ojo, no es una crítica a esos valores, sino una descripción del hecho.  Si me opongo a los valores y símbolos de este sistema, ya es otra cosa.

(este link sobre el "fin de siglo" me dejó más preguntas sobre el tema del cambio de ciclo [siglo, ciglo, ciclo, siclo, siglo, ciglo, ciclo, siclo...] https://es.wikipedia.org/wiki/Fin_de_si%C3%A8cle )

Todo esto para contar algo más íntimo y familiar.
Anoche mis hijos nos propusieron repetir el ejercicio del inicio del año pasado:
-Hagamos eso que hicimos el año pasado.
-¿Qué cosa?
-Que cada quien dice lo que quiere hacer este año, en qué quiere ser mejor y qué quiere cambiar.
-Ahh, buena idea, ¿quien empieza?

No sé ahora quién empezó, pero fue hermoso escuchar sus propósitos, llenos de amor y de esperanza.  Propusieron cosas como cuidar el cuerpo y disfrutarlo, estar más tiempo jugando, aprender de sus maestras y de sus compañeros [por si no lo notan, esa afirmación es más horizontal que la idea general sobre educación que tienen les alumnes de la universidad en la que trabajo], mantener mejor ordenadas las cosas de la casa "para que sea más fácil encontrar todo".  Y otras esperanzas entre lo trivial y fantástico que llena la vida infantil.  Nada de "Paz mundial" porque la guerra no les ha aparecido como problema, ni como posibilidad.  La guerra sigue siendo la de las galaxias.
Luego, el otro momento, también repitiendo al año pasado:
-Ahora decimos lo que queremos que los y la otra mantengan, lo que queremos que cambie y lo que se nos ocurre que podría gustarle.
-Pues yo sí quiero cambiar algo: no quiero enojarme tan fácil, noté que este año al menos tres veces, tampoco fueron muchas, pero sí me enojé por cosas que valían la pena.
Seguramente la película Intensamente algo nos fue dejando.  Por ahí íbamos, con el rito del cambio de año, hablando de cómo somos y qué queremos ser, cuando uno de ellos nos recordó otro rito que mantenemos:
-¿Qué nos traen los reyes?

De haber sabido, le contesto:
-Nos traerán la aprensión de trece exmilitares que produjeron muchísimo dolor.  Y luego, habría dicho: "los reyes no nos lo traen, la gente que lucha por un mundo mejor nos lo está preparando, desde hace años.  Los reyes, quienes piensan como tales nos traen pobreza y miseria en siglas como SMD.  Y por cierto, esos que piensan así, se toparon con esta otra noticia:

https://comunitariapress.wordpress.com/2016/01/05/la-puya-consejo-municipal-de-san-pedro-ayampuc-verificara-cierre-de-empresa-minera/

http://www.s21.com.gt/cierran-proyecto-minero-puya/2016/01/06/cierran-proyecto-minero-puya

A ver si tenemos más días de reyes.  Aunque, pensándolo mejor, pongámosle otro nombre.
*búsca efemérides y se topa con un montón de reyes:
http://www.hoyenlahistoria.com/efemerides/enero/6 *

¿Qué nombre le ponemos?

jueves, 15 de octubre de 2015

¿Qué proyecto de vida?

Estuve pensando mucho en los comentarios con que acompañaría estas imágenes.  Pretendía hacer un análisis amplio de cómo los medios de comunicación tradicionales ofrecen pocas oportunidades para pensar un proyecto de vida fuera de los cánones ideológicos del capitalismo y el patriarcado.
Me gana el tiempo, que fluye y se escapa.  Y me deja apenas la opción de compartir con ustedes las imágenes y el contexto en que se crearon.

Fue en el curso de Psicología de la Comunicación Social.  La instrucción fue que en grupos y con recortes de los periódicos que llevaron a clase, debían narrar la vida de un personaje (ficticio) o una persona (real), en un papelógrafo.

Estos son los resultados (al hacer click, las imagénes se amplían):
 






 

viernes, 18 de septiembre de 2015

Cortometraje: Vuelco

Por un curso que estoy recibiendo, encontré este cortometraje.

"¿Alguna vez has sentido que quieres tanto a alguien... que es como si dejaras de existir?" De qué sirve gritar "¡Espera!" A quien ya camina de espaldas...


miércoles, 16 de septiembre de 2015

¿Pasajeros de Lancha?

Fue un feriado largo.  Cuatro días para cambiar de ambiente, tomar aire, renovar energías, fortalecer relaciones, reflexionar la vida y viajar.
El primero para construir recuerdos de la primera vez.  Fue la primera vez en aquellos juegos anhelados, de dar vueltas juntos, de mojarnos en el culmen de aquellas emociones, de sentir las cosquillas en el estómago, de reír y de disfrutar en el parque de diversiones.  Y es que él, el menor, ya alcanzó la altura que exigen para disfrutar esas máquinas que se estremecen entre velocidad y gritos.

Ese primer día, me recordó esta película:


El segundo día para cambiar de ambiente.  Nos enfrentamos a la naturaleza, a bordo de otra máquina, una que por sus luces y por sus sombras, nos llevó con los "nervios" de punta.  Viajamos los 160 kilómetros bajo lluvias y en medio de neblina, el sol había caído y el camino a ratos se borraba del vidrio frontal, para aparecer justo a tiempo, dibujado a prisa por alguna línea que se escapaba del borrador de la lluvia, o por los sonidos de los charcos que avisaban la cercanía de la cuneta rebalsada.  Pero llegamos, la aventura fue parte de lo anecdótico y no del centro del viaje.  Descansamos esa noche en un hermoso lugar, con cena rica y fue noche de juegos de mesa.  Una verdadera sorpresa para los dos, que no sabían que esa noche estarían a la orilla del lago, y que aún es noche, no sabían lo que había a cien metros de su cama.

El tercero, fue la experiencia de ver las diferencias.  Luego del rico desayuno, caminamos curioseando artesanías que mezclan -como desde hace años -culturas, morrales y faldas "típicas" al lado de pulseras de bisutería y "hakis" de minios, en fin, manjar para la vista y cuidado para no gastar porque todo nos gusta.  Al final de aquella calle, el espejo del cielo nos dejó ver la belleza al pie de los tres volcanes que parecen erguidos de orgullo de acoger a su sombra el multicolor cuerpo de agua.  Cruzamos viajando en lancha, el pago parecía justo, pero supimos luego que fue injusto: veinticinco cada uno, cuando debió ser quince, y dos no debían pagar.  No es que sea excesivo, es que no es justo; se volvería otra anécdota esa injusticia.  Y la lancha nos llevó al otro lado, nos dejó en la capital del reino y sus calles ofrecían más colores y más formas que inquietaban más, ahí conocimos el larguísimo trabajo de los tejidos, la maravillosa creatividad que da vida a la tela, haciéndola historia y no sólo ropa.
Visitamos el templo, no por religión, sino por historia.  Recordamos que la religión se impuso, como los templos sobre los sitios sagrados, y la voz (además del idioma) sobre el silencio y la contemplación, cargada de súplica, en el lugar que un día ocupó el diálogo.  Nos reconfortó un hermoso lugar Fernando y Magdalena nos mostraron que las mariposas encuentran en su jardín lo que necesitan, aunque no deja de ser triste, que vivan en encierro.  Redes negras que evitan la salida de las mariposas, redes políticas, barreras sociales y económicas, educación y salud precarias que no dejan salir a Magdalena y que no dejarán a Feranando salir, cuando deje de ser niño, a menos que haga un esfuerzo injusto; quiero decir, es injusto que alcanzar lo que otros tienen desde siempre, signifique un esfuerzo tan grande para otros.  Sus consejos nos dejaron volver más livianos, más alegres al puerto donde otra lancha nos tomaría en su lomo, ya con más recuerdos y con más objetos que compramos, hacia aquel hotel, a cien metros del agua.

Decidimos regresar el tercer día, pero antes pasamos visitando a unes amigues.  Toda amabilidad, toda cariño, aquella familia ofreció un hogar donde dormir, pero quisimos volver al nuestro, para recargar las energías en el último día del feriado.  El camino, sin embargo, nos traicionó.  Tradición extraña de recorrer caminos con la luz de las antorchas, que desembocó en accidentes.  Dos horas de cola para otra anécdota.  Y luego del ejercicio paciente de la espera, el camino terminó en casa.

Un último día, para recibir más cariño.  Ordenar nuestro espacio, limpiarlo, compartirlo al almuerzo con las amistades que visitan y al terminar la tarde, preparar lo que hoy serviría para volver al mundo con nuevas energías.

Gracias a la vida, que nos ha dado tanto.





¿Se hallaban en el cielo?

No, en el África ardiente.  Pero las joyas no tenían alma, solo eran espejos, colores brillantes.  Y entorno a ellas empezó la guerra, la paz del futuro.
Lo hermoso nos cuesta la vida... y él iba matando canallas con su cañón de futuro.


martes, 21 de julio de 2015

¿Herramientas cotidiana o símbolos de poder?

La intención de esta entrada es proponer un cuestionamiento sobre los objetos que cotidianamente utilizamos y que tienen como trasfondo un uso implícito del poder, habiendo incorporado la noción de disciplina sugerida por Foucault y siguiendo el análisis que realizó ya Rigoberto Martínez.

Los objetos que nos recuerdan la disciplina en
La Escuela
  •  El reloj, el calendario y el horario.


Nótese que el recreo aparece como “premio” como momento deseado, haciendo claro contraste con el resto de materias “aburridas”.
  •  El timbre, pito (gorgorito), campana y otros instrumentos sonoros fuertes y/o agudos.

            
Nótese la expresión de la ilustración en la que el silbato sirve para llamar la atención.  En el caso de la campana el gobernador de la provincia inaugura el ciclo y el nuevo edificio sonando la campana.
  • Las mesas y las sillas, su ubicación y su forma.


·        El pizarrón (o la pantalla), su ubicación (al frente, en alto,) su tamaño (grande), quién lo usa (la maestra/o –autoridad-, el  alumno/a –premio o castigo-, ).


  •         La ventana desde la cual se ve el patio (como posibilidad de salir, o de no salir).  Así como el patio mismo, como premio (durante el recreo, por ejemplo).

  • El basurero (a veces pegado en cada mesa, a veces colectivo).

  • El listado de asistencia: es un libro tan común no sólo para alumnado, también el cuerpo docente (como los empleados y empleadas en general) se someten a un control de asistencia y puntualidad.


  • El portón, controla el acceso y la salida, en general está cerrado con ostentosidad (cadena, candado, pasador, chapas, etc.)
      
La foto de la izquierda muestra el apoyo de algunos padres al cuerpo docente, la de la derecha está tomada de una página que anuncia la entrega de la reja de la escuela y la alegría del director que agradece el apoyo de padres y madres para conseguirla.  El portón o la reja, la entrada, es un espacio de relación entre maestras/os y pamadres de familia, suele marcar la frontera de tal modo que la maestra habla desde adentro con quienes permanecen afuera (mapadres).

  • Señales y otros códigos de seguridad, información, prohibiciones.






lunes, 15 de junio de 2015

Presentaciones de Etnopsicología

En este link:
https://drive.google.com/file/d/0B8qRV584JosFOFUxSHM4OF9KS00/view?usp=sharing
Se puede ver la presentación "Escencialismo, roce y devenir cultural".

En este otro:
https://drive.google.com/file/d/0B8qRV584JosFbjkycURNTzBfRmRydVpKYk1UMk5ZOHJwa2xn/view?usp=sharing
Se puede ver la presentación "Evolucionismo cultural".



viernes, 12 de junio de 2015

¿Han pasado siente años?

Hoy, exactamente, se cumplen siete años desde que escribí lo que a continuación les presento. En realidad es poco relevante para quienes no lo vivieron, es decir, no tiene el mismo significado afectivo, con todo y eso, podría ser bonito y hasta útiles algunas líneas.

Para quienes se reconozcan destinataries del texto, un abrazo muy afectivo.

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Anotaciones sobre: “La infancia de un Jefe”

Para realizar este segundo análisis, me parece, ustedes contaban con dos factores importantes.  El primero, que ya habían realizado un primer ejercicio de análisis y que les había sido devuelto, pudiendo retroalimentarse a partir de los comentarios anotados en sus trabajos.  El segundo, se trataba de un texto y no de una película; en este sentido se puede tratar de una ventaja o de una desventaja.  En general parece que la obra fue de su agrado y que encontraron en ella, con cierta facilidad, elementos para contrastar con las teorías psicológicas que conocen.  No puedo decir que hayan leído el libro más de una vez (ventaja que se puede aprovechar con las películas), pero me parece que la lectura que han realizado ha sido suficiente para elaborar reflexiones importantes.

Al terminar de revisar sus trabajos y al ponerles una nota he notado que en este segundo análisis han logrado relacionar mejor la teoría con la obra y han mejorado en alguna medida en lo que respecta a ortografía y redacción, sin embargo sigue siendo un área difícil para la mayoría. Esta vez opté por no revisar la ortografía luego de 15 errores y por señalar aquellos aspectos de la redacción que dificultan la lectura o que cambian la idea que puede interpretarse que deseaban expresar.  Creo que la hoja de citas que presenté luego de revisar los trabajos anteriores les ayudará a comprender la importancia de escribir con buena ortografía y redacción, quisiera enfocarme ahora en otros aspectos, también importantes.

Me llama la atención que al menos dos trabajos no alcanzan las cuatro páginas de extensión.  En un caso quien lo escribió me dijo que no sabía que había una guía para los análisis, en el otro desconozco las razones por las que se escribió tan poco.

Un aspecto que señalé en varios trabajos es que más que analizar, describen, es decir relatan lo que sucedía en la obra, sin explicarlo o sin relacionarlo con lo dicho antes o después.  Esto generalmente implica poca profundidad en el análisis, pues la mayor parte del trabajo resume la historia contada por Sartre.  (A propósito, a más de uno le pasó que Word corrigió Sartre por Sastre, por eso les recomiendo siempre una lectura luego de escribir).

Otro aspecto a cuidar son las carátulas, fíjense en algunas cosas que escribieron:
“Práctica Intramuros”, “PRACTICA” (sin tilde), “Historia de un Jefe”, “Centro Universitario Metropolitano” (El Incienso no está allá), “Carne” (y no Carné).
Son pequeños detalles que debemos cuidar siempre, en algunos casos es sólo ortografía, en otros hay más cuidados que tener.

En cuanto a redacción les sugiero que cuiden el uso de párrafos.  Dos análisis de más de cuatro páginas tienen tres párrafos o menos.  Se supone que en un párrafo se unen varias oraciones relativas a una misma idea, es decir, que en cada párrafo se presenta un argumento, que se une a otro argumento (otro párrafo) para articular las reflexiones.  Reflexiones que deberían tener una conclusión y que en algunos casos, me parece, cuando llega el momento de presentar la o las conclusiones ya no se tiene suficiente energía y se plasman muy sintéticamente.  Cuiden también, entonces, que las reflexiones que presentan lleven a una conclusión concreta, al final del análisis.

Casi al final. Algunos escapan de esta observación, sin embargo son varias personas quienes utilizan con más o menos desatino algunas palabras técnicas. “sus rasgos de manipulatividad”, (no sé si esa palabra existe)
“manejaba el mecanismo de defensa…” (los mecanismos no se manejan, en todo caso se usan inconcientemente)
“llega a tener lo que se denomina pulsión de muerte, ya que desea la muerte…” (el tánatos se tiene “de paquete” no se llega a tener durante la adolescencia)
“Lucien no fue reprimido porque sintió atracción hacía su madre hasta los 15 años” (ese “hacía” va sin tilde, pero además se presenta como causa que “sintió atracción…” cuando, en todo caso, esto es la evidencia)
“sus nimiedades le parecían de poca importancia o relevancia” (en el contexto en que se escribe esta oración no hay mayor diferencia entre ambos términos)
“Esta mini novela…” (me parece que el término adecuado es novela corta, pero no estoy seguro, sólo planteo la cuestión)
“pero sus fijaciones se hacen cada vez más latentes y empiezan a hacerse notar cada vez más”
“Durante la etapa de latencia también surge un complejo, conocido como complejo de Edipo, la cual debiera ser reprimida para favorecer el desarrollo natural de la sexualidad del niño” (es la etapa fálica y no queda claro qué debe reprimirse para favorecer el desarrollo natural…)

Finalmente, un análisis que me parece oportuno comentar relaciona las características del desarrollo descritas por Wallon con la realidad que describe la obra para explicar los conflictos que, según el texto, atraviesa Lucien.  Es preciso comentar que este análisis incluye una introducción separada del análisis, pero justificada por su contenido, en ella se resumen los puntos fundamentales del análisis, el orden en que se presentarán y el modelo teórico que se asume.  Aunque no era necesaria, es una buena presentación del trabajo.  Además incluye un anexo, en el que se resumen las etapas de desarrollo (y sus características) definidas por Wallon.  Lo que faltó afinar en este caso fue la ortografía y redacción.

Escribo esto para ayudarles a ver qué aspectos pueden mejorar, no se trata de poner en mal a nadie, por eso no digo de quién se trata cada caso, sino de ayudarnos a escribir mejor porque en nuestra profesión el uso del lenguaje, hablado o escrito (o de cualquier otro modo), es fundamental; así como el correcto uso de los conceptos y de los argumentos que hilvanan cada teoría.

Les felicito pues como grupo han presentado un mejor trabajo, si bien a algunas personas les fue mejor en el anterior que en este, me parece que el nivel de análisis va en aumento, tal como se esperaba y así también mejorará su nota, pero sobre todo su calidad profesional.

Con todo respeto.


Herbert Bolaños.

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